Golovkin k 95af9La noche del sábado 17 de octubre en el escenario principal del Madison Square Garden (MSG) de Nueva York, el kazajo Gennady “GGG” Golovkin se impuso por nocaut técnico en ocho rounds sobre el canadiense David Lemieux, agenciándose así la correa mundial mediana de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), la cual unificó con el súper campeonato de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y el cinto interino del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), los cuales ya poseía.

El último hombre que unificó fajas medianas en la arena del MSG se encontraba presente en la velada, el estadounidense Bernard “El Alien” Hopkins, quien el 29 de septiembre de 2001 se convirtió en campeón indiscutible de peso medio venciendo en la final de un torneo de unificación al puertorriqueño Félix “Tito” Trinidad.

Es curioso que ese pleito que tuvo lugar hace catorce años, los mismos cinturones estuvieran en juego, el de la FIB, el de la AMB y el del CMB. Sólo habría que aclarar que la corona del Consejo que posee Golovkin es la versión interina. La absoluta se encuentra en poder del puertorriqueño Miguel Cotto.

Con su triunfo sobre Trinidad, Hopkins se convirtió en el primer campeón lineal de peso medio desde que su compatriota James Toney abandonara la división en 1993 y en el primer campeón indiscutido desde que “Sugar” Ray Leonard derrotara a “Marvelous” Marvin Hagler en 1987.

24 años después del triunfo de Leonard sobre Hagler, la división de peso medio volvía a reconocer a un verdadero campeón. La proliferación de organismos sancionadores y cinturones mundiales había alejado al boxeo de la filosofía de “un campeón por división”.

El campeón indiscutido renació gracias al proyecto que el promotor Don King echó a andar a principios de 2001, cuando logró meter a los campeones de las tres principales organizaciones y a la súper estrella del momento Félix Trinidad en un torneo de eliminación directa denominado “Serie de campeonato mundial de peso medio”.

Casi tres años después, Bernard Hopkins añadiría a su colección el fajín de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) noqueando a su anterior poseedor el mexicoamericano Oscar De la Hoya.

Meses más tarde, “El Alien” perdería los cuatro cinturones y el reconocimiento de campeón indiscutido, además del lineal, cuando fue superado por el también estadounidense Jermain Taylor.

Como suele ocurrir, los cuatro cinturones se mantuvieron unidos por muy poco tiempo debido a que su poseedor no podía cumplir con todas las peleas obligatorias y el campeonato indiscutido dejó de tener efecto; Taylor seguiría siendo el verdadero campeón, el lineal, hasta que perdió las fajas de la OMB y del CMB en septiembre de 2007 ante Kelly Pavlik.

Pavlik cedería su condición de monarca al argentino Sergio Martínez, quien lo derrotó en 2010. Y a su vez Martínez le entregaría la estafeta a Cotto, cuando éste lo noqueó un 7 de junio de 2014.

Es así que tenemos un problema en relación al verdadero campeón de peso medio. El heredero legítimo de Bernard Hopkins es Miguel Cotto, pero se le considera un campeón falso al ser Golovkin el campeón más acreditado de la categoría de peso medio.

Desde que la OMB tiene el carácter de entidad mundial es mucho más difícil que un boxeador se convierta en campeón indiscutido, ya que ostentar en forma simultánea los cinturones de las cuatro entidades es una tarea casi imposible. El último que los tuvo rodeando su cintura fue Jermain Taylor, pero como hemos relatado en este material, quien se dio a la tarea de unificarlos fue Hopkins.

Para los puristas, aquellos que todavía creen en la filosofía de “un solo campeón por división”, el verdadero campeón es Cotto; para los realistas, aquellos que creemos que los cinturones mundiales salen sobrando, el verdadero campeón es Golovkin.

El boxeo necesita nuevas reglas y el “Campeón Único” que proponen la Asociación, el Consejo y la Federación podría ser la solución, siempre y cuando los tres organismos eliminen varias de sus políticas financieras y compartan un mismo ranking por categoría de peso, para que dejen de existir esas múltiples peleas obligatorias. De otro modo el campeonato indiscutido se desgajara tan rápido que los pugilistas entenderán que no vale la pena ser portador de una distinción que les quita el control de sus carreras.

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