LeoSantaCruz k27062015 1aa4bCuando los cefalópodos, moluscos marinos invertebrados de cuerpo simétrico, cabeza grande y dos ojos bien desarrollados, se sienten amenazados, expulsan un pigmento oscuro, comúnmente denominado tinta, que les permite enturbiar el agua y escapar de sus depredadores.

En forma similar, algunos boxeadores utilizan tácticas dilatorias para esquivar a sus rivales, dejando también un rastro oscuro -como el del pulpo o el calamar-, con la intención de desorientar a la opinión pública y poner terreno por medio frente a rivales a los que inexorablemente debería enfrentar.

Uno de los casos típicos del momento es el del invicto mexicano Leo “Terremoto” Santa Cruz, campeón súper gallo del Consejo Mundial (CMB), quien ha resistido firmemente las críticas sin aceptar en la práctica unificar coronas con el cubano Guillermo “El Chacal” Rigondeaux, súper campeón de la Asociación Mundial (AMB) y monarca “regular” de la Organización Mundial (OMB).

Santa Cruz ha repetido en múltiples ocasiones que no le teme a Rigondeaux –ni a nadie- y está dispuesto a enfrentarlo, aunque la decisión de efectuar el combate está en manos del grupo que lleva su carrera, léase promotores y manejadores.

“Me molesta”, dijo Santa Cruz al referirse a las innumerable críticas que ha recibido por pelear con boxeadores sin renombre en sus más recientes combates.

“Quiero pelear con tipos como (Carl) Frampton y Rigondeaux, pero no depende de mi”, añadió al finalizar el pleito entre Shawn Porter y Adrien Broner, el 27 de junio, en Carson, California. Todo mi equipo tiene que decidirlo. Estoy trabajando duro, entrenando duro y también quiero esas peleas que los fans quieren”.

Pocas dudas existen de que Santa Cruz es un guerrero, que no le teme a ningún adversario y que desea convertirse en el mejor de la división súper gallo. Esa es la esencia del deporte: aspirar a lo más alto y el boxeo no es ajeno a esa premisa.

Pero existen intereses que chocan frontalmente con los buenos deseos. Y Santa Cruz es consciente que su padre e igualmente su manager Al Haymon están evitando el encontronazo que significa pelear frente a Rigondeaux, un púgil con todas las herramientas del boxeo: pegada, defensa, rapidez, inteligencia e intuición.

Ahora en la división pluma y como parte de la cortina de humo para alejar las posibilidades de vérselas ante zurdo cubano radicado en Miami, Santa Cruz insiste en que le gustaría rivalizar ante su compatriota y ex campeón mundial en tres divisiones Abner Mares.

“Quiero a Mares, pedí esa pelea”, expresó Santa Cruz. “Hablé con mi padre y con mi representante. Ellos están tratando de que la pelea se haga realidad. Me dijeron que pelearía en agosto o septiembre”.

Evidente contradicción de Mares. En un momento afirma que su padre y Haymon deciden sus peleas y casi a continuación afirma que pide la pelea contra Mares. Pero, ¿por qué no solicita con igual intensidad que se establezcan negociaciones con el grupo de Rigondeaux?

Como la tinta que expulsan por sus ventosas el pulpo o el calamar, la estrategia de Santa Cruz es enturbiar el ambiente y escapar de los puños de Rigondeaux, un artífice del Arte de Fistiana

Y con el propósito de crear más confusión al respecto, señaló que “Frampton, Scott Quigg y Rigondeaux podrían subir de peso y hacer que esas peleas ocurran en 126”.

“Ahora mismo quiero una dura pelea contra Mares y, si con suerte logro la victoria, voy por el título”, argumentó. “Tal vez Rigondeaux y Frampton pueden subir y luego pelear conmigo”.

Mis conclusiones (y ojalá me equivoque): Santa Cruz jamás enfrentará a Rigondeaux, salvo que ocurra un descenso cualitativo en el cubano, que no se vislumbra en un futuro inmediato.

Como Espada de Damocles, esa será una mancha en el expediente y la carrera de “Terremoto” Santa Cruz que lo perseguirá cuando haya colgado los guantes.

“¿Por qué no enfrentaste a Guillermo Rigondeaux?”, será una pregunta obligada a cada momento al monarca mundial súper gallo del Consejo Mundial (CMB).

Entonces aparecerá nuevamente la excusa que brota hoy de sus labios: “Porque bla, bla, bla, bla, bla”. ¡Qué doloroso será para él y para los amantes del boxeo que no se haya concretado el duelo! Todos nos habremos quedado con los deseos de conocer quién era el mejor súper gallo entre Santa Cruz y Rigondeaux. ¿No les parece?

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