MarcoAntonioBarreraPrinceNaseemHamed k25042015 e253bEl 7 de abril de 2001, el MGM Grand de Las Vegas, Nevada, albergó el primer combate en Estados Unidos con transmisión por PPV del británico “Prince” Naseem Hamed. Su oponente fue el mexicano Marco Antonio Barrera, quien ascendía de la división de peso súper gallo.

Previo a ese enfrentamiento, Hamed renunció al cinturón mundial pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), ente que pretendía obligarlo a pelear con el primer clasificado y contendiente obligatorio el húngaro Istvan Kovacs.

Al no haber un título mundial en juego, promocionalmente se le adjudicaron a Hamed los motes de “campeón de la gente” y “el verdadero campeón de peso pluma”. Y no faltaron a la verdad, pues desde 1995, año en el que conquistó su primera corona, inició una carrera por derrotar a todos los monarcas mundiales de su peso.

Sólo en 1997 acabó con dos campeones del mundo, con el estadounidense Tom Johnson y con el puertorriqueño Wilfredo Vázquez. Al momento del choque con Johnson, éste era el soberano de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la lucha fue de unificación; en tanto Wilfredo Vázquez, semanas antes de ser vencido por Hamed había sido desconocido por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) por no cumplir con su pelea obligatoria.

En 1999 el peleador británico le pasó por encima al soberano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) el mexicano Cesar Soto y con ello culminó la campaña en la que superó al resto de los campeones reconocidos como mundiales. Aunque por políticas, los títulos de la FIB y del CMB le fueron retirados.

“Este deporte se ha convertido en una broma, hay tantas correas y tanta política. Gané básicamente cada cinturón que se puede ganar,” reveló Hamed durante la rueda de prensa previa a su combate con Barrera, agregando que “una vez que te has hecho de un nombre y establecido a ti mismo con salarios justos, debes tomar caminos alternativos. Sólo te queda pelear con los mejores oponentes disponibles, independientemente de los títulos. Y no hay nadie mejor que yo y Barrera en la división de peso pluma.”

Si bien Naseem Hamed y Marco Barrera podían prescindir de coronas universales, la promoción puso en juego la faja de la Organización Internacional de Boxeo (OIB), un campeonato que al carecer de reconocimiento mundial figura como uno de menor valía.

Tras doce intensos rounds, Marco Barrera se alzó con la victoria y aunque se agenció el fajín pluma de la OIB, rechazó tajantemente la presea. Esa noche había ganado algo más importante que un cinto, había vencido al rey indiscutido de los plumas.

Durante sus siguientes apariciones en la categoría cuyo límite son las 126 libras, Barrera fue programado en pleitos pactados a doce rounds y al ser presentado por el anunciador de ring se hacía hincapié en su condición de “verdadero campeón mundial de peso pluma”.

Marco Antonio Barrera era el heredero de un linaje de monarcas universales únicos, que eslabonaron una cadena que data de finales del siglo XIX y que incluye a figuras como Henry Armstrong, Willie Pep, Sandy Saddler, Ultiminio Ramos, Vicente Saldivar, Salvador Sánchez y el propio Naseem Hamed.

La revista The Ring lo reconoció como “Campeón Lineal” hasta el 22 de junio de 2002, cuando derrotó en pelea de revancha a su compatriota Erik “El Terrible” Morales. Pero como se explicó en párrafos anteriores, el título lineal lo obtuvo de Hamed.

En ese “match” estaba en juego la faja mundial pluma del CMB, pero sólo para Morales, ya que Barrera, al ser el verdadero campeón de los plumas, se negó a prestarse a una farsa en la que él tomaba el papel de retador.

Barrera se impuso por decisión unánime sobre “El Terrible” y la correa del CMB que quedó vacante, sería recapturada seis meses más tarde por Erik Morales en un enfrentamiento con el estadounidense Paulie Ayala.

Marco volvería a derrotar a otro campeón, o más bien dicho a otro ex campeón, ya que la FIB le quitó en la mesa el fajín mundial pluma al estadounidense Jhonny Tapia, tras negarse a pagarle al organismo una suma de dinero por discutir un “bout” fuera de título ante el mexicano.

“No necesito a la FIB para decir que soy un campeón, mi récord profesional lo demuestra,” reveló Tapia al enterarse de la decisión de la Federación, agregando que: “yo quiero esta pelea, Barrera quiere esta pelea, pero lo más importante, los fans quieren esta pelea. La FIB puede mantener su cinturón, la pelea es para los aficionados”.

Marco Antonio Barrera gozaba de un contrato millonario con la cadena de televisión HBO y ello le permitía prescindir de cualquier tipo de ataduras a las que un peleador tiene que someterse con los entes mundiales para poder ser tratado con cierta distinción y para aspirar a recibir sueldos más elevados que los del promedio.

“Creo que el boxeador hace a los organismos, si eres bueno la gente va a las arenas a verte, no a va causa de un título. No creo que necesite un título para que la gente quiera venir a verme,” dijo Barrera días antes de su choque con Tapia.

La primera vez que apareció un cinto que representara el campeonato lineal que poseía el “asesino de la cara de niño” fue el 15 de noviembre de 2003 en el Alamodome de San Antonio, Texas, cuando fue noqueado técnicamente en once rounds por el filipino Manny “Pacman” Pacquiao.

La distinción que otorga la revista The Ring sin ningún tipo de costo o cuota de sanción y que reconoce a un boxeador como el “Campeón Lineal” de una división de peso, se podía ver durante la presentación en el ensogado de Marco Barrera. Posterior a la lucha se le entregnó una similar a Pacquiao, pues al vencer al campeón lineal se convirtió en el siguiente eslabón de la cadena de verdaderos campeones.

Sé que usted esperaba otro tipo de material cuando leyó el encabezado de este artículo, que será la primera parte de dos entregas, pero consideré más importante que se conozca lo que antecede al reconocimiento de Manny Pacquiao como campeón del mundo de peso pluma.

Las ocho correas en diferente peso que se le adjudican al “Pacman” son la mosca, la súper gallo, la pluma, la súper pluma, la ligera, la súper ligera, la welter y la súper welter. En las categorías pluma y súper ligero no ganó un cinto que pertenezca a alguno de los cuatro organismos sancionadores, pero ello no lo hace menos campeón.

En la actualidad existen tantos monarcas como los cuatro organismos mundiales puedan captar (en un mismo peso la Asociación ha reconocido a cuatro en forma simultánea), ya que viven de las cuotas que cobran en los combates que sancionan y de las fajas que venden a los ganadores.

Entre más fajas distribuyan, más dinero pueden llevar a sus arcas. Pero ante el desorden y la falta de seriedad que impera tanto en la AMB, como en el CMB, en la OMB y en la FIB, es necesario que el aficionado vaya atrás en la historia y construya memoria. Sólo así podrá diferenciar al verdadero campeón del resto de los portadores de cinturones a los que debe de considerarse farsantes.

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