YoanPabloHernandez k29092015 608cfBerlín.-Luchó por años, pero finalmente tras una prolongada e interminable cadena de lesiones, el cubano Yoan Pablo Hernández se vio obligado a tomar el camino del retiro del boxeo profesional.

Nacido en la occidental provincia de Pinar del Río, pero asentado en Alemania después de abandonar la isla una década atrás, el llamado “Hombre de Hierro” Hernández demostró que es un ser humano como cualquier otro y por ende en riesgo permanente de sufrir traumas deportivos.

Monarca mundial crucero de la Federación Internacional (FIB), Hernández cuelga los guantes después de renunciar hace pocos días a enfrentarse el 2 de octubre al argentino Víctor Ramírez, quien poseía la faja interina del propio organismo.

En principio Hernández y sus allegados aseguraron que el pinareño-alemán cumpliría con las exigencias de la FIB, en lo que sería su primer pleito fuera de Alemania.

“Finalmente estoy libre de lesiones y listo para regresar”, expresó Hernández en confirmación del duelo ante Víctor Ramírez. “Estoy deseoso de viajar a Argentina y demostrar una vez más que soy el mejor de la división”.

También su entrenador, el avezado Ulli Wegner, se sumó a la euforia colectiva por el choque entre Hernández y Ramírez, en la que sería la quinta defensa del título que conquistó en octubre de 2011 frente al estadounidense Steve Cunningham, en la ciudad germana de Neobranderburgo.

“Pablo está listo y frente a una apasionada audiencia como la argentina demostrará su calidad”, dijo Wegner. “Ramírez es un peleador agresivo pero Pablo tiene mayores habilidades. Estoy convencido que nuevamente Pablo emergerá victorioso”.

Pocas horas después, comenzaron a surgir comentarios de que el zurdo caribeño había sufrido otro trauma en la rodilla y no podría asistir a su obligado compromiso. Y al conocer la FIB que Hernández sufría otro trauma que lo conduciría al salón de operaciones, le retiró el cinturón y se lo otorgó al “Tyson del Abasto” Ramírez (22-2-0, 17 KOs).

Entonces, y para cumplir con la cartelera en la fecha señalada, recibió la ansiada oportunidad el jamaiquino residente en Gran Bretaña Ovill McKenzie, con 25 victorias y 12 derrotas, y ocupante del decimocuarto lugar en el ranking de la división crucero.

“Desde agosto de 2014 no podía pelear”, dijo Hernández, de acuerdo con el diario alemán “Bild”. “He tenido varias cirugías y ahora nuevamente debo someterme a una intervención quirúrgica en la rodilla. Por este motivo decido terminar mi carrera”.

Hernández, quien ostentó el título por cuatro años, iba a enfrentar al británico Ola Afolabi, el 6 de diciembre de 2014 en la EWE Arena, ubicada en la ciudad germana de Oldenburg. Pero durante una sesión de guanteo y a pocos días del pleito sufrió un trauma en el cartílago del codo derecho, que le obligó a guardar reposo por varios días.

Fue una más en la historia de lesiones e incumplimientos del caribeño para defender su reinado en la división crucero y que le pasó factura en el exigente deporte de los puños.

En su último combate Hernández había vencido por decisión dividida al zurdo alemán Firat Arslan, el 16 de agosto del pasado año, en Erfurt, Alemania.

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