BernardHopkinsKovalev k27102014 4dc4fA lo largo de su exitosa carrera como boxeador profesional, que comenzó en 1988 e inexorablemente le abrirá las puertas del Salón de la Fama, el púgil estadounidense Bernard Hopkins ha demostrado innumerables virtudes, pero sin dudas una de las más sobresalientes es la confianza en sí mismo.

Veintiséis años después del debut y a escasos dos meses de cumplir 50 de edad, el ahora llamado “Alien” Hopkins continúa demostrando esa fe ciega en su cuerpo y su mente, sin importarle que en pocos días tendrá enfrente a uno de los más exigentes adversarios que haya enfrentado, por más señas invicto en 25 combates y con un poder impresionante en ambas manos.

Hopkins (55-6-2, 32 KOs) y “El Triturador” Kovalev (25-0-1, 23 KOs) chocarán en pleito de unificación en las 175 libras, el 8 de noviembre en el Boardwalk Hall, en Atlantic City, Nueva Jersey, hacia donde estarán dirigidos la casi totalidad de los ojos del mundo boxístico.

Irrespetando el paso del tiempo en su anatomía, Hopkins exhibe con natural orgullo tres coronas de la división semipesada: las del la Asociación Mundial (AMB), la Federación Internacional (FIB) y la Organización Internacional (OIB), en tanto Kovalev someterá a prueba la suya de la Organización Mundial (OMB).

Un duelo que se vislumbra con características totalmente opuestas entre un fuerte pegador y un hombre que domina todas las argucias del pugilismo y con sus tretas envuelve a los rivales para conseguir su objetivo.

“Yo arruino carreras”, dijo con total convicción Hopkins a ESPNDeportes. “Si él (Kovalev) tiene pegada, pues fantástico. Pero conmigo tendrá que tener un plan B, porque mi trabajo es continuar un legado y seguir haciendo historia”.

Hopkins venció por fallo mayoritario (debía ser unánime) al kazajo Beibut Shumenov, el 19 de abril, en la sala DC Armory, de Washington, Distrito de Columbia, donde el norteamericano se adueñó del cetro semipesado de la Asociación Mundial (AMB) y retuvo el de la Federación Internacional (FIB).

Con la maestría que aportan los años, Hopkins no fue espectacular, pero sí efectivo. Supo dominar anticipando sus golpes a los del kazajo, con buena defensa que se caracterizó por mover en péndulo su tronco después de impactar al rival. Y a ello unió una envidiable preparación física, que le permitió desarrollar su estrategia hasta el final.

Nacido el 15 de enero de 1965, Hopkins se convirtió en el boxeador de mayor edad en conquistar una corona mundial, al imponerse unánime al canadiense Jean Pascal, el 21 de mayo de 2011, en el Bell Centre, de Montreal, Canadá. Entonces tenía 46 años, cuatro meses y seis días de nacido.

Dos años después volvió a inscribir su nombre en los libros de hazañas, cuando doblegó al estadounidense Tavoris “El Trueno” Cloud, el 9 de marzo de 2013, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.
Y siete meses más tarde rompió su propio récord, con la victoria unánime frente al alemán Karo Murat, el 26 de octubre en el Boardwalk Hall, de Atlantic City, Nueva Jersey, donde se presentó con 48 años, 9 meses y 11 días de nacido.

El récord anterior estaba en poder de George “El Grande” Foreman, quien se alzó con los cetros pesados de la Federación Internacional (FIB) y de la Asociación Mundial (AMB) frente a Michael Moore, el 5 de noviembre de 1994 en Las Vegas, Nevada. Ese día Foreman tenía 45 años, 9 meses y 25 días desde que llegó a este mundo.

“A la edad que tiene este muchacho (Kovalev), tiene literalmente pistolas en sus manos”, añadió en forma elogiosa Hopkins”. “Pero a mis 49 años verán de lo que soy capaz de hacer ante un peligroso peleador como éste. El 8 de noviembre verán porque el tiempo es mi amigo y no mi enemigo. Esa noche Kovalev estará entrando a un territorio totalmente distinto”, aseguró.

Pero Kovalev, 18 años más joven que Hopkins, es considerado el púgil de mayor pegada en la división de los semipesados y ese criterio lo ratifican las 14 victorias consecutivas antes del límite, en las que ha evidenciado el poder de sus puños.

Kovalev, quien desde hace cuatro años radica en Estados Unidos, viene de ganar la tercera defensa del cinto mundial, tras imponerse por nocaut técnico en el segundo asalto al zurdo australiano Blake “El Capo” Caparello, el 2 de agosto en Atlantic City, Nueva Jersey.

“Antes me solía llamar ´El Verdugo” porque me encargaba de ejecutar a mis rivales”, enfatizó Hopkins. “Pero ahora soy el ´Extraterrestre´ por mi edad y por la condición que tengo, por la disciplina que llevo en mi vida. Yo creo que no soy parte de este mundo, pero estoy en este mundo”.

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