Caballero Haskins

Hay oportunidades en la vida que no deben desaprovecharse. Son ocasiones que irremediablemente desembocan en el ahora o nunca. Y quizás, para no pretender ser absoluto, el sábado 21 de noviembre será el momento propicio para lucir del estadounidense de origen nicaragüense Randy ‘El Matador’ Caballero (22-0-0, 13 KOs) y el británico Lee Haskins (32-3-0, 14 KOs), quienes disputarán el título gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Ambos púgiles llegan en situaciones diametralmente diferentes a este combate que tiene como valor agregado ser respaldo en la cartelera que protagonizan el boricua Miguel Cotto (40-4-0, 33 KOs) y el mexicano Saúl ‘Canelo’ Álvarez (45-1-1, 32 KOs), la cual ha generado enorme expectativa y muchos apuestan a que será la mejor velada boxística del año.

No hay mejor día para lucirse que la noche del 21 de noviembre en el Mandalay Bay Hotel de Las Vegas. Porque todos los reflectores del boxeo mundial estarán dirigidos hacia esa lujosa instalación de la Ciudad del Pecado.

Caballero, que nació en Estados Unidos, pero sus padres son nicaragüenses, es el vigente campeón gallo. Lleva 13 meses inactivo porque necesitó cirugía en el tobillo izquierdo para extraer un quiste. No pelea desde finales de octubre de 2014 cuando conquistó la faja vacante de la FIB. Entonces venció por decisión unánime al británico Stuart Hall (18-4-2, 7 KOs).

Haskins –que también sometió a Hall, pero en 2012- llega respaldado por el interinato de la FIB y con mucha actividad sobre su espalda. En el lapso que su próximo adversario se ausentó, él realizó tres combates, el último de ellos resuelto por la vía del nocaut, ante el japonés Ryosuke Iwasa (19-2-0, 12 KOs), y que le permitió agenciarse el cinturón interino, además de brindarle la oportunidad de ser retador mandatorio.

¿SERÁ FACTOR LA INACTIVIDAD?

El descanso forzoso del ‘Matador’ puede ser un arma de doble filo. Físicamente arriba descansado al Mandalay Bay, después de cinco años intensos en los cuales efectuó 22 combates. Pero a la vez tanto asueto podría incidir en que esté falto de ritmo y fuera de alcance.

Con sus palabras el pugilista de 25 años se ha empeñado en desestimar esa última posibilidad. “Ya tengo un año sin pelear, pero estoy listo, hice un buen campamento y me siento fuerte para este combate con Haskins en el que demostraré quién es el campeón del mundo”.

“Estoy contento porque mi pie está al 100 por ciento, mi cuerpo se adaptó a los entrenamientos y me siento listo para regresar en una cartelera muy grande como la del sábado”, remarcó después de reconocer que en cierto momento se preocupó por la lesión y la posterior operación en su tobillo.

Si Caballero es duda, Haskins llega con mucho ritmo y menos presión. A fin de cuentas, él no es el campeón ni tiene un invicto que preservar.

Sin embargo, a los 31, y después de 12 años en el profesionalismo, accede por primera a una contienda titular. Debe sentir algo de presión porque si el tren se marcha, difícilmente encontrará la posibilidad de colocarse en la súper elite de la división gallo (118 libras).

MOTIVACIONES

Del mismo modo, la larga espera puede convertirse en una de sus grandes motivaciones. Así lo declaró a los medios: “solo estar allí y ganar un título mundial valdrá la pena. Esos cinturones son de lo que están hechos los sueños y es algo que siempre he querido, ahora la oportunidad está aquí enfrente de mí”.

A su favor está que Caballero no hizo una pelea fácil, lo que se llama un combate de aclimatación. Directamente regresa de la lesión para enfrentar al retador mandatorio; un hombre que hizo los méritos “picando piedras”.

'El Matador' subrayó que “no entrené duro para perder, lo hice para triunfar y dar espectáculo. Es mi noche y me defenderé. En el combate tendré que ser inteligente y saber cómo boxearle. Estoy preparado para todo tipo de estrategia. El sábado me veré fuerte. Haskins se regresará a casa sin el título en su cintura, ya que va a quedar aquí, donde pertenece”.

“Él (Haskins) es escurridizo, se va a mover mucho y contragolpear. También sabemos que va a venir fuerte. Sabemos que él viene a darlo todo, quiere este título”, explicó Caballero sobre lo que puede encontrar en el cuadrilátero el sábado.

Mientras tanto, Haskins enseñó que hizo la tarea cuando dijo que “yo sé cómo él (Caballero) boxea, que es un tipo duro, joven y para ser un campeón del mundo a su edad tiene que tener talento”. Y no deja de tener razón porque el nica-estadounidense a los 24 años ya ostentaba una faja mundial y quizás esté la gran diferencia entre uno y otro: el talento de Randy contra la perseverancia de Hanskins

“Sabemos que va a ser una pelea dura y voy a tener que producir lo mejor en la noche”, dijo el británico. “Esta será mi pelea más dura y estoy preparado para caminar a través de las profundidades ardientes del infierno para esta lucha”.

A propósito de las motivaciones, Caballero también tiene las suyas. Además del previsible deseo de pelear “tengo hambre de subir al ring, pelear y demostrar a la gente quién es Randy Caballero”; está la posibilidad, de ganar la pelea, que sea incluido en el futuro cercano en una cartelera del nicaragüense Román ‘Chocolatito’ González.

“Sí, es un sueño para nosotros pelear en una misma cartelera del Chocolatito, en cualquier parte del mundo. Eso sería muy grande para nosotros”, apuntó el peleador de origen nica.

También el glamour y las candilejas de la cartelera Cotto-Canelo favorecen a Caballero. Está más acostumbrado a este tipo de espectáculos. Él ha desarrollado casi toda su carrera en los Estados Unidos (solamente ha efectuado dos peleas fuera de territorio estadounidense) y conoce el funcionamiento del show.

Para Haskins será el quinto pleito fuera de Inglaterra y el primero en los Estados Unidos. Sobre este aspecto el británico aclaró que no se dejará deslumbrar por todo lo que está rodeando a esta gigantesca cartelera.

Mi voto: Caballero por decisión.

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