mannypacquiao k17092015 3ad30Mientras el hasta la fecha número uno del boxeo profesional en el escalafón libra por libra, el estadounidense Floyd Mayweather Jr. (49-0, 26 KOs), asegura haber colgado los guantes para siempre, el hombre que muchos pensaron que podía arrebatarle su invicto espera regresar a los cuadriláteros el próximo año. Manny “Pacman” Pacquiao (57-6-2, 38 KOs) está convencido de que el almanaque 2016 lo verá otra vez en acción, aunque aún no tiene una fecha definida para su retorno, pues todavía se recupera de la cirugía en el hombro derecho a la que se sometió tras su multimillonaria pelea del pasado 2 de mayo con el hoy día -¿definitivamente?- retirado Money Mayweather.

El astro filipino del pugilismo, campeón mundial en 8 divisiones diferentes en la versión rentada del deporte de los puños, ya no parece tan entusiasmado con la posibilidad de una revancha con su archirrival, aunque no deja escapar cada oportunidad que se le presenta para criticar a Floyd por la inyección intravenosa que recibió antes de aquel megacombate en Las Vegas.

En su última aparición pública, en el Marriot Hotel Gran Ballroom de Manila, con motivo de la promoción del servicio de Google Street View para su país, Pacman aceptó responder a algunas preguntas de la prensa al concluir su presentación.

“Debe haber consecuencias (por la presunta infracción de Mayweather) porque tenemos reglas en el boxeo. La sanción debe aplicarse sobre la base de esas reglas. Él debe ser sancionado si se prueba que las acusaciones en su contra son ciertas”, señaló en tagalo el representante de la Cámara de Representantes de Filipinas por la provincia de Sarangani.

“De mi parte, estoy seguro que la verdad (sobre el incidente de la inyección) saldrá a la luz. Respeto la decisión de la comisión de jueces, no estoy esperando que ellos cambien su veredicto (de la pelea con Mayweather), lo que quiero saber, y que quede claro, es si él cometió una infracción y, en ese caso, cuál será el castigo”, agregó en el mismo tono pausado de siempre el tres veces merecedor del Premio Sugar Ray Robinson (2006, 2008 y 2009) que otorga la Asociación de Escritores de Boxeo de Estados Unidos al Mejor Boxeador del Año.

Pacquiao, aunque con menos intensidad que su apoderado Bob Arum, se ha sumado a la multitud de voces que cuestiona el privilegio que recibió Floyd en la antesala de la reyerta en la Ciudad del Pecado, en la que ambos rompieron todos los récords de ingresos monetarios habidos y por haber, en una mal llamada “Pelea del Siglo” que, tan sólo por concepto de Pay-Per-View (sistema de distribución de la señal televisiva por medio del pago por evento) registró una astronómica cifra de 4,4 millones de compras.

Mientras al púgil nacido en Grand Rapids, Michigan, se le permitió inyectarse en vena, el día antes de la trifulca, una disolución de vitaminas y minerales, fórmula que, está probado, encubre el uso de otras sustancias prohibidas; Manny, por el contrario, se sintió acosado por el escrutinio casi asfixiante al que fue sometido, incluso hasta los minutos previos a su entrada en el ring.

“Tengo más de 20 años de experiencia en el boxeo profesional y fue la primera vez que me trataron de esa manera. Mi propia botella de agua mineral, mi botella de Gatorade, no me permitieron llevarlas conmigo hasta el vestidor. ¿Cómo pudo ser posible?”

Pasaron tres semanas después del combate, en el que el estadounidense unificó sus títulos del planeta en la división welter, avalados por la Asociación y el Consejo Mundial (AMB –súper– y CMB), y el cinturón de la Organización Mundial (OMB) que ostentaba el asiático, con una soporífera victoria por votación unánime, y fue entonces que la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA por sus siglas en inglés) informó de la dichosa inyección a la Comisión Atlética del Estado de Nevada. Aunque la USADA –y obviamente Mayweather– defiende a capa y espada la inocencia del púgil norteño y la naturaleza “no ilegal” del hecho, calificado de “excepción”, lo cierto es que la naíf iniciativa contraviene lo estipulado claramente por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).

Lo irónico del asunto es que el propio Floyd se ha cansado de representarse a sí mismo como abanderado de la Honestidad en un mundo deportivo en el que ésta no es precisamente la gran campeona. También paradójico es que Money Mayweather haya esgrimido hasta la saciedad, como una de sus tantas excusas para evitar al Pacman desde 2009, la verdad no demostrada sobre los vínculos del filipino con los anabolizantes para mejorar el rendimiento. Únicamente después que el oriundo de la provincia de Bukidnon (quien será inocente hasta tanto no se pruebe lo contrario) aceptó, entre otras condiciones, someterse a un riguroso sistema de pruebas antidopaje, el muy anticipado duelo pasó de ser quimera a anuncio de marquesina.

Lógicamente, el Mejor Boxeador de la Década que dio inicio a este siglo exigió inicialmente una revancha, considerando lo turbio del cuento de su oponente y la lesión en el hombro con la que afrontó el reto. Pero en las últimas semanas, Manny ha rebajado el tono y, en esta ocasión, hasta bromeó con un “¿No se había retirado?”, al preguntársele sobre la posibilidad de enfrentarse a Mayweather nuevamente.

A punto de cumplir 37 años y con nada que probar dentro de los ensogados que han sido testigos de su legendaria carrera, el ex campeón lineal en cuatro categorías de peso insiste en que no ha llegado su hora de decir adiós al deporte que le ha dado fama y fortuna, y que antes de que concluya el presente almanaque, conoceremos de la fecha, lugar y contrario para su próxima cita.

“Todavía no estoy concentrado en el boxeo porque sólo podré pelear a partir del próximo año. Tendrá que ser en 2016 para que pueda dar suficiente descanso a mi hombro (…) Todavía no se ha determinado qué mes, la fecha para mi próximo combate. Lo sabremos con certeza alrededor de diciembre de este año.”

Antes de acceder gentilmente a responder algunas preguntas de los medios de prensa presentes en el capitalino hotel de la Ciudad de Pasay, Pacman ofreció una breve charla con el fin de promover la nueva prestación de Google Maps y Google Earth, conocida como Google Street View.

El servicio dispone de imágenes panorámicas a nivel de calles con opciones de movimiento horizontal (360º) y vertical (290º). La novedosa herramienta digital, que ya se emplea en cientos de países y regiones distribuidos por todos los continentes, permite a aquellas personas que no puedan viajar por el mundo, visitar y conocer lugares históricos o sitios con vistas espectaculares con el simple uso de sus ordenadores y dispositivos móviles de conexión a internet.

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