steveCunningham k17102014 b813dComo a casi todos los boxeadores –salvo quizás a Floyd Mayweather Jr.-, también al ex campeón mundial estadounidense Steve Cunningham lo mueve la necesidad de conseguir dinero cuando se lía a golpes frente a otro adversario. Pero en el caso del peso pesado nacido en Filadelfia hay una razón mucho más poderosa: la enfermedad de su hija.

“USS” Cunningham (27-6-0, 12 KOs) enfrentará a su coterráneo Natu Visinia, el 18 de octubre, en una pelea de la división supercompleta, pactada a 10 asaltos en la 2300 Arena, de Filadelpia.
Aunque está invicto, “La Verdad” Visinia (10-0-0, 8 KOs) es un desconocido que no ha salido con el brazo en alto ante ningún oponente que posea una trayectoria relevante.

Eso podría ser un demérito en la carrera de Cunningham. Sin embargo, el ex marine está urgido de buscar dinero para afrontar el tratamiento de su hija Livvy, quien padece de una enfermedad congénita del corazón, se encuentra ingresada y necesita un trasplante.

Mientras Cunninghman permanece en Filadelfia, su hija y esposa Kennedy aguardan por un donante en un hospital de Pittsburg, a 300 millas de distancias de su hogar, donde el púgil, además de entrenar para la pelea y atender otras muchas responsabilidades, también está a cargo de sus otros dos hijos, Cruz y Steve Jr.

“Extraño mucho a Livvy y Kennedy”, dijo Cunningham, un veterano de 14 años en el pugilismo, que en dos ocasiones ostentó la faja de la división crucero, versión Federación Internacional (FIB). “Pero me pagan por hacer un trabajo. Y no tengo otra opción que cumplir con ese trabajo”.

Cunningham, de 38 años, conquistó el cinturón crucero al imponerse por fallo dividido en la revancha al polaco Krzysztof Wlodarczyk, en 2007. Tras una triunfo versus el alemán Marco “El Capitán” Huck, cedió la corona también por votación alterna ante otro polaco, Tomasz “Goral” Adamek, en Nueva Jersey.

Nuevamente Cunningham se apropió del cetro crucero vacante, al noquear en el quinto asalto al canadiense Troy “El Jefe” Ross, el 5 de junio de 2010. Sin embargo, el cubano Yoan Pablo Hernández lo despojó del título en 2011 e igualmente le ganó en el siguiente enfrentamiento cuatro meses después.

Con el propósito de afrontar los elevados gastos hospitalarios, Cunningham creó un fondo que hasta el momento ha recibido más de 25 mil dólares de los donantes.

Para Cunningham el pleito ante Visiani reviste una motivación especial. Y va mucho más allá del simple objetivo de vencer e incrementar los ingresos. Otra vida aguarda por su esfuerzo.

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