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Desde hace varios años, la división súper gallo se caracteriza por los constantes emplazamientos del cubano Guillermo Rigondeaux a los otros monarcas de la división, quienes hasta el presente han rehuido enfrentarlo con argumentos poco convincentes y el cómplice respaldo de promotoras y las principales organizaciones del boxeo.

Reconocido por unos y criticado por otros, al “Chacal” Rigondeaux (16-0-0, 10 KOs) le retiraron la faja de la Organización Mundial (OMB) por “falta de actividad” y también la Asociación Mundial (AMB) lo declaró “campeón en receso” arguyendo el mismo motivo.

Lo de la OMB fue un golpe bajo al zurdo cubano, en contubernio con el magnate Bob Arum, máximo directivo de la promotora HBO, con el objetivo de reinstalar al filipino Nonito Donaire como rey de la disciplina.

Rigondeaux, de 35 años, había arrebatado el cetro al “Flash” Donaire, con irrefutable triunfo unánime el 13 de abril de 2013, en el Radio City Music Hall, de Nueva York. Y en lugar de hacer los ajustes para una revancha, despojaron al cubano del título, lo declararon vacante y permitieron que el tagalo chocara con el mexicano César Juárez, a quien se impuso el 11 de diciembre, en el Coliseo Roberto Clemente, de San Juan, la capital puertorriqueña.

Sin la posibilidad de enfrentar a los mejores de las 122 libras, Rigondeaux concertó acuerdo con el desconocido inglés James “Jazza” Dickens, en pleito pactado el 12 de marzo, en la Echo Arena, de Liverpool, ciudad del condado Merseyside, en la región noroeste de Inglaterra.

“Ni (Carl) Frampton ni  (Scott ) Quigg (ambos monarcas mundiales)  desean saber de Rigo, pero lo que ellos ven como una amenaza para mí es una gran oportunidad”, dijo Dickens con visible alegría, al informar sobre el combate. “Todos tenemos debilidades y Rigo no es la excepción. Ese es mi trabajo, explotarlas cuando suba al ring y vencerlo”.

También zurdo como el caribeño, Dickens (21-1-0, 6 KOs) se ha impuesto en sus últimos cinco combates, el más reciente por decisión dividida frente a su coterráneo Martin Ward, el 20 de noviembre, cuando disputaron el título británico de las 122 libras,.

Simultáneamente, el irlandés Carl Frampton y el inglés Scott Quiqq tienen previsto unificar las fajas de la Federación Internacional (FIB) y la “regular” de la Asociación Mundial (AMB), que poseen en forma respectiva, el 27 de febrero, en la Manchester Arena, de Inglaterra.

“Voy a Inglaterra para ganar y después enfrentarme al ganador del Frampton-Quigg y no me importa boxear en la casa de ellos”, expresó Rigondeaux a un medio inglés.

Según dispuso la AMB, el vencedor entre los invictos Frampton (21-0-0, 14 KOs) y Quigg (31-0-2, 23 KOs) debe defender el título ante Rigondeaux, aunque algunas voces provenientes del Reino Unido de Gran Bretaña ya especulan que ninguno de los dos ofrecería esa posibilidad al cubano, por lo que el cinturón quedaría vacante.

Rigondeaux elogió la decisión de Dickens de tomar el combate, pero al unísono precisó que su objetivo es ir en busca de la corona, que tendrá el ganador entre Frampton y Quigg.

“Soy un guerrero y pelearé dondequiera”, expuso Rigondeaux. “Sé que en Gran Bretaña hay grandes fanáticos, por lo que iría allá a enfrentarlos si ellos desean la pelea y los derrotaré a cualquiera de los dos. Saben que estaré en Inglaterra esperando por ellos. Solo tienen que contactarme”.

El también doble campeón olímpico y con par de coronas mundiales en las filas amateurs dijo que el público reconoce su calidad, pero la cadena HBO ha criticado su estilo, lo que ha dificultado que encuentre rivales y buenas bolsas.

“Las negociaciones y la forma en que funciona el negocio del boxeo está fuera de mis manos”, enfatizó Rigondeaux, nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba y con residencia en Miami. “No vivo en el pasado. Tengo muchas ganar de enfrentar al que sea y estoy listo para seguir adelante”.

Aunque no ofreció un pleito emocionante y de muchos intercambios, Rigondeaux venció por unanimidad al filipino Drian Francisco, el 21 de noviembre, en el hotel y casino Mandalay Bay, de Las Vegas, donde se adueñó del cetro vacante Internacional Plata del Consejo Mundial (CMB), después de 11 meses sin contender.

Semanas después, Rigondeaux cesó los vínculos con el entrenador Jorge Rubio y se vinculó nuevamente con otro cubano, Pedro Luis Díaz, quien lo guió a un sonado triunfo ante Donaire, quien intentó hacer carrera en las 126 libras, pero no le fue bien y regresó a los súper gallos.

“Mi plan es ganarle a todos los 122 libras que hay en el mundo y que tengan las agallas para subir al cuadrilátero y enfrentarme”, recalcó Rigondeaux. “Y el que lo haga, lo voy a vencer”.

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