LeoSantaCruz k04072015 5dfc5Si el líquido vertido en un recipiente se encuentra exactamente en la mitad, podrían darse dos respuestas, ambas exactas, según la valoración de la persona que haga el análisis: “Esta medio lleno”, diría un optimista. O “está medio vacío”, precisaría un pesimista. Y los dos estarían en lo cierto.

Ese símil podría aplicarse a las declaraciones del boxeador mexicano Leo Santa Cruz, campeón mundial súper gallo del Consejo Mundial (CMB), al confirmar el pleito ante su coterráneo Abner Mares, el 29 de agosto, en el Staples Center, de Los Ángeles, California.

“Esta es la pelea que todo mundo quería para mí”, dijo “Terremoto” Santa Cruz, mientras presenciaba el cartel el 2 de julio en el Belasco Theater, de Los Ángeles, California. “No puedo esperar”.

Sin dudas, muchos mexicanos y amantes del boxeo disfrutarán el duelo entre dos aguerridos púgiles aztecas, uno y otro con títulos mundiales en diferentes divisiones, e igualmente reconocidos por su fiereza dentro del cuadrilátero.

Pero si analizamos el ámbito boxístico en que se mueve Santa Cruz, hay que llegar a la conclusión que sus palabras encierran una verdad a medias.

Porque Santa Cruz no es totalmente exacto cuando afirma que “todo el mundo” quiere ese pleito. Lo que realmente le han pedido la gran mayoría de los seguidores del boxeo es que choque ante el zurdo cubano Guillermo “El Chacal” Rigondeaux, doble monarca de las 122 libras, quien lo reta a cada momento, sin que reciba una respuesta convincente por parte del entorno del astro azteca.

Aunque en múltiples ocasiones los dos han reiterado el deseo de vérselas encima del encordado, el enfrentamiento Santa Cruz-Mares tomó real fuerza a mediados de junio, cuando se afirmó que ya habían pactado la mayoría de los detalles, sin que todavía se conociera el lugar exacto donde pelearían.

Más tarde, el 30 de junio, se supo que dos sedes aparecían como las de mayores opciones para concretar el duelo: el StubHub Center, de Carson, y el Staples Center, de Los Ángeles, ambos del estado de California.

Pero finalmente, la Premier Boxing Champions (PBC), responsabilizada con la velada, se decidió por la ciudad angelina, y ratificó la fecha del 29 de agosto.

“Quiero a Mares, pedí esa pelea”, expresó Santa Cruz hace poco. “Hablé con mi padre y con mi representante. Ellos están tratando de que la pelea se haga realidad. Me dijeron que pelearía en agosto o septiembre”.

Un mar de críticas golpean constantemente al invicto Santa Cruz (30-0-1, 17 KOs) por los oponentes que ha elegido en sus tres últimos enfrentamientos. El clímax llegó el pasado 2 de mayo, cuando chocó con el también azteca José “El Tigre” Cayetano, en la sala Garden del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde fue parte de la cartelera protagonizada por Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao.

Ese ascenso, quizás temporal, quizás definitivo, a la división pluma, dejó infinidad de dudas, porque Santa Cruz no brilló ante Cayetano (17-4-0, 8 KOs), un rival sin grandes resultados y muy lejos de la élite de las 126 libras.

“Ahora mismo quiero una dura pelea contra Mares y, si con suerte logro la victoria, voy por el título”, argumentó. “Tal vez Rigondeaux y Frampton pueden subir y luego pelear conmigo”.

Lejos de unificar títulos frente al también invicto Rigondeaux o versus Frampton en las 122 libras, Santa Cruz pone como condición que el nacido en la oriental provincia cubana y residente en Miami, y también el británico asciendan a la categoría inmediata superior.

Pero ni siquiera eso sería suficiente para derribar las múltiples excusas que ha ofrecido Santa Cruz desde que conquistó el cinturón del CMB, al noquear en el tercer asalto al mexicano Víctor “Vikingo” Terrazas, el 24 de agosto de 2013, en el StubHub Center, de Carson, California, donde el derrotado efectuaba la primera defensa del cetro.

Pocas dudas existen de que Santa Cruz es un guerrero, que no le teme a ningún adversario y que en su momento deseaba convertirse en el mejor de la división súper gallo. Esa es la esencia del deporte: aspirar a lo más alto y el boxeo no es ajeno a esa premisa.

Pero existen intereses que chocan frontalmente con los buenos deseos. Y Santa Cruz es consciente que su padre e igualmente su manager Al Haymon están evitando el encontronazo que significa pelear frente a Rigondeaux, un púgil con todas las herramientas del boxeo: pegada, defensa, rapidez, inteligencia e intuición.

“Esta es la pelea (frente a Mares) que TODO EL MUNDO quiere para mí”, afirmó Santa Cruz. Difícil creerlo, porque muchos de los amantes del boxeo, desean que muestre sus virtudes ante Rigondeaux.

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