HopkinsKovalev knov08 13e21tlantic City.-Con un excelente desenvolvimiento, el ruso Sergey Kovalev derrotó por unanimidad al estadounidense Bernard Hopkins, el 8 de noviembre en el Boardwalk Hall, de Atlantic City, Nueva Jersey, donde disputaron tres de los cuatro títulos más importantes de la división semipesada.

Invicto en 26 combates, con 23 KOs, “El Triturador” Kovalev unió el cetro de la Organización Mundial (OMB), en su poder, al de la Federación Internacional (FIB) y de la Asociación Mundial (AMB), que poseía el veterano “El Alien” Hopkins (55-7-2, 32 KOs).

Fue un duelo entre estilos y planes tácticos diametralmente opuestos. Pero Kovalev, como un preciso relojero suizo, cumplió al pie de la letra las indicaciones de sus preparadores, lo que significó que ganara cada uno de los 12 rounds ante el añejo peleador que es un mito viviente y el 15 de enero alcanzará los 50 años.

Los tres jueces mostraron la superioridad de Kovalev sobre el cuadrilátero: Clark Sammartino y Carlos Ortíz Jr. se inclinaron por un 120-107, en tanto Lawrence Layton lo hizo por 120-106, como prueba de que europeo, radicado en Estados Unidos llevó la mejor parte en las acciones.

Y fue una de esas acciones, la que sorprendió a Hopkins – también al público- en el primer asalto y lo envió a la lona, producto de una derecha al rostro. El árbitro David Fields hizo la cuenta reglamentaria, que muchos en la instalación, y a través de la pequeña pantalla, pensaron era el comienzo del fin para el astro de 49 años.

Pero dando muestras de una excelente preparación física y resistencia gran?tica, Hopkins capeó el temporal durante el resto del pleito, aunque en lo adelante se preocupó más de no ser víctima de los poderosos puños de Kovalev, que de buscar un camino para salir con el brazo en alto.

Dieciocho años más joven que su oponente, a favor de Kovalev hay que decir que lució a gran altura en el primer combate que se extiende hasta los 12 asaltos. Mostró paciencia para encontrar las brechas en la defensa de “B-Hop” y evitó las múltiples tretas que caracterizan al experimentado púgil, fundamentalmente en el cuerpo a cuerpo, donde aniquila a los contrarios.

“No quería noquearlo. Quería ganarle los asaltos. Quería demostrarle a todos que también puedo boxear”, expresó Kovalev al concluir la pelea. “Me dio buenos golpes y los sentí, pero no estuve lastimado”.

Concentrado en aplicar el plan táctico, Kovalev utilizó muy bien el jab de zurda, combinado con la derecha corta. Inmediatamente después retrocedía en aras de no permitirle los agarres a Hopkins.

Resultó un combate limpio, que tuvo una buena actuación del árbitro David Fields, quien intervino con rapidez en cada instante que exigía su presencia.

Ya en los asaltos finales, sobre todo en el duodécimo y por insistencia de su esquina, Hopkins arriesgó un poco más. El esfuerzo le permitió impactar en el rostro del ruso. Pero al mismo tiempo recibió potentes derechas a la cabeza que casi lo hacen caer. Cuando sonó la campana de los tres minutos, Hopkins había recibido fuerte castigo, que no dejaban dudas sobre el ganador.

“Hay que respetarlo, pero ya tiene que parar de pelear”, añadió Kovalev, que sumaba nueve triunfos antes del límite. “Ha hecho mucho por el boxeo y es hora de que le d? paso a los jóvenes que vamos subiendo”.

Con total sencillez, Hopkins elogió la actuación de su rival: “Tenía un buen plan de ataque y cuando le daba golpes se echaba hacia atrás. Eso afectó mi plan”.

Hopkins había vencido por fallo mayoritario, que debió ser unánime, al kazajo Beibut Shumenov, el 19 de abril, en la sala DC Armory, de Washington, Distrito de Columbia, donde el norteamericano se adueñó del cetro semipesado de la Asociación Mundial (AMB) y retuvo el de la Federación Internacional (FIB).

“Es un peleador que tiene paciencia y saber lo que hace sobre el ring”, afirmó Hopkins. “No pude hacer más porque vino con un gran plan de ataque y no se lanzó hacia adelante como yo esperaba. Pero creo que el gran factor es que tiene una sólida derecha y la combinó con un gran plan”.

Nacido el 15 de enero de 1965, Hopkins se convirtió en el boxeador de mayor edad en conquistar una corona mundial, al imponerse unánime al canadiense Jean Pascal, el 21 de mayo de 2011, en el Bell Centre, de Montreal, Canadá. Entonces tenía 46 años, cuatro meses y seis días de nacido.

Dos años después volvió a inscribir su nombre en los libros de hazañas, cuando doblegó al estadounidense Tavoris “El Trueno” Cloud, el 9 de marzo de 2013, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Y siete meses más tarde rompió su propio récord, con la victoria unánime frente al alemán Karo Murat, el 26 de octubre en el Boardwalk Hall, de Atlantic City, Nueva Jersey, donde se presentó con 48 años, 9 meses y 11 días de nacido.

El récord anterior estaba en poder de George “El Grande” Foreman, quien se alzó con los cetros pesados de la Federación Internacional (FIB) y de la Asociación Mundial (AMB) frente a Michael Moore, el 5 de noviembre de 1994 en Las Vegas, Nevada. Ese día Foreman tenía 45 años, 9 meses y 25 días desde que llegó a este mundo.

Kovalev ganó inobjetablemente, pero Hopkins no está acabado ni mucho menos. Resistir la pegada y el ataque de Kovalev no lo habían resistido los últimos nueve adversarios del europeo.

A pesar del revés, Bernard Hopkins sigue siendo un mito viviente.

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