A pesar de la derrota el boxeador cubano Yunieski González debe de sentirse orgulloso, ya que la prueba de ácido que le pusieron los ejecutivos de Home Box Office (HBO), el canal de televisión líder en transmisiones boxísticas, la superó con creces.

Si bien existe la percepción de que fue robado en su combate del sábado en Las Vegas, Nevada, ante al haitiano-canadiense Jean Pascal, el desarrollo del enfrentamiento lo elevó al estado de ganador.

Fue el vencedor para la opinión pública y también lo fue para HBO, pues el performance mostrado le garantiza otra pelea transmitida por la misma señal. Y desde ya se barajean combinaciones en las que podría medirse al actual campeón semicompleto de la AMB, la OMB y la FIB el ruso Sergey Kovalev y una revancha contra Jean Pascal.

González llegó a su pleito con 16 peleas profesionales disputadas, con 12 cloroformos aplicados y cuatro años de carrera en el boxeo rentado, mientras que su adversario, un ex campeón del mundo y contendiente de alto perfil en la división de peso semicompleto, acumulaba 33 combates y diez años de trayectoria.

A pesar de que Pascal lo doblaba en experiencia y en peleas, Yunieski se comportó a la altura de la oportunidad que se le dio y desde el primer campanazo insistió en imponer condiciones sobre el tinglado.

Sus limitaciones técnicas fueron subsanadas por un empuje bestial que recae en el tipo de actitud que todo fanático espera de un combatiente, el meterse en un ring para rifarse el físico y buscar causar el mayor daño posible a su adversario.

Esa misma noche en Los Mochis, México, el guerrero azteca Cesar Juárez doblegó por decisión unánime en donce rounds en pelea eliminatoria de título al local y ex campeón del mundo Juan Carlos “Zurdito” Sánchez.

Juárez tomó notoriedad a partir del 28 de marzo del año pasado, cuando en Las Vegas se impuso por decisión mayoritaria en ocho rounds sobre el puertorriqueño Cesar Seda.

El script decía que Seda lo superaría sin problemas, pero el mexicano hizo gala de una condición física extraordinaria y de la misma forma que a Sánchez, le pasó por encima como una aplanadora.

En ambas reyertas tenía todo en contra, enfrentaba a un pugilista del establo de la empresa organizadora de la cartelera y se le estaba convocando para que fungiera una labor de oponente, el peleador que por lo regular va directo al matadero.

La justa del sábado sumaba otro factor, el escenario. Es sabido que en verano el clima de la región noroeste de México es muy húmedo y caluroso y los boxeadores tienden a perder mucha agua corporal y a deshidratarse durante los combates.

Cesar Juárez viene de uno de los lugares con mayor altitud de la República Mexicana, la Ciudad de México, pero desde hace muchos años se ha creado la percepción que cuando los capitalinos bajan a discutir pleitos a la región noroeste, no soporta el clima y rara vez terminan una contienda en buenas condiciones.

Pero el aire que traía de la altitud le valió a llevarse un triunfo en las tarjetas y se quedó muy cerca de hacerlo por nocaut, al enviar fuera del ring Sánchez en el doceavo y último episodio.

El premio para Juárez es el derecho a discutir un bout frente al actual campeón mundial súper gallo de la AMB y la OMB el cubano Guillermo Rigondeaux, algo que muy pocos hubieran imaginado.

Yunieski González y Cesar Juárez tomaron por asalto la escena boxística, se esperaba poco de ellos y a cambio nos entregaron grandes demostraciones de bravura.

Si usted no los conoce le recomiendo que comience a seguirles la pista.