El almanaque 2014, en el ocaso de su conteo regresivo, ha regalado a los amantes del boxeo profesional de todo un poco: grandes victorias y decepciones, sorpresas y confirmaciones; nocauts, peleas trepidantes, fallos escandalosos, ausencias prolongadas, evasivas y mucho más.

Sin ánimo de abarcarlo todo en un artículo que se haría interminable y tedioso, repasemos en ZDB algunos de los momentos menos felices o, para ser exactos, refirámonos a algunos de los púgiles más infelices que nos deja el calendario boxístico que se marcha.

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Los que se retiran o debieran hacerlo:

– Juan Manuel López ya eligió su hora: tras dos descalabros en 2014, a manos del mexicano Francisco Vargas y el argentino Jesús Cuellar, en par de peleas que combinadas no llegaron a los seis rounds, el boricua tomó la sabia decisión de colgar los guantes.

Campeón mundial en dos divisiones, Juanma nunca fue el mismo después de sus dos batallas campales contra Orlando Salido. Hay peleas que marcan por siempre la carrera de un boxeador, para bien o para mal, y las heridas que le dejó Siri con los dos nocauts, el de abril de 2011 y marzo de 2012, nunca llegaron a cicatrizar del todo.

– Bernard Hopkins y la palabra retiro parecieran nunca quedar del todo cómodos en una misma oración. El legendario púgil de Filadelfia todavía puede, sin dudas, competir de tú a tú con la mayoría de los contendientes de su actual división (175 libras). Pero no se trata de ver cuánto más puede Hopkins resistir, a sus 50 años, el empuje de rivales que fácilmente pueden ser sus hijos.

Sin nada que probar, con su legado esculpido en acero, Hopkins puede decir adiós después de una muy digna derrota ante el actual mandamás semipesado, el ruso Sergey Kovalev. No fue una pelea competitiva, pero el veterano norteamericano se mantuvo en pie hasta el campanazo final y, ante Kovalev, quién no considera esto un triunfo. Como accionista minoritario en Golden Boy Promotions, Hopkins puede ahora encontrar otras motivaciones dentro del deporte de los puños sin tener que arriesgar el físico. Su récord como el boxeador de mayor edad que se proclama campeón del orbe y unifica títulos mundiales debe permanecer intacto por largo tiempo.

– Sergio “Maravilla” Martínez no quisiera marcharse dejando un amargo sabor de boca entre sus simpatizantes; nadie desea para sí ese final. Miguel Cotto le asestó una verdadera paliza al argentino en junio, pero sin demeritar la excelente demostración del boricua, una de las conclusiones que saltó a la vista aquella noche en el Madison Square Garden fue la incapacidad de Martínez para continuar boxeando al máximo nivel.

Exponerse a mayores riesgos sería una apuesta insensata, para un hombre con 39 años, con más de 50 peleas acumuladas. Sus rodillas, tras múltiples visitas al quirófano, ya no responden de manera efectiva a su agresivo tren de pelea. Esta vez fue Cotto su victimario; mañana, podría sucumbir ante un púgil de segunda línea, y ésa sí sería una humillación imperdonable para el bonaerense.

– Nonito Donaire ya no cuenta con la motivación, la explosividad y la fortaleza mental que lo convirtieron en monarca del planeta en múltiples divisiones. A veces no se trata solo de la edad: con 32 años el filipino todavía tiene la juventud a su favor. Pero si hay un deporte que exige la máxima concentración del atleta, la reunión de todos sus sentidos, ése es el boxeo profesional, donde un fatal descuido puede dejar marcas imborrables en la salud del púgil.

Donaire, desde su traspié por fallo unánime ante Guillermo Rigondeaux en abril de 2013, ha estado muy lejos del hombre que se mantuvo invicto por más de una década, en 30 combates, y mereció el premio al Mejor Boxeador del Año en 2012. Bajar de nuevo a las 122 libras, donde aún reina el cubano, no va a cambiar mucho su historia de este calendario, en el que venció al sudafricano Simpiwe Vetyeka en un pleito con final polémico y cayó estrepitosamente, el pasado octubre, por nocaut técnico ante el jamaicano Nicholas Walters.

