Reveco k227092015 c2ed2Ahora que la primera defensa de su título mosca (112 libras) avalado por la Asociación Mundial (AMB) ya es historia, para el japonés Kazuto Ioka el siguiente paso a seguir está más claro que nunca. Lo estaba mucho antes de que escalara al cuadrilátero de la Arena Edion de Osaka el domingo en la noche, mucho antes de que decidiese revalidar su cinturón ante un rival opcional y eligiese para que lo visitara en su ciudad natal al argentino Roberto Domingo Sosa, alias Incho, un púgil que reflejó dentro del encordado las limitaciones que su historial adelantaba (particularmente sus últimas 5 peleas).

El futuro inmediato del campeón regular de la AMB se cruzará con el camino de otro representante de la bandera albiceleste, Juan Carlos “Cotón” Reveco, para nada un desconocido, pues el pasado 22 de abril, en casa del asiático, ambos protagonizaron un cerrado combate que terminó con una decisión mayoritaria en favor del local y con el mendocino quejándose por el veredicto y reclamando la revancha.

Habrá oportunidad de desquite para Cotón, en fecha –casi con total certeza– tan temprana como el próximo 31 de diciembre y (para redondear el vaticinio sin que el riesgo sea muy grande) en un ring de Osaka. Kazuto ha sido uno de los principales animadores de las carteleras boxísticas de Nochevieja en la Tierra del Sol Naciente, pues desde que comenzó esta iniciativa, en 2011, su nombre siempre ha estado entre los encartados. Conclusión, si despide el año entre las 16 cuerdas, su invitado al baile ya puede ir preparando el frac o el esmoquin en Argentina.

De materializar el Ioka vs. Reveco II, en última instancia, se encargaron ambos en un mismo fin de semana frente a contrarios de menor calibre.

El sábado en la noche, en el Salón del Sindicato de Químicos y Petroquímicos de la bonaerense ciudad de Bahía Blanca, Reveco (36-2, 19 KO) se alzó con una cómoda victoria por fallo unánime (100-90 –dos veces- y 99-91) frente al venezolano Breilor “Golden Zulanito” Terán (14-13-1, 7 KO). El de casa dominó el pleito de inicio a fin ante un peleador visitante que se contentó con mantener la guardia alta para paliar el efecto del castigo y poder escuchar en pie el campanazo del décimo y último round.

Unas horas más tarde, a miles de kilómetros de distancia, Ioka (18-1, 10 KO) hizo valer los pronósticos y avasalló en toda la línea a Domingo Sosa (26-3-1, 14 KO). El trío de jueces que presenció la refriega dominical reflejó en sus boletas la amplia superioridad del anfitrión: el estadounidense Levi Martínez lo apreció 120-108, mientras el panameño Ignacio Robles y el tailandés Chalerm Prayadsab coincidieron en su puntuación de 119-109.

Ioka desplegó sobre el encerado todo su arsenal a lo largo de 36 minutos de acción en los que, por momentos, dio la impresión de que el nipón tenía lo necesario para terminar la contienda antes del límite, particularmente con su efectivo gancho de izquierda al cuerpo y sus potentes golpes en serie que aterrizaban limpiamente en el rostro del cordobés.

En favor de Incho Sosa vale apuntar que no se negó a intercambiar metralla en la corta distancia por más que llevase la peor parte cada vez que se animaba. En contra del monarca de las 112 libras de la AMB, una realidad que suma nuevos argumentos: su salto de dos divisiones (105 a las 108, y ahora, 112) en la báscula ha supuesto una pérdida de dinamita en sus puños. De cualquier manera, el oriundo de Sakai cuenta con velocidad de piernas y manos, recursos técnicos y el imprescindible espíritu de gladiador (algo intangible, pero sumamente importante) como para no depender exclusivamente de ese impacto adormecedor en el resto de su carrera profesional.

Kazuto (26 años), el único japonés en la historia del deporte de los puños que ha conseguido coronarse en tres divisiones, además de Koki Kameda, tiene un trayecto bien complicado por delante si es que realmente piensa llevar a acciones sus palabras (en el ring, tras el triunfo frente a Sosa) e intentar consagrarse como el soberano absoluto de la candente división mosca.

En el supuesto caso de que repita su éxito a expensas de Cotón Reveco en diciembre y de que sea fiel a su promesa de querer enfrentarse a los mejores, tendría entonces, tarde o temprano, que citarse con el nicaragüense Román “Chocolatito” González, quien no es otro que el actual número uno en el escalafón libra por libra del pugilismo rentado.

El de Managua y Kazuto flirtearon en varias ocasiones en el pasado con la posibilidad de medir fuerzas, pero el atractivo emparejamiento nunca llegó a consumarse por motivos diversos (los parciales del centroamericano dirán sin dudar que por miedo del nipón). Ambos han ascendido de división par de veces y han conseguido (cortesía de las 4 organizaciones boxísticas y su retahíla de fajines para todas las edades y gustos) adjudicarse hasta la fecha un trío de tronos –dicen que– mundiales sin necesidad de entrar en conflicto.

Chocolatito tendrá un reto atractivo que solventar primero, el próximo 17 de octubre, cuando escale al encordado del Madison Square Garden para ajustar otra cuenta pendiente, con el veterano estadounidense Brian Viloria, ex campeón del planeta en dos categorías de peso.

De terminar con su brazo en alto, como todos esperan, el pinolero, sus promotores y HBO pueden sentarse cómodamente a barajar contrincantes y ofertas monetarias antes de nombrar al elegido (otorgarle la posibilidad del desquite al mexicano Juan Francisco Estrada parece la opción más probable). De cortejar a Román González a la altura de su nuevo status se encargarán todos los que aspiran a destronarlo, incluido Ioka, si es que de verdad pretende jugarse su integridad física en la jaula de león.

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