Fuentes vs Nietes III ZDB 4e866En un deporte donde en numerosas ocasiones prima la subjetividad de tres jueces a la hora de elegir un ganador por votación, no es extraño –más bien justo– que los contrincantes repitan su duelo para determinar de una vez quién es superior entre ambos y, de ser posible, por la vía que no amerita controversias: la del nocaut. Pero no siempre la secuela de un enfrentamiento entre dos púgiles responde a la necesidad de encontrar al definitivo triunfador tras un primer combate muy reñido.

Segundas partes ha habido –y seguirá habiendo– en la historia del deporte de los puños por disímiles razones, comenzando por el derecho que tienen muchos campeones al desquite según el acuerdo contractual con su retador, pasando por los siempre cardinales motivos financieros y terminando por el clamor de la afición, que muchas veces exige de manera insistente que se escenifique una revancha entre dos gladiadores que han regalado un excelente espectáculo (aunque para ser francos, en los tiempos que corren, el interés del público queda cada vez más relegado a planos irrelevantes).

Pues por razones similares surgieron las trilogías (Patterson vs. Johansson, Ali vs. Frazier, Durán vs. Leonard, Bowe vs. Holyfield, Barrera vs. Morales, Gatti vs. Ward), casi siempre con el afán de buscar un desempate tras una división de honores, o en casos como el emparejamiento más transcendental de la última década, Pacquiao-Márquez III –que no terminó ahí–, confiando en que una tercera reyerta sepulte las dudas que dejaron los dos primeros pleitos, en los que ambas partes terminaron con argumentos suficientes para defender apasionadamente a su boxeador como el legítimo vencedor.

De todas las justificaciones y explicaciones posibles es difícil encontrar una que verdaderamente convenza de la necesidad de un tercer choque entre el filipino Donnie Nietes (37-1-4, 37 KOs) y el mexicano Moisés Fuentes (23-2-1, 12 KOs). Pero así lo ha estipulado la Organización Mundial de Boxeo (OMB), entidad que legitima el cinturón del asiático como el del número uno global en las 108 libras (mosca ligero) y considera al azteca como el segundo de su escalafón. Y si su presidente Paco Valcárcel le ha dado el visto bueno al asunto, el monarca tiene dos opciones: renunciar a su trono y dejarlo vacante, o acatar la decisión del directivo puertorriqueño.

Nietes no es cualquier campeón. El tagalo es reconocido por la mayoría de expertos y seguidores del pugilismo rentado como el mandamás absoluto de su categoría, a pesar de coexistir con otros tantos en poder de fajines que igualmente los acreditan como campeones del orbe (coincidentemente, un trío de japoneses: Yu Kimura –Consejo Mundial–, Ryoichi Taguchi –Asociación Mundial– y Akira Yaegashi –Federación Internacional).

Desde septiembre de 2004, cuando archivó el único fracaso de su carrera (por fallo dividido ante el indonesio Angky Angkota), el oriundo de Bacólod no ha vuelto a conocer la derrota, y tras adjudicarse una faja de envergadura, tres años después, se ha mantenido ininterrumpidamente como soberano de una división (primero de las 105 libras). De hecho, desde noviembre de 2014, Nietes se encuentra en poder del récord nacional que antes poseyera el mítico Gabriel “Flash” Elorde como el boxeador de Filipinas que por un período de tiempo más prolongado, sin interrupción, ha mantenido la condición de campeón mundial.

Moisés Fuentes ya ha estado dentro de un cuadrilátero intercambiando metralla con el apodado como Ahas (serpiente en tagalo) por espacio de casi 21 asaltos. En la primera oportunidad, en marzo de 2013, viajó hasta la Ciudad de Quezón, en la región metropolitana de Manila, para marcharse con un empate (doble 114-114 y un 115-113 en favor del local) que no dejó satisfecho a nadie, mucho menos al azteca y sus parciales. Fue una pelea muy reñida que ameritaba una segunda cita.

Pero un año y dos meses después, el mandamás de la OMB lo volvió a recibir en casa, esta vez en Pásay, para ajustar las cuentas pendientes y el defeño poco pudo hacer en defensa de su causa. En un noveno round que Fuentes debe tener tatuado en la memoria con más nitidez que cualquiera de los 156 que acumula hasta la fecha, el filipino lo llevó par de veces a la lona con potentes ganchos a la cabeza, antes de ponerlo por tercera y última vez de rodillas en el encerado con un lapidario derechazo al mentón.

Fue un resultado concluyente, una victoria categórica para el tagalo que, acto seguido, le tomaría el gusto a imponerse a representantes de la bandera tricolor y despacharía –por ese orden– a cuatro aztecas: Carlos Valverde, Gilberto Parra, Francisco Rodríguez Jr. y Juan Alejo, para alcanzar las ocho reválidas de su actual corona y elevar a un total de 13 sus víctimas mexicanas.

Se suponía, porque así lo han hecho público Donnie y su apoderado, el presidente de ALA Promotions, Michael Aldeguer, que 2016 fuera el calendario en el que el filipino intentase subir un escalón en la báscula (hasta las 112 libras) e ir por el tricampeonato divisional; incluso se había barajado su nombre entre los posibles contrarios del mejor púgil del planeta, sin distinción de peso, el nicaragüense Román “Chocolatito” González, quien reina entre los moscas con el aval del Consejo Mundial.

Pero los grandes planes y ambiciosas declaraciones que siguieron a su debut en Estados Unidos (en noviembre de 2015) deberán aparcarse por ahora. Ahas Nietes tendrá que vérselas de nuevo con Moi Fuentes, quien, según Valcárcel y la entidad que dirige el boricua, merece una nueva oportunidad de aspirar a destronar al campeón por haber dominado en una refriega eliminatoria al ya citado Francisco Rodríguez.

El premio para el asiático no vale el riesgo que se apresta a correr. Es la clásica encrucijada en la que tiene todas las de perder. Superar una vez más al azteca no significará mucho en el desafío entre ambos, pues es difícil imaginar una manera más contundente de doblegarlo que la anterior; pero de cualquier manera, retrasará sus proyectos. Perder, aunque es una posibilidad que muy pocos contemplan, sería catastrófico para un Nietes que pronto cumplirá 34 años y aspira a medirse en un futuro inmediato a los máximos exponentes de las divisiones pequeñas, aquellos que pueden reportarle las mejores ganancias por una noche en el encordado: Chocolatito González (28 años), los aztecas Juan Francisco “El Gallo” Estrada (25) y Carlos “El Príncipe” Cuadras (27) o los japoneses Kazuto Ioka (26) y Naoya Inoue (22).

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