MannyPacquiao k24112014 ad310Macao, China — La cartelera protagonizada por el filipino Manny Pacquiao (57-5-2, 38 KOs) y el estadounidense Chris Algieri (20-1-0, 8 KOs), la segunda de gran magnitud que se realiza en esta hermosa urbe, dejó en el éter varias lecturas que quisiera compartir.

Como en la primera, efectuada en noviembre de 2013, Pacman fue el protagonista principal –en aquella ocasión contendió ante el norteamericano de origen mexicano Brandon Ríos (32-2-1, 23 KOs)– y cumplió con un sobresaliente su cometido. Aunque del mismo modo, y en sentido general, esta segunda tentativa también quedó por debajo de las expectativas.

Enumero algunas de las situaciones que se desprenden de lo sucedido en la mañana del domingo 23 de noviembre (en Estados Unidos por la diferencia horaria se transmitió la pelea en vivo en la noche del sábado 22) en Macao.

1. El promotor Bob Arum deberá escoger mejor al partenaire del diputado tagalo. Tanto Algieri como Bam Bam Ríos quedaron mal parados no por su calidad boxística y si por su pasiva actitud. Sin duda…algo imperdonable. Lo que debió ser un espectáculo de dos se convirtió en un monólogo, situación funesta en el Arte de Fistiana.

2. Quedó claro que Chris Algieri no es un peleador de élite. De forma polémica logró arrebatarle el título ligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) al ruso Ruslan Provodnikov y su demostración ante Pacman corrobora que no tiene la madera, al menos por el momento, ni los nervios para soportar la presión que suponen grandes rivales y despampanantes escenarios.

3. La demostración de Pacquio evidenció que le queda combustible al máximo nivel. Quizás carezca de la pegada demoledora de antaño, pero su velocidad sigue intacta, a lo que hay que agregarle otra virtud: la cautela. Ya no se desespera por acabar a sus rivales, los estudia y los va ablandando de a poco. Pacman piensa más sobre el ring y eso es sinónimo de peligro.

4. Se desprende del punto anterior que los rivales lo pensaran mejor para lidiar contra el tagalo. Recuperó el fuego y parece que quedan pocas o ninguna secuela del horroroso nocaut que le propinó el mexicano Juan Manuel Márquez en diciembre de 2012. De hecho, sus demostraciones han ido siendo superiores en cada pleito (Ríos, Bradley y Algieri) que precedió a aquella fatídica noche en Las Vegas.

5. A Floyd Mayweather Jr. se le acaban las excusas para enfrentar a Pacquiao. Arum quiere, Pacquiao también y el público clama por la que sería la pelea del siglo. Según trascendió, el filipino aceptaría cobrar menos y hacerse las pruebas antidoping, o sea, aceptar las condiciones que Floyd esgrimía como justificación para no combatir.

6. Arum tendrá que repensar si coloca nuevamente al chino Zou Shiming en la pelea co-estelar. El doble monarca olímpico (2008-12) puede blasonar de ser ídolo en su país, pero de continuar con sus pobres demostraciones sobre el cuadrilátero hasta en su tierra natal le darán la espalda. El púgil de 33 años no ha mostrado el talento que le hizo coronarse en el pugilismo aficionado. Tampoco ha sido merecedor de estar incluido en el pague por evento. Da la sensación que Shiming dista de ser el gancho para abrir el mercado chino.

7. El horario del espectáculo es un problema por resolver. Ciertamente el mercado más poderoso está en Estados Unidos y México, sin embargo, una cartelera en la mañana realmente no resulta muy atractiva para su paralelo asiático. La pregunta del millón es ¿quiere Arum realmente adueñarse del mercado asiático o simplemente está haciendo una permuta para evadir impuestos, mientras su objetivo primordial sigue siendo el público de Estados Unidos y México?

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