Tiquito vs Jose Felix Jr 80f17

Cada vez que se realiza un gran evento deportivo, ya sea la disputa de un clásico o la final de un campeonato de fútbol, los supermercados, bares, restaurantes y licoreras se frotan las manos en Costa Rica. Previo al partido se abastecen de grandes cantidades de licor para poder cubrir la demanda, los locales se llenan de aficionados que llegan a observar la competencia en las grandes pantallas estratégicamente ubicadas en casi todas las paredes del lugar. Durante el pasado mundial de Brasil 2014, con el avance de la selección costarricense, verdaderos ríos de licor circularon en todos los rincones del país.

Antes de que empiece un partido, y luego de que éste termina, se puede observar a los aficionados ingiriendo licor en los bares y licoreras en los alrededores de los estadios. Sin embargo, la venta y consumo de alcohol está prohibido dentro del recinto deportivo.

Si no van al estadio ni a un bar a presenciar un partido, los aficionados compran licor y bocadillos y se reúnen en la casa de algún amigo para ver el partido por televisión, mientras ingieren abundantemente las bebidas espirituosas, entre gallo y gallo. Es la llamada “Cultura del Guaro” que ha sido estudiada a nivel sociológico como una realidad de la idiosincrasia costarricense.

Si se gana el partido, la celebración es la excusa perfecta para celebrar, y si se pierde, el licor ayuda a pasar las penas.

Esa es la realidad nacional. Lo cierto es que el licor y el deporte están estrechamente ligados en Costa Rica. Uno de los mayores beneficiados de esa relación es la Fábrica Nacional de Licores, propiedad del Estado, y la Cervecería Costa Rica, de manufactura nacional. Sin embargo, en el país se prohíbe que el licor patrocine cualquier evento deportivo así como la venta de bebidas alcohólicas en los estadios y gimnasios. Tampoco se permite la publicidad de licores en los programas deportivos transmitidos por medios de comunicación.

Mientras que en el resto del mundo las cervezas y los vinos pueden patrocinar eventos deportivos y hasta venderse en los estadios, en Costa Rica esa posibilidad todavía enfrenta una férrea oposición por parte del Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA). Considera el IAFA que el patrocinio de los licores a los deportes contribuiría a incrementar el alcoholismo en el país, argumento que no tiene ningún respaldo científico ni ha sido comprobado en los países donde sí se permite el patrocinio del deporte por parte de empresas cerveceras.

Los más grandes eventos deportivos mundiales son patrocinados por licores. Vemos así que el Mundial de Fútbol Brasil 2014 fue patrocinado por las cervezas Budweiser y Brahma. La Liga de Campeones de Europa es financiada por la cerveza Heineken, cuyo logotipo está presente en toda la publicidad. Marcas de cerveza como la danesa Carlsberg han patrocinado la Premier League de Inglaterra, así como varios equipos, entre ellos el Liverpool.

El conocido licor italiano Aperol Spritz firmó un acuerdo de patrocinio con el equipo inglés Manchester United, hasta el 2017,que incluye presencia en pancartas y vallas en el estadio Old Trafford, exposición con publicidad adicional el día del partido, en la revista mensual del club “Inside United”, en la Manchester UnitedTV y en la página web oficial del conjunto inglés.

Curiosamente, la cerveza Carling ha podido unir lo que no ha podido la religión, ya que desde finales de siglo hasta enero de 2013, los equipos escoceses, el evangélico Rangers y su rival católico el Celtic han compartido el mismo patrocinador cervecero.

En Estados Unidos, la cerveza Budweiser es el patrocinador oficial de la Liga Mayor de Béisbol, y financia al menos 26 de los 30 equipos que participan en el campeonato. En los estadios se puede comprar y consumir cualquier licor, cerveza, vino, ron o whisky. Aunque no se reportan mayores disturbios por parte de los aficionados, existen leyes muy estrictas que implican cárcel, fuertes multas y la prohibición a ingresar nuevamente al estadio a cualquier aficionado que se pase de la raya.

A partir del 7 abril de 2014, la cerveza Tecate firmó un contrato con la cadena de televisión ESPN para convertirse en el patrocinador oficial en las transmisiones en español e inglés de sus programas de boxeo en línea, en televisión y en radio, transmisiones que nos llegan hasta Costa Rica, sin que aquí se nos permita esa posibilidad del patrocinio de las cervezas a los programas deportivos. Es como pelear con los brazos amarrados.

Por otro lado, la cerveza Bud Light es el patrocinador oficial de la Liga de Fútbol Americano en los Estados Unidos. Bebidas fuertes, como el ron Bacardí, el vodka Ciroc y el Baileys han patrocinado las ligas de baloncesto profesional de los Estados Unidos. Nada de eso implica que la afición haya aumentado el consumo por ver publicidad de licores durante los partidos.

En México, las cervezas Tecate y Corona han sido fundamentales para el levantamiento del boxeo, patrocinando grandes veladas y boxeadores. Sus logotipos se pueden ver por todas partes, en el piso del ring, en los encordados, en banderas y anuncios estratégicamente ubicados, en las pantalonetas de los boxeadores y hasta las muchachas que anuncian los rounds llevan en sus pechos el nombre de las cervezas. El presentador de las veladas anuncia los combates mencionando a la cerveza que financia el espectáculo: “Patrocinado por Tecate, la cerveza con carácter”.

Esas marcas de cerveza, así como Sol y Carta Blanca, también patrocinan equipos de fútbol de la máxima categoría. Todo eso podemos verlo semana a semana en Costa Rica a través de empresas de televisión como ESPN, Fox Sports, los canales Golden, Space y TDN, entre otros, no solo en los hogares sino en los bares deportivos y restaurantes del país.

