SergeyKovalevBernardHopkins k10112014 6e4e9A pesar de la derrota sufrida por Bernard Hopkins a manos del ruso Serguei Kovalev ayer en Atlantic City se pudo comprobar que el veteranísimo boxeador mucho más que un destacado deportista es una leyenda viva sin dudas.

Esto ya se ha escrito muchas veces, sin embargo, ayer fue ratificado ante los ojos del mundo que el “abuelo” de los boxeadores continúa dejando heroicas páginas para la historia del deporte en general; páginas que van más allá de toda lógica.

Porque es increíble realmente que un hombre prácticamente con medio siglo de existencia continúe rompiendo sus propios récords en el boxeo mundial. Cada pelea que haga Hopkins representa un nuevo récord de longevidad para este deporte y para el deporte en general porque es asombroso que a una edad en que muchos boxeadores sólo pueden contar historias o fungen como entrenadores simplemente, este hombre se encuentre activo y sea capaz de batirse tú por tú con los mejores de su peso.

Hopkins se enfrentó en New Jersey a un verdadero carnicero sobre ring con 19 años menos de edad y un aval de nocauts impresionante, un hombre con una pegada probada y con todas las opiniones a su favor para infligirle por primera vez en su carrera un contundente nocaut al veterano.

Sin embargo, como digno rival fue capaz de resistir durante doce asaltos los embates que muchos jóvenes no habían podido resistir, pero también fue capaz de asestar algunos golpes que pusieron de pie al respetable; fue capaz de salir a fajarse en el último asalto y aquí ocurrió lo asombroso: asimiló los certeros y contundentes golpes que le conectó el ruso en pleno rostro en un inolvidable momento final en que parecía que al fin el “anciano” caería, sin embargo, el ídolo de mil batallas nunca cayó. Había que verlo para creerlo.

Al final Kovalev declaró que no había querido noquearlo para demostrar que era capaz de boxear, palabras no muy fidedignas pues de acuerdo a lo que se apreció trató por todos los medios de hacerlo pero sin poder lograrlo realmente; no es fácil lograrlo con Hopkins. Nadie lo ha logrado jamás. Ni el mismísimo Serguei Kovalev.

El epílogo del combate, hermoso, matizado por las palabras del viejo guerrero que supo reconocer su derrota ante todos. Hopkins perdió, pero el mundo del boxeo deberá quitarse el sombrero ante él, porque lo que ha logrado y continúa logrando es increíble, pero cierto.

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