AndreBerto k10092015 51367Poco tiempo atrás los entrenadores Freddie Roach y Pedro Díaz aseguraron que tenían el antídoto para neutralizar a Floyd Mayweather Jr. (48-0-0, 26 KOs). Aquello fue un timo involuntario. Ellos creyeron en sus teorías, pero estas se las llevó el viento. Sus respectivos pupilos, Manny Pacquiao y Miguel Cotto, nunca pudieron ser inmunes y hoy sus rostros, comprimidos por una cruz, adornan el gimnasio del mejor peleador de los últimos 15 años.

Las caras de Pacquiao y Cotto no son las únicas que allí yacen. Se cruzan miradas cada una de las víctimas de Mayweather. Son sus trofeos de guerra.

Ahí, petrificado, no quiere terminar Andre Berto (30-3-0, 23 KOs). Y es tarea de su entrenador Virgil Hunter buscar la solución al acertijo que hasta la fecha ha sido indescifrable.

Hunter tiene estudiado a Mayweather y ya le reveló a los medios una de sus conclusiones: “planes complicados no funcionan contra peleadores como Mayweather”.

El entrenador reconoce que la probabilidad de victoria es mínima, pero la oportunidad es inmensa. “Tenemos una oportunidad única frente a nosotros. Tenemos la oportunidad de hacer historia y cimentar el legado de mi peleador”, subrayó.

No cabe duda que gran parte del éxito o el fracaso de Berto recaerá en su competencia; él, al igual que su discípulo, enfrentará el momento cumbre de su carrera el 12 de septiembre en el MGM Grand de Las Vegas.

Por obra y gracia de Mayweather Jr. recibieron la posibilidad de hacer historia cuando otros nombres de mayor abolengo sonaban como contendientes para la “supuesta” despedida del boxeo profesional de Money Man.

De vencer el norteño de ascendencia haitiana, su hazaña sería comparable con las sorpresivas victorias de Joe Fraizer sobre Muhammad Ali (1971), James ‘Buster’ Douglas frente a Mike Tyson (1990), Riddick Bowe ante Evander Holyfield (1992) y Félix ‘Tito’ Trinidad ante Oscar de La Hoya (1999).

“¿Cuál es la llave para ganar esta pelea? (Berto) tiene que querer ganar. Tiene que quererlo más”, explicó el entrenador que comenzó trabajando con jóvenes problemáticos en un departamento de probatoria. “Él sostiene la clave en sus manos. Puedes planear todo lo que quieras, pero no sabemos que traerá el mañana. Solo podemos prepararnos”.

Estropearle el legado perfecto al hombre que se ha autoproclamado el “Mejor de Siempre”, es la misión de Berto. Lograrlo parece una locura, pero con Hunter en la esquina merece el beneficio de la duda.

Él no es ningún advenedizo en estos menesteres. Ya en 2011 recibió el premio de Entrenador del Año que entrega la Asociación Americana de Escritores de Boxeo (BWAA, por sus siglas en inglés) y en 2014 su nombre volvió a sonar para recibir el premio que finalmente se llevó Freddie Roach.

Su más renombrado discípulo es otro Andre, pero de apellido Ward (28-0-0, 15 KOs). A él lo ha guiado desde los nueve años hasta el presente. Ward ostenta la corona súper mediana (168 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y son varios los especialistas que le colocan en el TOP 5 de los mejores boxeadores sin distinción de peso.

También han estado bajo su mando boxeadores reconocidos como Amir Khan, Abner Mares, Demetrius Andrade y Alfredo Angulo.

Con Berto su vínculo se extiende por tres peleas. Una derrota ante Jesús Soto Karass y dos victorias en fila ante Steve Upsher y Josesito López.