– Juan Manuel Márquez sigue renuente a acogerse al retiro por una obsesión que todavía lo persigue: convertirse en el primer mexicano con títulos mundiales en cinco divisiones del pugilismo rentado. Sus múltiples cinturones (7) en cuatro categorías de peso lo dejan igualado con Erik Morales y Jorge Arce. Pero tras años cosechando triunfos a la sombra del Terrible Morales y Marco Antonio Barrera, Dinamita Márquez no ve completo su legado sin una quinta corona en otra división (welter) que lo encumbre por sobre sus ilustres compatriotas.

La posibilidad se ciñe a la cintura del filipino Manny Pacquiao, dueño del fajín welter de la OMB, organización que tiene al azteca como primer retador. Pero Dinamita no ve sentido en un Pacquiao-Márquez V después del imponente nocaut que le propinó al filipino en el cuarto episodio de su serie.

En su única presentación en este almanaque, archivó un éxito por amplio margen a expensas de Mike Alvarado. A sus 41 años y contando, con una trayectoria en los encordados para enmarcar, la opción del retiro no es descabellada.

– Juan Carlos Gómez ya está demás dentro de cualquier cuadrilátero, no importa si es en su adoptiva Alemania, en Hungría o Rusia. El excampeón mundial crucero, después de un intento infructuoso por conquistar la máxima división, regresó a las 200 libras para vencer al poco exigente serbio Ivica Bacurin, en marzo, y al hasta entonces invicto bosnio Goran Delic, en julio. Pero en noviembre, el ruso Dmitry Kudryashov lo pulverizó antes de que concluyera el primer round de una reyerta efectuada en Moscú. Si algo de lógica se impone en la decisión sobre su futuro, 2014 debe ser el último año como boxeador activo de la Pantera Negra Gómez.

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Los que quedaron en deuda en 2014:

– Danny García, sin haber cedido su invicto tras dos compromisos saldados, cierra un año decepcionante. El estadounidense de origen puertorriqueño escapó con una dudosa victoria en su estreno en 2014, cuando viajó hasta la Isla del Encanto para rivalizar con Mauricio Herrera. Lo que siguió fue vergonzoso: haber elegido como su próximo rival a un desconocido Rod Salka, en flagrante inferioridad física y técnica. El nocaut en dos rounds a expensas de Salka es uno de los capítulos más abominables del boxeo profesional en 2014. Su protagonista: Danny García.

– Ruslan Provodnikov no pudo emular en 2014 su desempeño de 2013, a pesar de culminar con igual balance de 1-1. Su derrota del pasado calendario ante Timothy Bradley fue elegida como la Pelea del Año; su contundente triunfo por la vía del cloroformo frente a Mike Alvarado lo catapultó hasta la cúspide de la división ligero welter, con uno de los premios gordos (el de la OMB).

Pero 2014 fue otra historia. La derrota por fallo dividido frente a un Chris Algieri que parecía no rebasaba el primer asalto fue cuestionable, pero, de cualquier manera, Provodnikov no hizo valer su condición de amplio favorito. Su última presentación se equipara al García- Salka por lo ominoso del espectáculo. El Rocky Siberiano abusó del mexicano José Luis Castillo, quien, con 41 años y sin ninguno de los atributos que lo convirtieron en El Temible, aceptó medirse al ruso en Moscú.

– Adonis Stevenson tiene que ser muy poco autocrítico si no considera 2014, el año que se suponía fuese el de su consagración definitiva, como un calendario perdido o, en el mejor de los casos, muy mal aprovechado. Después de poner su destino en manos del todopoderoso Al Haymon, el haitiano-canadiense firmó un contrato exclusivo con Showtime y, así de fácil, se evaporó la posibilidad del muy anticipado Stevenson-Kovalev ante las cámaras de HBO. Para su desgracia, una de las metas que perseguía tal estrategia no se consumó, pues Bernard Hopkins cruzó al otro lado de la autopista mediática para vérselas con Kovalev.

Los títulos de campeón lineal de las 175 libras, del CMB y de The Ring, que arrebatara a Chad Dawson con un espectacular nocaut en junio de 2013, le siguen perteneciendo por derecho propio. Pero sus dos triunfos de este almanaque, frente al polaco Andrzej Fonfara y el ruso Dmitry Sukhotsky, no agregaron mucho a su palmarés y, ahora, para colmo de males, Stevenson tendrá que guerrear en 2015 por quitarse el sambenito de cobarde, el peor tatuaje que puede exhibir un pugilista.

