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Lo injustificable de una revancha entre el potente pegador ruso Sergey Kovalev y el haitiano-canadiense Jean Pascal quedó demostrado el 30 de enero, en el Bell Centre, de Montreal, Canadá, donde el monarca retuvo con pasmosa facilidad sus tres cinturones mundiales de las 175 libras.

Como en el primer duelo, en marzo del pasado año, ahora nuevamente “El Triturador” Kovalev 29-0-1, 26 KOs) fue superior a Pascal (30-4-1, 17 KOs), quien no salió a combatir en el octavo asalto, después de recibir una golpiza a partir del cuarto y en las restantes fracciones.

Días atrás habíamos escrito que “el triunfo de Kovalev sobre Pascal resultó tan convincente, que no tiene sentido una revancha”, pero el éxito económico del choque anterior y una evidente antipatía del europeo por el caribeño posibilitaron que se abriera camino a la revancha.

En esta oportunidad, desde el principio hubo un solo peleador sobre el encordado: Kovalev. Incluso en el primer asalto, Pascal cayó a la lona por una potente jab, pero el árbitro Michael Griffin lo consideró “resbalón”. La reproducción posterior en video reveló que el oficial se había equivocado.

Con un jab permanente al cuerpo de Pascal, Kovalev fue minando la resistencia de Pascal, a quien sus piernas sostenían casi milagrosamente desde el cuarto episodio.

El astro nacido en Kopeysk, Rusia, jugó con el proveniente de La Española en los asaltos finales como el gato hace con el ratón, haciéndolo sufrir, pero sin engullirlo.

Temiendo lo peor y resultado de los poderosos impactos de Kovalev, el haitiano Pascal extendió su agonía casi sin lanzar golpes, pero al finalizar el quinto asalto, el experto preparador Freddie Roach le dijo a Pascal que si no demostraba que estaba en condiciones de ganar, detendría la desigual reyerta.

La superioridad y el golpeo de Kovalev fueron tan amplios en el quinto, que los jueces se inclinaron por un 10-8 favorable al monarca, lo que pone de manifiesto la golpiza recibida por Pascal en la fracción.

Al regresar a la batalla, la escena se repitió durante los tres siguientes minutos. Y al llegar a la esquina, Roach más enérgico le dijo a Pascal que no iba a permitir que continuara recibiendo castigo. Pero como buen guerrero, Pascal le pidió otra oportunidad. Y Roach se la otorgó…

De nuevo en la acción, Kovalev pegó aislados rectos de derecha de gran solidez, pero sin combinar, ni mucho menos con el deseo exterminador del verdugo que intenta acabar su macabra obra, lo que era obvio si utilizaba también su poderoso gancho de izquierda.

Cuando concluyó el séptimo, Roach hizo lo correcto: se dirigió a Griffin y le expresó que su discípulo no continuaba.

“Es una mala persona, quería golpearlo todo lo que pudiera”, dijo Kovalev en entrevista sobre el encordado, al explicar la causa de que no hubiera puesto más intensidad para noquear a Pascal, quien no hubiera resistido un barraje ofensivo de varios golpes en sucesión. 

Y cuando le preguntaron sobre un posible enfrentamiento para unificar títulos versus el también haitiano Adonis “Superman” Stevenson, campeón semipesado del Consejo Mundial (CMB), el ruso Kovalev emitió sonidos onomatopéyicos propios de una gallina, lo que provocó que Stevenson, presente en la sala, saltara al cuadrilátero y lanzara ofensas al europeo.

Kovalev admitió que no pondría objeciones para pelear contra el igualmente invicto estadounidense Andre Ward, recién estrenado en las 175 libras, después de una exitosa trayectoria en los súper medianos, y con pleito señalado ante el cubano Sullivan Barrera, el 26 de marzo, en la Oracle Arena, de Oakland, California.

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