RockyMarciano k16032015 45d4cSe dice que la pegada más demoledora que se ha visto sobre un cuadrilátero de boxeo, profesional o amateur, es la del ya desaparecido peso pesado italo-estadounidense Rocky Marciano.

También se comenta que han existido pegadores impresionantes, y se menciona en la vanguardia de ese grupo sin distinguir entre púgiles de paga y aficionados, al mítico –y también ya desaparecido- peso completo cubano Teófilo Stevenson, tricampeón olímpico (Munich´72, Montreal´76 y Moscú´80) y mundial (La Habana´1974, Belgrado´1978 y Reno´1986).

Medir la potencia de la pegada de un boxeador es posible. Pero claro, en un laboratorio, con sensores ubicados en el saco de golpeo, y mediante el uso de un equipo electrónico denominado acelerómetro, capaz de determinar la fuerza pura estática aplicable mediante la fórmula masa por aceleración.

Pero semejante medida no determina la verdad absoluta. O sea, que un pugilista posee la capacidad de noquear en medio del fragor de un combate, sea en los inicios del pleito (tres o cuatro primeros rounds), o en las postrimerías (del sexto en adelante, en dependencia de lo pactado, en el caso de un pleito profesional).

Los expertos coinciden en afirmar que determinar mediante mediciones “frías” el poderío de un puñetazo, sería desconocer un don natural de quien en capaz de fulminar con un impacto lanzado en movimiento, y basado en la precisión, la velocidad, la masa con que se golpea, la presión ejercida sobre unidad de superficie, y la rigidez del golpeo.

Como puede verse, decir en base a una prueba de laboratorio que “fulano, o mengano” es quien más duro pega, es desconocer la esencia misma del boxeo, y ese don natural que no todos los mortales poseen para liquidar un pleito con un solo golpe.

RockyMarcianoJoeWalcott k16032015 5ed7d

Del ya referido Rocky Marciano, quien ganó la corona mundial de peso completo en 1952 y la defendió exitosamente seis veces hasta su retirada en 1956 con un historial invicto en 49 peleas (43 de ellas ganadas por la vía del cloroformo), se dice que era capaz de soltar impactos demoledores de, entre 270 y 320 kilogramos de fuerza (o sea, de 600 a 700 libras de brutal golpeo).

Y al respecto baste decir que un karateca requiere de una fuerza de 309 kilos para romper con sus manos un bloque de cemento de 3.75 centímetros de grosor.

La más notable victoria fulminante de Marciano fue aquella que le deparó la corona mundial ante el veterano campeón, el estadounidense Jersey Joe Walcott, el 23 de septiembre de 1952, en Filadelfia.

Walcott había dominado durante 12 asaltos en los que tenía de su favor un amplio puntaje de los jueces, y sólo requería mantenerse a distancia para garantizar la victoria.

Pero en apenas 30 segundos de la ronda 13 un mazazo de Marciano cambió el curso de la historia.

Según las crónicas de la famosa revista “The Ring”, el golpe seco fue tan fuerte que se escuchó en las primeras 10 filas de sillas situadas alrededor del ring, y ocupadas por periodistas y un buen número de reconocidas personalidades.

La cabeza de Walcott se movió de un lado a otro tras el bestial impacto y el individuo quedó inerte, sentado en las cuerdas… Otra izquierda de Marciano encontró espacio en el rostro adormecido del campeón. Esa ya ni siquiera era necesaria. El derechazo que sorprendió a Walcott bastó para mandarlo de “viaje a la Luna”. Podían haberle contado mil.

Son pocos los que pueden definir así un combate. Con un solo golpe e, incluso, después de una desgastante inferioridad sobre el encerado.

En fin, en términos puramente numéricos, algunos estudios han determinado que boxeadores de diferentes divisiones, desde mosca hasta pesada, pueden impactar con fuerzas de entre 201 hasta 479 kilogramos, lo cual deja como saldo una media de 349 kilos, pero eso en análisis “fríos” de laboratorio, que obvian muchas realidades del encerado “en caliente”.

TeofiloStevenson k16032015 043d1

Vistos estos detalles, se afirma que el también ya citado Teófilo Stevenson tenía en su pegada la fuerza de un potente martillo neumático para perforar asfalto, con un golpeo contínuo de 500 kilogramos.

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¿Cifra exagerada? Tal vez. Máxime cuando algunos expertos cubanos han revelado que no fue Stevenson el más potente pegador en el boxeo amateur de la Isla, sino el mediano (75 Kilos) José Gómez –campeón olímpico en Moscú´80- a quien, al parecer, se le midió un “piñazo” de 581 kilogramos de fuerza.

También es bien cierto que tanto Stevenson como Gómez validaron sus “patadas de mulo” en cuanta competición participaron, y como Marciano, en más de una oportunidad definieron sus triunfos con el demoledor impacto de un solo golpe.

En cuanto a Rocky Marciano, quien falleció el 31 de agosto de 1969 en un accidente de aviación, salta a la vista su invicto historial, ahora que el estadounidense Floyd Mayweather Jr. (invicto en 47 disputas), reconocido como el pugilista número uno libra por libra, pugna por acercarse a las 49 conquistas sin reveses del italo-estadounidense.

Mayweather dice que quiere homenajear al ya mítico Marciano, quien masacró al legendario Joe Louis cuando, ya veterano y envejecido, tuvo que soportar el ímpetu de aquel vendaval que, paradójicamente, llegó tardíamente (a los 23 años de edad) al exigente mundo del boxeo profesional.

Pero para cumplir su promesa, Floyd Mayweather tendrá primero que superar el gran escollo que representa el filipino Manny Pacquiao, en una bronca pactada el 2 de mayo de 2015, en Las Vegas, que muchos consideran la Pelea del Siglo.

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