KostyaTszyuRickyHatton k27042015 2e139Hasta la fecha, los títulos de la Organización Internacional de Boxeo (OIB) carecen de la aceptación necesaria de la comunidad boxística como para ser reconocidos como mundiales. Y pareciera que nunca la tendrán debido a la anarquía que se vive en la actualidad, en la que ni los cuatro entes principales respetan sus propios lineamientos y venden cintos con tal ligereza que terminan por restarle valor a sus propios productos y por confundir al consumidor final, que es el fanático.

Es verdaderamente caótica esta lógica con la que opera el grupo de los cuatro grandes, la cual ha llegado a niveles tan aberrantes, que ni siquiera un aficionado que se jacte de ser un verdadero conocedor puede aprenderse los nombres de la mitad de los campeones vigentes en las diecisiete categorías de peso en las que está dividido el boxeo.

Ya no digamos un aficionado, me gustaría saber si algún dirigente puede mencionar a sus campeones sin recurrir a la Wikipedia, a Boxrec o a la web oficial de su organización.

Pero volvamos al tema que nos trajo aquí, que es la carencia de aceptación de los cintos de la Organización Internacional de Boxeo, que los coloca a un segundo plano y a sus portadores se les niega la distinción de campeones mundiales.

Es así que el campeonato súper ligero de la OIB que el filipino Manny “Pacman” Pacquiao le arrebató el 2 de mayo de 2009 al inglés Ricky “Hitman” Hatton no lo convierte en un campeón del mundo.

¿Entonces no se le debería de reconocer formalmente como campeón mundial de peso súper ligero?

Claro que se le debe de reconocer y ahora le explicaré por qué.

Como se aclaró en la primera parte de esta crónica, no sólo el ganar alguno de los cintos de los cuatro entes principales te convierte en campeón del mundo. Hay un título que es universal, que es inalienable y que no se puede dividir, un título al que no se accede por medio sobornos y favores entre empresas promotoras y organismos sancionadores, un título que muchas veces es invisible y que toma el nombre de “campeonato lineal”, un título que se discute entre los mejores peleadores de cada peso o entre el campeón reinante y su retador en turno.

Antes de enfrentar a Hatton, el púgil tagalo no había peleado en la división de peso súper ligero, pero gracias a esa victoria accedió al “campeonato lineal” que el “Hitman” poseía desde 2005.

Ricky Hatton obtuvo el reconocimiento de “campeón lineal” junto con el mundial de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) un 4 de junio de 2005 en Manchester, Inglaterra, noqueando técnicamente en once rounds al ruso naturalizado australiano Kostya Tszyu.

¿Y cómo lo obtuvo Tszyu?

El australiano lo ganó el 3 de noviembre de 2001, cuando despachó por nocaut técnico en dos rounds al estadounidense Zab “Súper” Judah.

En ese match se unificaron las fajas universales de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y de la FIB. Las primeras dos pertenecían a Tszyu, en tanto que Judah era el poseedor de la de la Federación.

La cadena que se había perdido en 1997 con el ascenso de Oscar De la Hoya a la división de peso welter, volvió a la escena con un enfrentamiento entre los dos mejores súper ligeros del momento. El número 1 contra el número 2 de una misma división de peso. Fue así como emergió un nuevo campeón verdadero.

Ser reconocido como “Campeón Lineal” llevó a Tszyu a ser jerarquizado por encima de gente como Vivian Harris y Arturo Gatti, quienes llenaron las vacantes de los títulos de la AMB y del CMB, que le fueron retirados por inactividad.

Cuando Pacquiao derrotó a Hatton y se agenció el “campeonato lineal” de peso súper ligero, que había tomado forma física en el fajín que le entregó la revista The Ring, existían otros cuatro portadores de cinturones reconocidos como mundiales y meses más tarde se unirían otros dos a la lista.

Y no quisiera mencionar a cada uno de ellos para no confundir al lector con tantos nombres, pero es mi obligación hacerlo:

El estadounidense Timothy Bradley poseía la faja de la Organización Mundial de Boxeo (OMB); su compatriota Lamont Peterson era el campeón interino de la OMB; el ucraniano Andriy Kotelnik el soberano de la AMB y el colombiano Juan Urango el monarca de la FIB.

Más tarde, el argentino Marcos Maidana ganaría el cinto interino de la AMB y estadounidense Devon Alexander se adjudicaría en forma vacante la corona del CMB, la cual se le había retirado Bradley.

¿Usted consideraría a Ricky Hatton menos campeón que cualquiera de los mencionados?

No se deje lavar el cerebro amigo lector, la filosofía de un solo campeón mundial se viene alimentando desde hace décadas y con ella se busca contrarrestar una disociación que lo único que ha generado es desprestigio.

La falta de orden en los cuatro entes sancionadores obliga moralmente al fanático a fiarse de rankings coherentes en donde se jerarquice al boxeador por sus logros y no por influencias y corruptelas.

La etapa que se vive en la actualidad es muy oscura, es una etapa en la que un Triunvirato pretende engañar al fanático reuniéndose en cumbres en donde simulan estar arreglando al boxeo, pero en las mismas no atacan al verdadero cáncer que lo está consumiendo, que es la proliferación de cinturones mundiales.

En su momento, Manny Pacquiao ganó el título mundial súper ligero y fue uno de mayor valía que cualquiera de los que sancionan los cuatro grandes, el “campeonato lineal”.

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