morenoyamanake k24092015 afb32Exactamente 361 días atrás, un duelo entre el invicto japonés Shinsuke Yamanaka, rey gallo (118 libras) del planeta avalado por el Consejo Mundial (CMB), y su contraparte, el panameño Anselmo “Chemito” Moreno, en aquel entonces mandamás de la Asociación Mundial (AMB), habría representado no solo una pelea de unificación de títulos, sino también la posibilidad (excepcional en el presente) de ver cara a cara a los dos mejores púgiles de su división.

El destino (entendiendo por éste a los mánagers, promotores, cadenas de televisión y otros demonios) no lo quiso así, y no fue hasta este 22 de septiembre de 2015, en un cuadrilátero del Ota-City General Gymnasium de Tokio, que ambos astros de las 118 libras se enfrentaron finalmente. Sin ser las condiciones ideales, porque el de Centroamérica ya no llegó a la capital japonesa como dueño del cinturón de la AMB, el pleito se antojaba todo lo atractivo que un emparejamiento puede lucir en el papel. Un clásico choque de estilos: la velocidad y los movimientos escurridizos de Chemito, con el uso insistente de su jab, en un pulso con la frecuencia y precisión de las combinaciones de golpes de Yamanaka, armado con su potente recto de izquierda.

En lo referente a la nivelación técnica, la reyerta no defraudó a la multitud presente en la instalación tokiota ni a los cientos de miles de televidentes que la vieron en vivo a través del canal japonés Nippon TV. El drama y el suspense se mantuvieron de inicio a fin, condimentados con la iniciativa de dar a conocer el resultado en las boletas concluidos el cuarto y octavo asaltos.

Las dos primeras fracciones fueron para el canalero, que no pareció afectado por la prolongada inactividad de casi un año e incluso mostró una versión muy mejorada del Anselmo que cedió el título ante el dominicano Juan Carlos Payano por decisión técnica. El oriundo de El Martillo consiguió marcar a la anatomía del nipón en repetidas ocasiones y, aunque Shinsuke era el que asediaba, muchos de sus golpes quedaban en la guardia del retador o encontraban el vacío.

El favorito local reajustó su plan estratégico en la tercera ronda y consiguió conectar el mejor golpe de la refriega hasta ese momento, un izquierdazo que aterrizó en el mentón del istmeño. El cuarto round fue una historia parecida al inicio del choque: los que prefieren al púgil que asume el rol de agresor, habrán votado por el Mejor Boxeador de Japón en 2011; aquellos que agradecen las fintas, el marcar y salir rápidamente de la zona de impacto del rival, por el visitante.

El mismo dilema tendría el trío de estadounidenses encargado de impartir justicia, pues al término del primer tercio de contienda, dos de ellos (David Sutherland, de Oklahoma, y Mauro DiFiore, de Chicago, pero nacido en Italia) entregaron veredicto favorable al mandamás del CMB de 39-37, y el tercero (Oren Shellenberger, de Dallas) apreció lo ocurrido como tablas, 38-38.

El público japonés, lógicamente, aplaudió la victoria parcial de su compatriota, mientras Moreno lo tomó como una señal de alarma, pues en las fracciones intermedias, se mostró mucho más activo. El ex mandamás gallo de la AMB no se contentó con desenfundar solo su jab y empezó a acompañarlo con más frecuencia con su recto de zurda. Yamanaka se mantenía como el peleador que invitaba a intercambiar metralla, pero Chemito elegía el punto de encuentro y llevaba la mejor parte en cada cita.

El cambio de actitud del representante de Panamá surtió efecto en el veredicto de los jueces culminado el octavo capítulo: un par (Sutherland y DiFiore) dio empate a 76 y el otro benefició a Moreno con un 77-75 (Shellenberger).

Como ocurriera al inicio del quinto round, pero a la inversa, esta vez fue el oriundo de Shiga el que salió de su esquina con mayor apremio, viendo en peligro su récord perfecto como púgil profesional. Pero la urgencia del asiático dejó brechas defensivas que Anselmo no perdonó, en un noveno asalto que fue el que ganó con mayor claridad y coronó con un gancho de derecha que estremeció al defensor del título.

Tal vez porque en su esquina no supieron darle las orientaciones precisas o porque, simplemente, los 12 meses sin dirimir una pelea oficial tenían que pasarle factura en algún instante del pleito, lo cierto es que Chemito perdió el título en las últimas tres fracciones.

En la décima, los tres minutos más exitosos de Yamanaka en la noche, el ídolo local puso a su contrario en malas condiciones en las postrimerías. Pero un problema con el protector bucal obligó a una pausa en las acciones que le dio un respiro al panameño y le permitió escapar ileso del posible primer nocaut en su carrera.

En los asaltos de campeonato, ninguno sacó una ventaja clara sobre su oponente, aunque Moreno creyó por un segundo haberlo hecho, pues Yamanaka fue a la lona –aparentemente– por el efecto de un golpe mientras estaba fuera de balance. Sin embargo, el tercer hombre en el ring, el canadiense Michael Griffin (de actuación decente a lo largo del combate), determinó que la caída había sido resultado de un resbalón.

Los últimos minutos estuvieron marcados por sucesivos agarres para mayor desespero de los parciales de ambos, esperanzados en que su favorito sentenciará el resultado final en ese duodécimo round.

Los dos dejaron su destino en manos de los jueces y se sabía que, fuera cual fuera el veredicto, el derrotado tendría sus argumentos para criticarlo. Fue Yamanaka el que suspiró aliviado cuando se anunció su triunfo por decisión dividida: dos boletas con un 115-113 (Sutherland y DiFiore) y una tercera en su contra por idéntica puntuación, 113-115 (Shellenberger).

A cuentagotas, Shinsuke Yamanaka (24-0-2, 17 KO) hilvanó la novena defensa de su corona de las 118 libra por el CMB, un cetro que el próximo 6 de noviembre cumplirá un cuatrienio en su poder. Con el orgullo un tanto herido por la deslucida presentación y el haberle faltado a sus simpatizantes que aguardaban por el nocaut, puede que el japonés, a punto de celebrar sus 33 años, pida a su apoderado la oportunidad de ajustar cuentas de manera concluyente con el canalero. Pero difícilmente su deseo encuentre oídos receptivos, pues definitivamente se vio en apuros con el estilo evasivo de Chemito y no vale la pena correr el riesgo de una revancha habiendo otros nombres a la espera.

Anselmo Moreno (35-4-1, 12 KO), visiblemente contrariado al escuchar el fallo adverso, seguramente no se consolará con que fue una reyerta nivelada, porque en su mente no cabe que el nipón terminarse con el brazo en alto. Con 30 años cumplidos, 13 de ellos en la difícil profesión dentro de los ensogados, al panameño todavía le queda talento para ir por un segundo título mundial y eso quedó en evidencia. En Tokio, lamentablemente, no se pudo, pero confiemos en que no tengamos que aguardar otro calendario completo para verlo escalar a un cuadrilátero, porque, a ese paso, mermarán sus facultades físicas antes de que otro monarca del orbe toque a su puerta.

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