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El contundente triunfo por nocaut  en el octavo asalto del ex campeón mundial Omar Narváez ante el venezolano Jesús Vargas, el 19 de febrero, en la ciudad de Puerto Madryn, provincia de Chubut, demostró que el argentino sigue siendo profeta en su tierra.

La proverbial frase, de origen bíblico, se corresponde perfectamente con la carrera boxística del llamado “Huracán” Narváez  quien en 49 combates profesionales jamás ha sido derrotado en su país y los dos reveses en el extranjero, uno en Estados Unidos y el otro en Japón.

Ahora con 40 años, el zurdo Narváez (45-2-2, 23 KOs) comandó las acciones ante “Gazú” Vargas (14-4-1, 10 KOs), un joven peleador que poco pudo hacer ante la experiencia del sudamericano, ex monarca gallo y más tarde súper mosca.

La superioridad mostrada por Narváez durante los siete primeros asaltos obligó a los entrenadores de Vargas a impedirle que saliera al combatir en el octavo episodio, lo que permitió que el vencedor obtuviera la faja vacante Latina gallo (118 libras) de la Federación Internacional (FIB).

Ahora Narváez aspira en un futuro no muy lejano, convertirse en el primer púgil argentino con títulos en tres divisiones diferentes, pues antes se alzó con las coronas mosca (112 libras) y súper mosca (115).

En su decimosegunda pelea en el boxeo de paga, Narváez tuvo su primer cinturón del orbe (mosca de la Organización Mundial), al derrotar por unanimidad al nicaragüense Adonis “El Caballo” Rivas, el 13 de julio de 2002, en el Estadio Lunar Park, de Buenos Aires, la capital argentina.

Ocho años más tarde, Narváez se alzó con el cinturón vacante súper mosca de la misma organización, al imponerse también por la vía de los tres jueces a otro pinolero e igualmente en el Luna Park: Evert Briceño.

Cuatro pleitos después, Narváez buscó las fajas gallo del Consejo Mundial (CMB) y de la OMB en poder del filipino Nonito “El Flash” Donaire, pero fracasó en el intento al sucumbir por fallo unánime, el 22 de octubre de 2011, en el Madison Square Garden, de Nueva York.

Peleando nuevamente en las 115 libras, Narváez hilvanó una cadena de ocho triunfos consecutivos, pero en el pleito 47 de su carrera recibió un espectacular nocaut en el segundo asalto por el japonés Naoya Inoue, en el Gimnasio Metropolitano de Tokio, la capital japonesa, donde perdió el cetro súper mosca.