Shimming Zou 15213

Shanghái.- Tras casi 11 meses sin calzar los guantes en un combate oficial, la ausencia más prolongada en su corta carrera como profesional, Zou Shiming retornó el sábado a la acción en un cuadrilátero del Centro Oriental de Deportes de esta urbe china y regaló a sus miles de seguidores presentes, y a los millones que lo siguieron a través de las cámaras de televisión, el obsequio que todos esperaban en la víspera del Nuevo Año Lunar: una victoria por nocaut.

Pocos de sus compatriotas se habrán detenido a analizar la magnitud del éxito más reciente de su ídolo, a expensas de un púgil brasileño sin aval que viajó al Gigante Asiático, para su primera confrontación fuera de casa, con un récord “inflado” de 12 triunfos sin reveses frente a una decena de oponentes (dos veces repitió rival) que, al escalar el ring para medírsele, exhibía un paupérrimo balance combinado de 48 victorias, ¡178! derrotas y 2 empates.

En una noche bautizada como el Regreso del rey (The Return of The King), Natan Santana Coutinho (12-1, 10 KOs) no era un barómetro decente para evaluar el nivel actual del campeón olímpico de Beijing 2008 y Londres 2012. Terminó siendo lo que se esperaba que fuese, una presa fácil para Shiming, el boxeador más laureado en la historia de su país en la versión amateur del deporte de los puños y la figura que algunos (excesivamente optimistas o ilusos) todavía esperan que llegue a emular en China, en favor del pugilismo, la fiebre de baloncesto que desatara Yao Ming con su legítimo éxito en la NBA durante una década.

Zou no se diferencia del gigante ex pívot de los Houston Rockets únicamente en la estatura (1,64 m vs. 2,29 m): mientras Yao llegó a la mejor liga del mundo con escasos 22 años, el pequeño peleador de Zunyi saltó al profesionalismo con una década más de vida a cuestas. No se es doble medallista de oro en citas estivales por obra y gracia de la buena suerte, pero el momento cumbre de la carrera deportiva de Shiming parece haber coincidido con sus años de amateur.

La oportunidad dorada para replicar su conquista bajo los cinco aros la tuvo precisamente en la pelea que precedió a su compromiso sabatino frente al referido Coutinho. El 7 de marzo de 2015, gracias a las influencias de la agencia que guía sus pasos en el pugilismo rentado, Top Rank Promotions, y –sobre todo– a la autoridad que tiene en el gremio su padrino, Bob Arum, el chino acarició la posibilidad de proclamarse campeón del mundo en una de las cuatro organizaciones legitimadas por la prensa y la afición.

Pero el tailandés Amnat Ruenroeng, un viejo conocido de los tiempos en el boxeo aficionado, le amargó la celebración a los aficionados que se dieron cita en Macao para la presunta consagración de la estrella anfitriona. Ruenroeng le propinó a Shiming su primera derrota como profesional con un convincente veredicto unánime y regresó a Chonburi con su cinturón mosca (112 libras) de la Federación Internacional.

Diez meses y 23 días después de aquel doloroso tropiezo, el también triple monarca en mundiales amateurs (Mianyang 2005, Chicago 2007 y Bakú 2011) acabó con la etiqueta de imbatido de Coutinho, quien aprovechó bien en los primeros compases del pleito el óxido de la inactividad en su rival para ofrecer alguna resistencia.

Shiming, peleando por primera vez fuera de la Arena Cotai del Casino Resort Venetian de Macao, tardó varios rounds en encontrar su ritmo y lograr imponer su ventaja física y técnica ante un contrincante sudamericano que, a pesar de regalar algo de competitividad al choque en su comienzo, nunca pareció en condiciones de materializar la hombrada.

En el segundo tercio de la reyerta, pactada a 12 asaltos con el vacante – e irrelevante– título internacional mosca de la Organización Mundial (OMB) en juego, el chino comenzó a impactar con cada vez mayor frecuencia y efectividad en la anatomía del envalentonado brasileño. Y ya a la altura del octavo round, el referí tailandés Sawaeng Thaweekoon se percató de que el castigo que recibía el visitante era innecesario y que ni un milagro podría salvarlo de la debacle.

Fue una decisión acertada, considerando que Coutinho tiene solo 21 años y el exponerlo a una golpiza brutal podría poner en riesgo la continuidad de su joven carrera profesional.

Con una victoria inapelable, su segunda por la vía del cloroformo, Zou (7-1, 2 KOs) acalló los comentarios de quienes lo criticaron por sus incursiones en la pequeña y gran pantalla durante el alejamiento forzado de los ensogados.

El fracaso frente a Ruenroeng, además de arruinarle el invicto, le dejó una seria lesión en su hombro derecho que requirió una visita al quirófano. Durante el período de recuperación, Shiming protagonizó un programa de telerrealidad que alcanzó altos índices de audiencia (junto a su hijo, Eros), realizó un cameo en la versión para el mercado chino de la taquillera cinta hollywoodense “Transformers 4: la era de la extinción”, así como varias apariciones en eventos caritativos y hasta de moda en el rol de celebridad que le ha concedido la nación más poblada del planeta.

A punto de cumplir los 35 años y a las puertas del que, a todas luces, parece su último intento por alcanzar la cima de su profesión de siempre, Zou respaldó con hechos sus declaraciones antes de la pelea.

“Me he dado cuenta de que mi vida es mucho más que el boxeo. Es por ello que he probado suerte en la industria del entretenimiento. Pero eso no significa que no esté completamente concentrado cuando llega el momento de boxear. Lo estoy. Y estoy listo para comenzar otro camino hacia un título mundial, empezando por mi próximo oponente (Coutinho)”, afirmó el discípulo del avezado entrenador Freddie Roach cuando se alistaba para su duelo en Shanghai.

Aunque Arum y compañía se muestren satisfechos con los ingresos que les proporciona el bicampeón olímpico en cada presentación, ya sea en Macao o –como esta vez– en su estreno en la parte continental de China, lo cierto es que el tiempo se agota para Shiming, quien cumplirá 35 años el próximo marzo.

El Año del Mono, según el calendario lunar chino, podría ser el almanaque que determine si realmente puede hacerse notar en una división en la que gobierna el nicaragüense Román González, número uno del escalafón libra por libra, y donde el resto de los campeones reinantes (Juan Francisco Estrada –México–, Kazuto Ioka –Japón– y Ruenroeng) se encuentra en un nivel superior al que actualmente exhibe Zou Shiming.

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