En el resto de América, como en Argentina, la cerveza Quilmes ha patrocinado a varios equipos del país e incluso a la misma selección pampera, así como Licores del Valle y las cervezas Águila, Pilsen, Póker, Costeña y Leona han patrocinado equipos en Colombia. La cerveza Cristal patrocina la selección nacional de fútbol de Chile y a varios equipos.

Costa Rica ya no es una aldea. La globalización, los Tratados de Libre Comercio y el desarrollo de las comunicaciones nos han conectado con todo el mundo como si fueran parte de nuestro propio barrio. Los ticos, tan aficionados al fútbol, siguen las grandes competencias europeas y a los principales equipos del mundo. La salida de jugadores costarricenses a jugar en las ligas europeas, ha aumentado la afición por esos equipos.

A través de los canales nacionales y de la televisión por cable, en el país se transmiten los partidos de las grandes Copas del Viejo Mundo, así como los del Real Madrid, del Barcelona, de las ligas inglesa, italiana y de otras partes de Europa, Estados Unidos, México y Suramérica y aunque aquí no se permite el patrocinio del licor al deporte, igual el aficionado costarricense lo está viendo anunciado, durante esas transmisiones televisivas.

Lo mismo sucede con la transmisión de las grandes veladas boxísticas desde la meca del boxeo, que es Las Vegas, o desde California, México, China y otros lugares, donde la publicidad de los licores se ve en todos los rincones del escenario boxístico. Basta con encender el televisor para que el aficionado costarricense vea publicidad de licores asociada al deporte en todas partes del mundo.

Debemos terminar con la doble moral del gobierno, de poseer una fábrica de licores, que se beneficia de los espectáculos deportivos para aumentar sus ventas, pero que prohíbe el apoyo de ésta al deporte. El Estado alega no estar en capacidad económica para impulsar las diferentes disciplinas deportivas, pero no permite tampoco que aquellos que sí tienen el poderío financiero para hacerlo, y que se benefician directamente de la actividad deportiva, puedan retribuir en algo las ganancias que obtienen.

En poco más de cien años que tiene el país de practicar la disciplina del boxeo, hasta ahora es que ha logrado un campeón mundial interino, en categoría masculina. Este es un deporte que podría beneficiarse directamente del financiamiento por parte de empresas licoreras.

En este momento el boxeo está casi en un punto muerto, trabajando con las uñas, porque montar una velada representa una gran inversión, muy riesgosa, por el escaso patrocinio que hay, y el alto costo de una preparación de élite que se necesita para que los boxeadores logren resultados importantes.

Tenerlos entrenando a tiempo completo, con buen equipo, guantes, zapatos, pantalonetas, batas, y los dispositivos para ejercitarse, asignarles nutricionista, médico, entrenadores extranjeros, campamentos fuera del país, implica una gran erogación que no muchos empresarios están dispuestos ni en capacidad de hacer por su cuenta.

Ya dejamos de ser jugadores de campeonatos locales. Ya hemos sido campeones de la CONCACAF, de la Copa de Oro, de la UNCAF, ya vamos a México a dictar cátedra de fútbol y de boxeo, ya nuestros jugadores se codean en las grandes ligas de Europa y en Estados Unidos y se enfrentan a otra realidad, ya fuimos a un Mundial de Clubes y quedamos de terceros y logramos una hazaña sin precedentes en la última Copa Mundial de Futbol, al superar a selecciones de prestigio en el llamado Grupo de la Muerte.

Aunque la ley prohíbe los nombres y marcas de licores en los uniformes deportivos, vemos que vienen aquí equipos como el América de México, que lucen en su espalda el logotipo de la Cerveza Corona, patrocinador principal del club, y juegan en los estadios ticos como si nada. Y nuestros jugadores se tienen que enfrentar a esas verdaderas maquinarias económicas, ya que la planilla del Club América de México está tasada en 37 millones de euros.

Es tonto pensar que somos zombies que vamos a salir corriendo a emborracharnos solo por ver el nombre de la cerveza en una camiseta. Esto demuestra que no tiene sentido prohibir aquí el patrocinio de licores, si igual lo estamos viendo todo el tiempo a través de la televisión.

Es irónico que aunque prohibimos la publicidad de licores en eventos deportivos, vemos que en las fiestas populares, como las corridas de toros de fin de año en Zapote y las fiestas de Palmares, donde asisten miles de personas y son transmitidas por todos los canales de televisión, se pueden ver los logotipos, no solo de las cervezas nacionales, sino también del Guaro Cacique, y otros rones internacionales, como el tamborito de Panamá.

No solo afectan el deporte en sí, sino también al periodismo deportivo, prohibiendo expresamente la publicidad de licores en programas deportivos, afectando los ingresos de los periodistas, aunque igual ellos pasan las entrevistas y conferencias de prensa de jugadores y equipos internacionales, donde muestran en sus uniformes logotipos de licores, además sobre la mesa se ven claramente botellas de licor, y en la pared detrás de ellos se observan los logotipos de los licores patrocinadores de los equipos.

Permitamos entonces que el deporte tenga un nuevo impulso, con el patrocinio de aquellos que son los mayores beneficiados económicamente del avance de nuestros atletas. Dejémonos de mojigaterías, de doble moral y soltemos las amarras, para que Costa Rica se integre al complejo mundo deportivo global.

Un mejor patrocinio significará que los jugadores no tengan que estar haciendo rifas, ni bailes, para conseguir el dinero de sus salarios, ni tener que trabajar en un segundo empleo porque el deporte no les alcanza para vivir. Implicará además, mejores instalaciones para la práctica del deporte y la contratación de buenos entrenadores que levanten el deporte en general.

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