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Los que no acaban de convencer:

– Zou Shiming es la principal carta de triunfo del boxeo profesional en China. El bicampeón olímpico es además la gran apuesta de Bob Arum y su Top Rank para entrar en el mercado del gigante asiático por medio de la “operación Macao”. En las Vegas de Asia, Zou consiguió en 2014 el primer nocaut de su incipiente carrera profesional y otros dos triunfos por veredicto unánime. Pero sus tres presentaciones, ante un trío de rivales de poca envergadura, quedaron muy por debajo de las expectativas de quienes aún le ven opciones de éxito en la versión rentada del deporte de los puños.

Marzo de 2015 puede representar el inicio del despegue de su carrera profesional, cuando, gracias a las influencias del viejo Bob, rete al campeón mundial mosca de la FIB, el tailandés Amnat Ruenroeng. Shiming y Ruenroeng se conocen muy bien de sus años como amateurs y, aunque el chino dominó en los grandes eventos en el pasado, en 2015 pudiera llegar la esperada revancha si no muestra considerables progresos en comparación con sus presentaciones de 2014.

– Deontay Wilder es todo un portento físico con sus 2 metros de estatura (2,11 m de envergadura) y 100 kilogramos de puro músculo. Muchos discutirán su inclusión entre los que no acaban de convencer, argumentando que ha noqueado a cuanto ser humano (32) ha escalado con él a un encordado sin incluir, felizmente, a los referís. Pero lo cierto es que los contrincantes que Wilder ha demolido han tenido cero aval y, en 2014, se mantuvo esa tónica.

Malik Scott, con algo más de experiencia que el resto de anestesiados, difícilmente pueda ser considerado como la prueba de fuego de un aspirante a campeón mundial en las más de 200 libras. En su combate contra Wilder, Scott llegó a la reyerta más petrificado del miedo que Michael Spinks en 1988, cuando retó a Mike Tyson. La otra victoria de Deontay, frente a un tal Jason Gavern, no vale la pena ni mencionarla: otro elegido para ser carne de cañón. Enero será su gran momento de brillar, cuando el medallista de bronce en la cita estival de Beijing 2008 cruce guantes con el monarca del CMB, el haitiano-canadiense Bermane Stiverne.

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Los ausentes más notables de 2014:

– Andre Ward, de continuar este ritmo, terminará su carrera con cinco o seis combates más. En los últimos tres años, Ward ha visto acción en peleas oficiales en solo dos oportunidades (vs Chad Dawson en 2012; vs Edwin Rodríguez en 2013), ninguna de ellas en 2014. La larga inactividad del pasado respondió a una serie de lesiones: de la mano, el hombro…; la del almanaque que se despide, a su litigio legal con el fallecido promotor Dan Goossen.

El campeón olímpico de Atenas 2004 está en todo su derecho de reclamar lo que considera le pertenece; Goosen –es bueno no pasarlo por alto- fue el artífice del torneo Super Six en Showtime, una justa entre los mejores supermedianos del planeta de la que Ward emergió como ganador y convertido en uno de los (¿2, 3…?) primeros del escalafón mundial, libra por libra. La verdad de la verdad entre ellos la sabrá Dios, lo que sí nos consta a todos es que Andre está dejando escapar los mejores años de su carrera y los aficionados quedamos privados de disfrutar de su talento (aunque algunos no queden del todo complacidos con su estilo).

– Mickey García es una historia similar a la de Ward aunque, al menos, en 2014 marcó una rayita en el casillero de victorias con su éxito unánime –y deslucido- de enero, frente a Juan Carlos Burgos. El invicto excampeón mundial, como muchos otros boxeadores, considera que debería recibir una mayor bolsa por un esfuerzo menor, y si alguien está lejos de ser la persona ideal para planteársele esta clase de exigencias es el presidente de Top Rank, Bob Arum.

El próximo almanaque, esperemos que su talento no se siga consumiendo miserablemente fuera de los cuadriláteros de competencia. Ahora, después de renunciar a su título mundial (OMB) en las 130 libras y anunciar su entrada en las 140, son muchas las variantes de buenos combates que esperan por Mickey bajo la tutela de su hermano, Robert García.

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