Khan vs Canelo 8eafa

Ciertamente el anuncio de que el 7 de mayo en Las Vegas, EE.UU., el peso welter británico Amir “King” Khan intentará capturar el cinturón mundial de peso medio versión Consejo Mundial de Boxeo (WBC, por sus siglas en inglés) que ostenta el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, ha dejado perplejo al universo del boxeo.

Señalamientos de todo tipo, algunos a favor y la gran mayoría en contra de un match que parece dañar todavía más la credibilidad de un negocio-deporte que hoy sufre las consecuencias de una era en la que sin ningún miramiento, al fanático se le exprimió con una agresividad nunca antes vista. Una era en la que se mercantilizó con virulencia cada aspecto de la vida de astros como el estadounidense Floyd “Money” Mayweather Jr. y el filipino Manny “Pacman” Pacquiao y en la que los productos defectuosos que terminaban siendo los “mega-fights” dejaban la sensación de que el aficionado había sido víctima de una estafa.

En los últimos años, la lógica mercantilista con la que ha venido operando el conglomerado que controla los hilos del boxeo, logró cambiar la actitud del propio aficionado, cuyo descontento derivó en desconcierto, al creer recordar que el pugilismo alguna vez fue más deporte que negocio y voltea hacia el pasado con una especie de nostalgia, como si tratara de encontrar una respuesta que lo reconforte.

Usted que asegura que en anteriores décadas jamás se habría planteado un cotejo como el Canelo-Khan, permítame informarle que el boxeo rara vez funcionó como un deporte virtuoso. Más bien siempre primó el negocio sobre lo deportivo.

Para ser más específicos, desde la implantación de las reglas modernas, este deporte operó con una lógica bastarda en la que el combate que tenía más sentido era aquel que en una valoración previa arrojaba mayores beneficios económicos.

Seguro alguna vez escuchó la frase “el riesgo lo vale”, la cual es el resultado de un estudio en donde se confrontan el riesgo y el beneficio. Pues sí, para Amir Khan vale la pena el riesgo de enfrentar a alguien más grande y pesado, ya que obtendrá un lucro económico que supera a cualquier ganancia que podría percibir en el futuro inmediato. Y para el “Canelo” Álvarez vale la pena el riesgo de tomar este “freak-show”, porque se seguirá forrando de billetes verdes a costillas de los incautos que caerán rendidos ante la manipulación mediática.

En su participación el pasado viernes 5 de febrero en el programa de televisión Golpe a Golpe de ESPN en Español, el Presidente del WBC el mexicano Mauricio Sulaimán, habló del choque titular entre el “Canelo” y Khan:

“A mí en lo particular me encanta esta pelea del ‘Canelo’ con Amir Khan,” dijo Sulaimán, agregando que “la historia es muy clara […] hay muchos ejemplos de boxeadores de buen nivel, de Elite, que suben de división y que pueden ser competitivos y ganar en esas divisiones”.

Un pugilista que milita en la división de las 147 libras (Amir Khan) retando a un campeón de las 160 (Saúl Álvarez) suena escandaloso. Sin embargo, si atendemos a las palabras del Presidente del Consejo y echamos una hojeada por las páginas de la historia, encontraremos precedentes que justifiquen un pleito tan disparejo como el que se prevé ocurrirá el 7 de mayo en Las Vegas.

Antes de la vigencia de las categorías intermedias, se registró al menos un caso de un púgil que estando militando en la división de los welter, saltó al peso medio y sin previa pelea de adaptación capturó la corona del mundo. Ese fue el estadounidense Carmen Basilio, quien un 23 de septiembre de 1957 en Nueva York, EE.UU., le arrebató la faja de los medianos a su compatriota “Sugar” Ray Robinson.

Desde finales de 1955 se comenzó a plantear un careo entre Robinson y Basilio, el cual lucía sumamente atractivo al pretender colocar frente a frente en un ensogado a dos de los tres mejores peleadores “All-Around” del momento y lo interesante era que sólo los separaban 13 libras en la escala.

En apariencia, a Álvarez y a Khan también los separan 13 libras, pero el “Peso Canelo” (155 libras) reduce la diferencia a ocho. Aunque no necesariamente el inglés tiene que marcar en el límite del “Peso Canelo”, él puede llegar más ligero a la ceremonia del pesaje y la corona de los medianos seguirá en juego.

La mañana del encuentro entre Robinson y Basilio, el primero detuvo la báscula en 160 libras, en tanto que el segundo lo hizo en 153 ½ libras. Y posiblemente en la noche del combate la diferencia de tonelaje fue más amplia que la registrada en el pesaje oficial.

Para no extender más de la cuenta este material, ahondaré en la hazaña de Carmen Basilio en una segunda entrega. De momento me concentraré en explicar el descontento de la fanaticada, que hoy como ayer permite que le roben la cartera del bolsillo, con la diferencia de que hoy tiene plena conciencia de que se lo están haciendo.

Cuatro días antes de su tan esperado choque del 2 de mayo de 2015 con Manny Pacquiao, el entonces “Rey Libra por Libra” Floyd Mayweather justificó el haber tardado tantos años en pactarlo: “¿Por qué no acaban de decir que Floyd es muy inteligente? Hace cinco años esto era una pelea de $ 50 millones para mí y una de pelea de $ 20 millones para él [Manny Pacquiao]”.

El Mayweather-Pacquiao rompió todo tipo de records para un evento de boxeo, generando alrededor de $ 600 millones de dólares en ingresos brutos. Y una vez que se pagó al resto de los involucrados en el negocio, los protagonistas se repartieron en porcentajes de 60% y 40% una suma que superó los $ 300 millones.

Usted debe recordar que en relación a lo deportivo terminó siendo un verdadero fiasco. No así en lo económico, ya que lo vendieron en un momento en el que la hoya se encontraba en su punto de ebullición.

Con Álvarez se intenta esquivar un pleito ante otro campeón de peso medio, el kazajo Gennady “GGG” Golovkin, y de allí parte el descontento del aficionado, que no le encuentra sentido a que se siga alargando, cuando seguramente arrojará al “Canelo” y a su equipo una mejor paga que el que sostendrá con Amir Khan.

Pero en una valoración de riesgo-beneficio “el riesgo no lo vale”. Golovkin sería favorito sobre el mexicano y la posibilidad de ser derrotado es apabullantemente superior a la que éste tendrá enfrentando a Khan.

Para Mayweather, el match con Pacquiao siempre representó una mayor remuneración que cualquier otro que protagonizó durante esos cinco años en los que se negó a combatirle. Pero a la hora de calcular el riesgo-beneficio, la evasión siempre encontró justificación.

Fue hasta que el público rabió con vehemencia extrema cuando finalmente hicieron el movimiento y la estafa se consumó. Por eso el desencanto fue mayor, porque quien pagó por ver ese espectáculo jamás estuvo dispuesto a tolerar algo por debajo de lo que se le prometió, una pelea histórica, única e insuperable.

Con el choque entre el “Canelo” y “GGG” se pretende hacer lo mismo, evitarlo hasta que la derrota pese mucho menos que el cálculo del dinero que se le robará al fanático. En tanto, continuarán entreteniendo a la audiencia con cruces en los que se ejecute una máxima impuesta por el propio Floyd Mayweather, que es “obtener el mayor premio afrontando el menor riesgo posible”.

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