cottoantique 04062015 e6e70Hay un viejo axioma en el boxeo que dice que “un buen hombre grande siempre vencerá a un buen hombre pequeño”, y por años, cuando aún no existían divisiones intermedias, el axioma se cumplía una y otra vez.

Sólo aquel que podía suplir las desventajas físicas con una carretada de virtudes e inteligencia fuera de lo ordinario, podía subir de categoría y seguir siendo dominante.

El cambio del pesaje al día anterior al combate y la creación de divisiones intermedias lo facilitaron todo, ya que los pugilistas ahora pueden cortar más peso y contender en categorías en las que bajo legislaciones anteriores jamás habrían aspirado a pelear.

Es así que hoy en día ganar tres o cuatro campeonatos en diferente peso tiene menos valor que antaño.

Y si dar ventajas al subir de división tenía su complejidad, descender lo tenía aún más. Es por eso que la solución que se encontró en muchos casos, al hacer bajar a un boxeador el suficiente peso como para “igualar las condiciones” o “nivelar la pelea” ante un boxeador más pequeño, se convirtió en un verdadero espejismo.

aztecacasanova 2 994cd

Fue el 16 de mayo de 1936 en la Arena Nacional de la Ciudad de México, cuando los delincuentes de cuello blanco que en esa época manejaban el negocio del boxeo materializaron un enfrentamiento entre los mejores peleadores del momento, el campeón nacional welter Luis Villanueva Páramo “Kid Azteca” y el soberano de los pesos pluma y ligero Rodolfo “Chango” Casanova. Ambos colisionaron a diez rounds en un peso límite de 63 kg. (138.9 libras), en lo que actualmente se conoce como “Catchweight”.

Más allá del choque entre dos monarcas reinantes, la reyerta atrajo la atención gracias al ángulo que se creó entre los managers de los protagonistas, el Tío Torres (Kid Azteca) y Luis Morales (Rodolfo Casanova). Ya que el “Chango” se había encargado de despachar a varios combatientes la cuadra de Torres, quien fue su primer mánager en el pugilismo.

Antes de que se materializara el cotejo, Casanova llegó a decir en forma muy sobrada que “me echan al establo del Tío sobre un ring y a todos les gano la misma noche”.

Morales se envalentonó y le propuso el match a Torres “para que Azteca pudiera hacer entradas en México”, ya que su pupilo era un bofe cuya frialdad le hacía incapaz de brindar pleitos emocionantes y ello alejaba al público de la taquilla.

La combinación despertó una apasionante discusión entre sus partidarios y la prensa especializada coincidía en que “El Nevero de la Lagunilla” sería derrotado por Luis Villanueva, un boxeador más grande y más poderoso.

“Fue una pelea sumamente dura, por razón de que Rodolfo estaba en sus días de gloria y porque para esa pelea yo era un peso welter y él un peso ligero, razón por la cual yo tuve que bajar unos dos o tres kilos y él subió un poco de peso,” manifestó Kid Azteca en su autobiografía '30 años en el ring', agregando que “desde luego él peleó como nunca lo había hecho y en una pelea de locura, por estar las opiniones divididas entre el público, al fin ganó el que estuvo mejor.”

Las crónicas revelan que en el encuentro que evocó la batalla de David contra Goliat, Azteca fue vapuleado durante casi todos los asaltos por un “Chango” que esa noche subió inspirado y brindó una de las mejores demostraciones de su carrera.

La mañana siguiente, los titulares de la prensa daban testimonio de la monumental hazaña; en el encabezado del diario deportivo La Afición se podía leer “Casanova dio una tunda al welter Azteca”.

El escritor mexicano Pino Páez en el relato 'recital de ganchos sin ropero' de su libro 'A solas en el altar' suscribe que Casanova “ha realizado una batalla que lo engloba todo: inteligencia del ultraestratega que delinea meticuloso hasta los acechos de la escaramuza, resistencia de meteorito que se torna piedra y metal al terminar su descender de pebetero; vigor de trasatlántico que aguanta el bambolear del maremoto; valentía que no mide territorios en el enguantado lapidar de los aludes.”

Javier Zea Salas manifestó en su libro 'Quién fue Rodolfo Casanova' que para el púgil de rostro simiesco “fue su exaltación como ídolo único y verdadero de los aficionados mexicanos”.

Lo que parece no tomarse a consideración es que hacer que Kid Azteca castigara su cuerpo haciéndolo llegar a 63 kg., un peso por debajo del límite de la división de los welter (66.6 kg) pudo haberle pasado factura. Máxime cuando la ceremonia de pesaje se realizó la mañana del encuentro.

El 14 de noviembre de 2009 en la MGM Grand Arena de Las Vegas, EE.UU., el campeón mundial welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) el puertorriqueño Miguel “Junito” Cotto expuso su corona ante el entonces mejor boxeador del planeta el filipino Manny “Pacman” Pacquiao, quien dieciocho meses atrás se encontraba combatiendo en la categoría súper pluma, es decir tres divisiones por debajo del peso welter.

