El Bandido Vargas le saca el triunfo del bolsillo a Miura 6fb33

Es lo que hace al boxeo espectacular, uno de sus mayores atractivos entre tantos deportes, la posibilidad de cambiar por completo la decoración de un combate con un golpe (o una combinación de los mismos). Esa fue la historia en la noche del sábado 21 de noviembre, en el Mandalay Bay de Las Vegas, que siguió la trepidante pelea entre el campeón súper pluma (130 libras), avalado por el Consejo Mundial (CMB), el japonés Takashi Miura, y el retador mexicano, Francisco “El Bandido” Vargas.

Se esperaba que ambos dejaran la vida en el ensogado de la Ciudad del Pecado y no hicieron menos. Su duelo llegó en medio de los bostezos y algún que otro ronquido de la afición, tras el triunfo deslucido (decisión unánime en 10 rounds) del cubano Guillermo Rigondeaux frente al desconocido filipino Drian Francisco. Pero si los organizadores del cartel boxístico sabatino querían que la pista quedara ardiendo antes de la pelea estelar, protagonizada por el puertorriqueño Miguel Cotto y el mexicano Saúl Álvarez, pues el guión no pudo cumplirse con mayor perfección.

En un primer asalto que, por sí solo, tuvo más acción que la refriega anterior, entre Rigondeaux y el tagalo Francisco, Vargas estremeció al monarca nipón con un tempranero derechazo que lo puso en malas condiciones y mostró sus cartas de presentación.

En la segunda fracción, el oriundo de Ciudad de México volvió a conectar con solidez en varias ocasiones poniendo al descubierto las conocidas carencias defensivas del ídolo de Akita. Hasta ese punto de la contienda, todo pintaba color de rosa para Vargas. La estrategia a seguir parecía simple, lanzar su derecha con insistencia y dejar que Miura ayudase con el resto, pues los movimientos del japonés en la corta distancia, únicamente frontales, contribuían bastante poco a evitar los impactos de rectos y ganchos del puño diestro de Francisco.

Pero si la vocación defensiva no es su fuerte, un mentón granítico y un espíritu combativo a toda prueba han colocado al asiático en la posición cimera que se encuentra hoy día en su división. Takashi comenzó a encontrar las brechas para desembarcar sus manos y en el cuarto capítulo, con un izquierdazo en forma de recto puso en la lona al defeño. Fue un bombazo de los que provocan daño físico y moral en el boxeador rival, de esos que sacuden hasta los cimientos de la confianza que hasta esas instancias había embriagado al latinoamericano.

Cual fiera que huele sangre y siente el temor de su víctima, el japonés se lanzó como un depredador sobre su contrincante en el quinto. El rostro del Bandido era la imagen vívida del castigo que le estaban recetando y el apodo de su rival, “Mexicutioner” (verdugo de mexicanos), comenzaba a justificarse con creces.

A pesar del amplio respaldo en favor de Francisco, con un público compuesto mayormente de sus compatriotas y puertorriqueños, en el Mandalay Bay se dejaron escuchar algunos cánticos apoyando al monarca defensor del CBM (TA-KA-SHI).

El ojo derecho del bandido comenzaba a cerrarse por una profunda cortada y la consiguiente inflamación. Pero un verdadero guerrero azteca no depone las armas ante la primera adversidad que se le presenta y, cuando todo parecía encarrilado para que el nipón revalidase su título, al punto que los de la esquina del retador podían haber estado valorando el salvar de un mayor castigo a su pupilo, éste comenzó a dar señales de vida.

Tras cerrar la octava fracción con desventaja en todas las papeletas, en la novena, con una efectiva combinación de golpes, El Bandido sentó en el encerado a un Miura que se resistió a caer, pero tras soportar fuertes ganchos con ambas manos al rostro terminó en el suelo.

Una vez realizado el conteo de protección, Takashi volvió a la carga y Miura fue en busca del tiro de gracia. Otra potente andanada de impactos que aterrizó en el rostro del campeón obligó al tercer hombre en el encordado, el estadounidense Tony Weeks, a apiadarse del asiático y detener las acciones.

Un éxito (TKO) doblemente reconfortante para Francisco “El Bandido” Vargas (23-0-1, 17 KOs), por la espectacularidad y porque en frente se encontraba Takashi Miura (29-3-2, 22 KOs), victimario de seis mexicanos en su ascenso hasta la cúspide del ránking del CMB y considerado por la mayoría de medios especializados como el segundo mejor púgil del planeta en las 130 libras, solo superado por el también japonés Takashi Uchiyama.

El cinturón verde y dorado del CMB en la división superpluma regresa a tierras mexicanas, por donde ya se paseó antes en la cintura de leyendas del deporte de los puños a nivel internacional como Julio César Chávez, Érik Morales, Marco Antonio Barrera y Juan Manuel Márquez.

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