GuillermoRigondeaux k11072015 aca33Condenado al ostracismo boxístico por su elevada calidad y desidia de los rivales, el cubano Guillermo Rigondeaux ve pasar sus mejores años en el Arte de Fistiana sin competir con la frecuencia que necesita un monarca, a pesar de que lanza retos constantes a los otros campeones de la división súper gallo.

Reconocido como Super campeón de la Asociación Mundial (AMB) y con la faja “regular” de la Organización Mundial (OMB), el “Chacal” Rigondeaux (15-0-0, 10 KOs) espera y desespera por la carencia de pleitos, cuando se encuentra a punto de cumplir 35 años el 30 de septiembre.

En las últimas últimas horas se reveló que el zurdo ucraniano Vasyl Lomachenko, monarca pluma de la OMB, podría ser un posible rival del caribeño, aunque al parecer solo se trata de simples elucubraciones del manager Egis Klimas, más que pasos concretos para enfrentar a Rigondeaux.

“Un buen combate para los fanáticos y para todos es Lomachenko contra Rigondeaux”, dijo Klimas, quien aclaró el duelo tendría que ser en las 126 libras y sin la posibilidad de hacer un peso pactado (catchweight).

Klimas reconoció que sería una pelea de grandes expectativas entre dos excelentes boxeadores, ambos con dobles títulos olímpicos y mundiales en las filas amateurs, y ahora reinando en el profesionalismo.

“Sería un fantástico pleito y muy bueno para Lomachenko en su siguiente ascenso al ring”, añadió Klimas, quien también dirige las carreras de los rusos Sergey Kovalev, Evgeny Gradovich, Dmitry Mykhaylenko y Vasily Lepikhin.

Pero Klimas intenta tomar ventaja y pone una barrera, cuando da por sentado que no habría acuerdo para que Lomachenko enfrente a Rigondeaux en un peso intermedio entre las 122 libras del cubano y las 126 del ucraniano.

Jorge Rubio, el entrenador principal de Rigondeaux, ha explicado en varias ocasiones que su discípulo enfrenta a cualquier rival en la categoría súpergallo, pero tomaría un gran riesgo si decide pelear en la división pluma.

“Rigo es un 122 natural que no tiene ni ha tenido dificultades nunca para mantenerse en el peso”, expresó Rubio. “Es muy difícil para él ascender, debido a su corta estatura. Cuando está entrenando casi siempre su peso se mantiene entre 188 y 120 libras. Pero la decisión de pelear en 126 le corresponde a él”.

Reconocido entre los mejores púgiles libra por libra del mundo, Rigondeaux efectuó su anterior combate frente al japonés Hisashi Amagasa, a quien venció por abandono en el decimosegundo asalto, el 31 de diciembre en tierras niponas.

La cinco pulgadas que sobrepasaba Amagasa, campeón pluma de la Federación Oriente-Pacífico, no impidieron que el cubano dominara a lo largo de los 12 asaltos y provocara con sus golpes una enorme inflamación debajo del pómulo izquierdo del nipón, quien sorpresivamente y sin mayores consecuencias, derribó al visitante en el séptimo episodio.

Con evidente malestar Rubio ha reiterado que las organizaciones de boxeo debían exigir a sus respectivos campeones que hagan las peleas que exige su investidura y por otra parte son reclamadas por el público.

“No respeto a (Carl) Frampton, (Scott) Quigg o (Leo) Santa Cruz o cualquier otro boxeador de las 122 libras con un título y que ponga obstáculos para defender su corona”, argumentó Rubio. “Si en realidad alguno de ellos desea ser el campeón de las 122 libras, Rigo los espera con los brazos abiertos”.

El inglés Frampton (20-0-0, 14 KOs) posee el título de la Federación Internacional (FIB), su coterráneo Scott Quigg (30-0-2, 22 KOs), el “regular” de la Asociación Mundial (AMB) y Santa Cruz (30-0-1, 17 KOs), el correspondiente al Consejo Mundial (CMB).

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