MayweatherBroner k04072015 0205fEl boxeador estadounidense Adrien Broner (30-2-0, 22 KO's) tenía un sueño. Se veía como el próximo Floyd Mayweather Jr. Controversial, arrogante, pugilista de élite, de esos que tienen todas las armas para triunfar, desde una notable pegada, hasta la agilidad sobre el encerado, y un mentón a prueba de fuego.

Y sobre todo, encanto….Capacidad para comprometer a todos, desde magnates hasta fanáticos, para que desembolsen los verdes que, a la larga, descansarán en sus bolsillos.

Bueno, ese era el sueño. La realidad es bien distinta, y parte desde el hecho mismo que las peleas de Adrien Broner ni siquiera pasan por el sistema de Pagar por Ver (PPV), que implica un desembolso adicional para verle en acción.

O sea, que su meta, igualar a su ídolo el “Money” Mayweather Jr., jamás podrá conseguirla.

Y es porque, si bien Broner sigue siendo el mismo “Problema” de siempre, por su comportamiento inestable y su desenvolvimiento social que atrae a los medios y le depara simpatías entre los rebeldes de la sociedad, que son la gran mayoría de los fans del boxeo, su desenvolvimiento entre los encordados dista mucho de ser efectivo y triunfal.

Mientras que su ídolo Floyd preserva su invicto (48-0) y se da el lujo de ser un imán para las ganancias, Adrien acaba de sufrir recientemente su segunda derrota y sus bolsas lucen ridículamente pobres, comparadas con los sumamente lucrativos ingresos de quien es considerado por la revista Forbes como el deportista mejor pagado del planeta.

Eso sí. Al parecer el ego de Broner no ha sido tocado para nada. Sigue peinando su dura cabellera antes y después de subir el ring, mantiene su lenguaje fanfarrón, y asegura que la gente quiere verle pelear, y es capaz de pagar mucho dinero para ello.

Una derrota ante el argentino Marcos Maidana, por paliza y veredicto unánime, el 14 de diciembre de 2013, en el Alamodome de San Antonio, Texas, puso fin al invicto de Broner, y le privó de su corona de peso Welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), una faja que hoy ostenta su ídolo Mayweather Jr. que se la arrebató al “Chino” Maidana.

Algunos pensaron que había sido una mala noche del controvertido Adrien, pues el muchacho de 25 años, nacido en Cincinnatti, Ohio, había encandilado a muchos, por sus elegantes movimientos sobre el cuadrilátero, su eficiente golpeo, y su resistencia.

Pero el 20 de junio de 2015, su compatriota Shawn Porter le ganó inobjetablemente, por otro veredicto absoluto de los oficiales, en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada.

A pesar del fracaso, Broner insistió al terminar la pelea: “la gente seguirá pagando por verme boxear, porque soy lo máximo. Soy único”.

El fanfarrón que hay que Adrien no ha sufrido merma alguna. Ni dos derrotas tan claras, en las que no ha habido márgenes para la duda, bajan al afro estadounidense de la nube de grandeza en la que está subido.

Su entrenador, Mike Stafford, quien ha estado junto a Broner a lo largo de toda su carrera profesional, sigue creyendo en el potencial de su pupilo.

“Adrien es muy especial. Es de esos boxeadores que se encuentran poco, porque sabe pelear en todas las distancias, y asimila castigo. Yo sigo creyendo que puede ser el sucesor de Floyd, porque como él, por su anatomía, puede ir desde divisiones semi-livianas, hasta otras más pesadas, y dominar un amplio rango de categorías”, ha dicho Stafford.

El estratega asegura que mediante el catchweight (peso acordado), su pupilo puede moverse en la actualidad entre las 140 y las 147 libras.

Por eso, no descarta una revancha con el hombre que le quitó el invicto a su pupilo, Marcos “Chino Maidana, en un pleito en el que una victoria devolvería mucho prestigio a Adrien Broner.

“Las relaciones entre Adrien y Maidana son muy buenas. Ellos son únicamente rivales en el ring, porque fuera de ese entorno son excelentes amigos. Eso ayuda, porque no hay que confundirse. Son profesionales, y sobre el ring salen a buscar la victoria a como dé lugar, pero fuera de los ensogados han logrado consolidar una buena amistad”, afirma el estratega.

Sea como sea, lo que si resulta cierto es que el halo de encanto que alguna vez rodeó al prometedor muchacho negro nacido en Cincinnatti se ha ido desvaneciendo con el paso del tiempo, al ritmo de las realidades que ha deparado el ring.

Por ello no queda otra alternativa que considerar frustrada la aspiración de grandeza que inspiró Floyd Myawetaher Jr. en su compatriota y admirador Adrien Broner.

Porque Broner jamás alcanzará la altura de Floyd.

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