El truco del “Catchweight” se utilizó en este cotejo para “igualar las condiciones”. Ambos pactaron contractualmente que tendrían que marcar un peso máximo de 65.7 kg. (145 libras), un kilo menos que el tope del peso welter.

Desde el primer campanazo Cotto recibió una golpiza a manos de Pacquiao y la agonía se extendió por demasiado tiempo, hasta que el réferi se apiadó del boricua y detuvo el enfrentamiento faltando 55 segundos para que terminara la doceava ronda. Y el triunfo del tagalo despejó todas las dudas que hubieran llegado a tener aquellos que decidieron otorgarle el reconocimiento de “Boxeador de la década”.

Al final de la justa, el puertorriqueño aceptó la derrota sin excusas, revelando que la velocidad del filipino lo maniató y que por más que intentó no pudo defenderse de sus ataques.

Sin embargo tres años después, cuando militaba en la división de peso súper welter, la empresa Top Rank le ofreció una revancha con el “Pacman” en 68 Kg. (150 libras), casi dos kilos por debajo de la división, la cual es de 69,8 kg. (154 libras). Y en parte por esa exigencia rechazó el desquite.

PacquiaoCotto 04062015 f6460

“Si él [Manny Pacquiao] quiere un gran nombre y quiere pelear con los mejores, que lo haga sin peso pactado,” reveló Cotto a ESPN, agregando que “hacer 'catchweights' es fácil para ellos [Top Rank]. Ellos buscan que el rival tenga problemas para hacer el peso y toman ventaja de eso. Yo no iba a hacerlo otra vez, estoy en 154 libras, no voy a pelear en un peso donde me sienta débil.”

Meses atrás, cuando se oficializó su pleito de campeonato mundial ante Floyd Maywather Jr., en el cual cedió su condición de monarca súper welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) al ser derrotado por decisión unánime, declaró: “Le doy gracias a él [Floyd Mayweather] por hacer la pelea en mi peso. Si él quiere mi título tiene que pelear en mi peso y lo está haciendo de la manera correcta. Es mi clase de peso, me siento cómodo aquí, me siento muy fuerte, muy feliz de tener esta pelea en mi categoría de peso y me preparé lo suficientemente bien como salir victorioso.”

El 7 de junio de 2014 en el Madison Square Garden de Nueva York, EE.UU., al inicio del décimo round obligó al argentino Sergio “Maravilla” Martínez a quedarse sentado en el banquillo y con ello se agenció una victoria por nocaut técnico, que le valió adueñarse de la faja mundial mediana del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que le pertenecía al oriundo de Quilmes, Argentina.

CottoMartinez 04062015 8bf7e

De forma contractual Cotto hizo que Martínez bajara 45 gramos (una libra) más de la tolerancia que existe en la división de peso medio, que es de 72.5 kg. (160 libras). El argumento para sostener dicha cláusula fue que se buscaba “nivelar la pelea”.

El pugilista borinqueño es tal vez demasiado pequeño como para ser considerado un mediano natural, él es más bien un súper welter que subió a peso medio aprovechando un agujero que existe en los reglamentos y es probable que cada vez que se encuentre en un ring con un boxeador más grande que él, recurra al “Catchweight” para “nivelar la pelea”.

Este sábado en el Barclays Center de Brooklyn, EE.UU., expondrá por primera vez la corona mediana ante el ex campeón del mundo el australiano Daniel Geale en un “catchweight” de 71.2 kg. (157 libras). Ahora es Miguel Cotto quien está tomando ventaja en el peso, haciendo que sus rivales se sometan a términos que podrían llegar a considerarse inhumanos.

“Son las reglas que hay y el que no las quiera pues no las hace y se mueve a otro lado. Es sencillo, acepta o no,” explicó el boricua hace casi dos meses durante la presentación del match con Geale, cuando un miembro de la prensa cuestionó el peso pactado.

No se debería permitir que se utilicen eufemismos como “igualdad de condiciones” y “nivelar la pelea” para ocultar que existe la posibilidad de que un boxeador esté aceptando drenar su cuerpo más allá de lo que la naturaleza se lo permite y que ello implica que el tiempo entre pesaje y combate le sean insuficientes para recuperarse del todo y que quede a merced del púgil más chico, cuya hidratación es más saludable y por ende llegaría en mejores condiciones a la justa.

¿Cuáles serían las consecuencias al castigar tu cuerpo a esos extremos? Quizás la oportunidad de catapultar tu carrera venciendo a un gran nombre o un jugoso cheque que difícilmente ganarías ante otro rival… y aunque quisiéramos, sería imposible omitir que este tipo acuerdos aumenta las posibilidades de que una reyerta termine en una tragedia.

El espejismo de este “Catchweight” consiste en ocultar las medidas que se tomaron para anticipar la victoria de Miguel Cotto, creando la ilusión de que lo que se está buscando con el mismo es “nivelar la pelea”.

Comenta sobre este articulo