Sturm vs Chudinov 82f8c

Existen cuatro criterios universales por los que debe regirse todo juez al calificar un round de boxeo con el sistema de 10 puntos y son los siguientes: 

1.- Agresividad Eficiente;

2.- Golpes Limpios;

3.- Dominio del Ring (Ring Generalship);

4.- Defensa. 

Si no hubo caídas o fueron derribados el mismo número de veces, el púgil que obtiene el round es aquel que más lo mereció, de acuerdo a los cuatro criterios anteriores. Pero en el boxeo el trabajo del juez tiene una salvedad, pues al ser un deporte de apreciación se puede calificar un round anteponiendo un criterio sobre los otros tres. 

Agresividad Eficiente no siempre tiene relación con que un peleador vaya hacia el frente forzando las acciones, eso es un error de apreciación en el que incurren muchos fanáticos cuando califican un round. Agresividad Eficiente se materializa cuando un boxeador logra conectar primero que el rival en cada apertura, cuando busca conectar primero y lo consigue. Es de esa forma como se puede saber quién es el agresor en un momento determinado del cotejo. 

Golpes limpios va estrictamente ligado al primer criterio y podría fusionársele, pues una Agresividad Eficiente requiere que los golpes que conectas sean limpios y precisos.

 

Este criterio no siempre premia a aquel que conecta con precisión la mayor cantidad de golpes. Por lo regular, los golpes de poder que causan mayor daño en el rival son los que llenan la pupila del magistrado. 

Golpes en zonas no válidas del cuerpo y golpes bloqueados no son golpes limpios. 

Dominio del Ring (Ring Generalship) es un arte olvidado, pues no es muy común ver a un pugilista aprovechando en todo momento los movimientos del rival para cambiar las reglas del juego y llevarlo a un ritmo de pelea o a una zona del ring donde lo deje completamente anulado. Dominio del ring engloba la táctica, el ritmo y el estilo que un boxeador impone sobre su adversario. 

El criterio de Defensa no tiene mucho misterio, lo obtiene aquel que mostró mejores habilidades defensivas durante el round, haciendo errar al rival, ya sea esquivando con movimientos de cintura, de cabeza, con pasos laterales o simplemente bloqueando con brazos, hombros o guantes. 

Herramientas como Compubox sirven para revisar las tendencias en relación al volumen de golpes, pero jamás podrán determinar la calidad de los mismos o la Agresividad Eficiente. Es así que no son fiables a la hora de evaluar una ronda. 

Una fórmula más apegado a lo que se enseñan en seminarios de oficiales de ring y que ayudaría a mejorar la apreciación del aficionado sería darle al primer criterio un valor superior sobre la defensa y el dominio del ring. Directrices usadas por organismos mundiales señalan que la Agresividad Eficiente debe determinar en un 75% al ganador de un asalto y el restante 25% repartirse entre los otros dos criterios. 

Si usted acude a Youtube y revisa round por round el combate celebrado el pasado sábado en Oberhausen, Alemania, entre el ruso Fedor Chudinov y el alemán Félix Sturm y en donde el segundo le arrebató al primero el súper campeonato de peso súper medio de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), seguramente lo calificará diferente a los jueces que votaron una decisión mayoritaria para Sturm, entregando tarjetas de 115-113, 115-113 y 114-114 en su favor. 

El boxeador que debió obtener la victoria es Fedor Chudinov al ganar con bastante claridad la mayoría de los asaltos. Lamentablemente los hombres que tuvieron en sus manos tal decisión lo hicieron erróneamente, ya sea por incompetencia o por corrupción. 

Vivimos en un tiempo en el que escuchamos a un cronista como Juan Larena llamar constantemente a la policía durante las transmisiones de Canal Space para que metan a la cárcel a jueces incompetentes, a un historiador como Daniel Alonso que una y otra vez asegura sin titubear que tal o cual juez llegó al ring con la tarjeta hecha, donde han ocurrido ataques virulentos de la opinión pública hacia un juez como el que se produjo hacia Cynthia J. Ross y en el que aisladas suspensiones temporales como las de los tres magistrados que trabajaron en la pelea entre Erislandy Lara y Paul Williams, no generan el suficiente impacto que obligue a dirigentes boxísticos a encontrar una solución real a la cada vez más frecuente práctica de entregar votaciones que no reflejan lo ocurrido en una reyerta. 

Hay que atender aquel señalamiento que en 1995 haría el finado José Sulaimán, otrora presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que decía que “si un juez no representa en su tarjeta lo que sucedió en el ring, está definitivamente agrediendo la integridad y lastimando a un boxeador que se entregó en cuerpo y en alma a prepararse para dar un combate.” 

Francisco Valcarcel, Presidente de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), ha dicho en múltiples ocasiones que la incompetencia y la deshonestidad no tienen lugar en este deporte, pero al igual que líderes como Gilberto Jesús Mendoza de la AMB y Mauricio Sulaimán del CMB, plantea como solución más capacitaciones y más seminarios para oficiales de ring. 

En el argot boxístico se ha eliminado por completo la palabra “robo”. Los dirigentes del pugilismo que se creen los dueños del lenguaje hoy etiquetan los robos como “decisiones controversiales” para matizarlos y reducirlos a simples anécdotas. 

Se revisan videos de peleas y se ordenan revanchas inmediatas, y sólo en casos en los que la crítica trasciende al reducido nicho de aficionados al boxeo, es que se plantean suspensiones de oficiales de ring, tal como ocurrió en 2015 tras el primer choque entre Mariana Juárez y Vanesa Taborda. 

Félix Sturm, quien es su propio promotor, ha obtenido al menos seis “decisiones controversiales” a su favor, ya sumando la que le dieron el sábado ante Chudinov, y es curioso que en todas ellas estuvo en disputa un campeonato mundial y los jueces que trabajaron en las mismas fueron nombrados por la Asociación. 

Que el boxeo sea un deporte de apreciación no debería de abrir la puerta a las “decisiones controversiales”, es deleznable que siga ocurriendo. Por ello que se tiene que hacer algo que evite que ocurran robos tan descarados. 

Es momento extirpar desde la raíz las “decisiones controversiales” y atacar directamente las prácticas de promotores, mánagers y funcionarios de organizaciones que las incentivan, porque nos estamos acercando a una situación aún más lamentable, una en la que el fanático terminará dándole la espalda a este deporte y lo despreciará por haberse convertido en un negocio donde lo usual es que primen incompetencia y la corrupción sobre la justicia y el mérito deportivo.

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