MaresSantaCruz k12082015 a48edEn cierto modo, se justifica la animadversión recíproca entre los boxeadores mexicanos Abner Mares y Leo Santa Cruz. Ambos se criaron en Los Ángeles, son ex campeones mundiales y la ciudad californiana prácticamente está dividida en cuanto a las simpatías hacia uno u otro.

Y al fin la voz de los fanáticos tuvo eco, pues Mares (29-1-1, 15 KOs) y Santa Cruz (30-0-1, 17 KOs) se verán las caras el 29 de agosto, en el Staples Center, en lo que ha dado en llamarse la “Batalla de Los Ángeles” y convertirá en “rey” al que salga con el brazo en alto.

Aunque cada uno ha expresado su interés por efectuar el pleito desde mucho tiempo atrás, Mares se atribuye la concreción de la pelea a sus innumerables esfuerzos y la presión que ejerció sobre su coterráneo.

“Yo arrinconé a Santa Cruz, por lo que me corresponde bastante crédito de que se haya firmado el contrato”, dijo Mares a “RingTV.com”. “Él puede decir que ha estado deseando el combate, pero yo fui el que lo acorraló al involucrar a los fanáticos, que lo presionaron para que aceptara el choque”.

Nacido en Guadalajara y criado en Montebello, California, Mares ostentó las coronas mundiales en la categoría gallo (de la Federación Internacional), además de la súpergallo y pluma, estas dos últimas correspondientes al Consejo Mundial (CMB).

Suma dos victorias, desde que perdió el cetro pluma por sorpresivo nocaut en el primer asalto ante Jhonny González, el 24 de agosto de 2013, en el StubHub Center, de Carson, California.

Con palabras rayanas en el desparpajo y para echarle leña al fuego, Mares subestimó la calidad de Santa Cruz.

“Yo quería (la pelea), pero no pensé que iba a suceder, porque ¿quién no desea peleas fáciles y que además se le pague bien por ello?”, expresó Mares, quien insistió en que no rivalizaron antes porque Santa Cruz no forzó a sus representantes para que ocurriera.

Mares dijo que no culpaba a Santa Cruz, porque son los del entorno que rodea a su rival, principalmente el padre, los que deciden los pleitos que aquel le convienen. “No hablo mal de los boxeadores, pero esta pelea podría haberse efectuado antes”, enfatizó.

A Santa Cruz también lo presionan los fanáticos para que enfrente al cubano Guillermo “El Chacal” Rigondeaux, doble campeón súpergallo, y quien constantemente lo acosa en las redes sociales para que acepte definir el mejor de las 122 libras.

Monarca también de las 122 libras, versión Consejo Mundial (CMB), Santa Cruz derrotó en una deslucida demostración a su compatriota José “El Tigre” Cayetano, el 2 de mayo en el hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, en pelea de las 126 libras, que sirvió de respaldo a la que efectuaron Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao.

Santa Cruz, de 29 años igual que Mares, aceptó que la pelea permitirá definir quién es el mejor púgil de la ciudad, pero expuso que el triunfo le sonreirá porque posee mayores atributos que su oponente.

“Soy más joven, con más alcance y tengo más ganas que él (de vencer)”, dijo Santa Cruz durante una exhibición ante los medios en el centro de entrenamientos La Puente, en California.

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