jesusmarceloandrescuellar k12102015 7cdbfLa vida no ha sido fácil para el boricua Jonathan Oquendo (26-4-0, 16 KO’s). Ni como boxeador. Ni como ser humano. Y por eso se aferra a su talismán: el rostro de su desaparecida amada Melanie Miranda, tatuado en su torso, justo en el lado derecho, a la altura de su ingle.

Y aferrado al recuerdo perenne que inmortaliza el grabado que lleva impreso en su piel, Jonathan “Polvo” Oquendo ha crecido como pugilista, y de paso como hombre, porque el boxeo es la mayor pasión de su vida, que le ha alejado de una vida callejera y marginal, y ahora le ofrece la oportunidad de una pelea por el título mundial de Peso Pluma, avalado por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

El 5 de diciembre de 2015, en el Barclays Center de Brooklyn, Nueva York, Jonathan rivalizará ante el campeón defensor, el argentino Jesús Marcelo Andrés Cuéllar (28-1-0, 21 KO’s).

Para la ocasión, el boricua nacido en Bayamón, y residente en Vega Alta, llevará como talismán su tatuaje, sumado a su estirpe de guerrero, y el respaldo asegurado de centenares de puertorriqueños que residen en la Gran Manzana, o que estarán de visita por esos días en la urbe neoyorquina.

Melanie Miranda, una jovencita que dejó de existir a sus 20 años de edad, era el gran amor de Oquendo. El 19 de febrero de 2012, la muchacha acompañaba al boxeador en un vehículo todo-terreno que ese día se vio involucrado en un trágico accidente de tránsito en una carretera de Borinquen.

Como consecuencia de las heridas sufridas, la joven falleció cuatro días más tarde, y Jonathan Oquendo quedó hospitalizado por traumas en su cabeza, y en el codo derecho, lesión esta última que hizo pensar a muchos en el final de la carrera profesional del prometedor pugilista.

Pero no fue esa herida de la carne la que más tardó en sanar. Fue otra, mucho más profunda, en el alma, “en el corazón” –como el mismo confesara en múltiples ocasiones-, la que sumió al joven nacido el 3 de agosto de 1983 en una profunda depresión, motivada por el complejo de culpa que se apoderó de él tras el fallecimiento de su novia.

“Ella sigue siendo mi gran amor. Nunca podré olvidarla (…) Ella me inspira, el dolor de su pérdida irreparable, que nunca me abandonará, me impulsa en mi carrera como boxeador, porque yo le prometí a mi nena un título mundial”, declaró en una entrevista.

Sus palabras resultaron proféticas. Una victoria sobre el ex campeón del mundo de las 118 y las 126 libras, el mexicano Jhonny González, el 12 de septiembre de 2015, en Las Vegas, Nevada, allanó el camino de Jonathan Oquendo hacia la añorada pelea por una faja de monarca absoluto del planeta, que tanto ha buscado en su trayectoria entre los encordados.

“(…) Es otro capítulo ahora y vamos a pelear por el campeonato mundial y es tiempo de entrenar al máximo para ganar el título”, subrayó Jonathan Oquendo recientemente, al revelarse las condiciones del contrato que le permite disputar su primer duelo por una faja del orbe.

Casi sin descansar después de su memorable triunfo por decisión sobre González, el boricua se ha metido en el gimnasio de “sol a sol”, según sus propias palabras, para obtener una óptima forma física que le permita conseguir su más preciada aspiración.

“Con la ayuda de Dios, y con la fuerza que me da mi talismán (el tatuaje de Melanie Miranda en su torso), creo que voy a conseguir ese cinturón de campeón. Y sé que muchos puertorriqueños irán a respaldarme en Nueva York, y no los quiero defraudar”, concluyó Jonathan Oquendo.

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