Leo Santa Cruz Kiko Martinez 39e8c

Además de coraje a toda prueba, el boxeo exige otras virtudes para salir triunfador: buena preparación, defensa, rapidez, poder en los puños… además de un plan táctico correcto que se ajuste a las características de cada adversario, entre otros.

No obstante, el pugilismo es un arte, en el que también la estatura, la inteligencia y hasta un golpe de suerte y ni qué decir el mal funcionamiento de un árbitro o de los jueces, pueden inclinar la balanza en un pleito.

Pero vayamos al grano, porque de lo que se trata es evaluar la victoria del mexicano Leo Santa Cruz frente al español Kiko Martínez, el 27 de febrero, en el Honda Center, de Anaheim, California, donde el primero retuvo la faja de súper campeón pluma de la Asociación Mundial (AMB).

En un combate de incesantes intercambios desde el comienzo, “Terremoto” Santa Cruz (32-0-1, 18 KOs) anestesió en el quinto episodio a “La Sensación” Martínez (35-6-0, 26 KOs), quien demostró que no hizo el viaje desde Europa para ser un observador complaciente de las cualidades del azteca radicado en California, sino con la intención de conquistar el título de las 126 libras en poder de su oponente.

Lamentablemente para sus ambiciones, Martínez pagó cara su osadía de intercambiar metralla con Santa Cruz, superior en alcance en estatura y con mayor potencia en sus manos, respaldado también por un delirante público.

Transcurrido poco más de un minuto del asalto de inicio, Santa Cruz conectó un recto de derecha al mentón, que obligó al árbitro Raúl Caíz a darle cuenta protectora al europeo, quien puso su rodilla sobre la lona, pero se levantó como propulsado por un resorte. Tras nuevos intercambios, Martínez cayó por segunda ocasión y nuevamente el tercer hombre sobre el cuadrilátero le hizo el conteo reglamentario.

Lejos de amilanarse o rehuir la metralla, Martínez cual fiera herida, continuó peleando en la corta distancia en busca de aprovechar el menor alcance de sus brazos y conseguir los golpes que pudieran dañar a Santa Cruz.

Así pasó el segundo asalto, con mayoría de golpes para el monarca, pero sin conseguir que retrocediera el aguerrido Martínez, quien se presentó en excelentes condiciones físicas, pero carente de una defensa efectiva , que minimizara el castigo que le propinó el imbatido azteca.

En el tercero Martínez consiguió su mejor actuación al impactar con ambas manos el rostro de Santa Cruz, vulnerable en esos tres minutos, al recibir varios golpes, tanto en el medio del encordado como en las esquinas, lo que hizo que fluyera sangre de sus aberturas nasales. Incluso el azteca cayó al tapiz, lo que Caíz apreció como un resbalón.

A partir de ahí Santa Cruz se movió hacia atrás y los laterales, y utilizó sus armas principales: el jab de izquierda, el largo de sus brazos y la fuerza de sus muñecas para impedir que Martínez consiguiera combatir en la zona cercana.

Dueño de la situación y en control de las acciones, en el quinto episodio Santa Cruz pegó varias combinaciones con fuerza, que estremecieron al europeo. Una andanada de golpes del campeón cuando faltaba menos de un minuto para concluir el asalto, provocó que Caíz pusiera punto final al duelo, pues el retador se encontraba indefenso sobre las sogas.

“El venía listo y dispuesto a darlo todo y eso es lo que les gusta a los fanáticos, cuando dos peleadores se fajan”, dijo Santa Cruz después del combate. “Yo quería ofrecer una gran pelea y él contribuyó a eso, porque es un gran peleador”.

En el pleito anterior, Santa Cruz se impuso por fallo mayoritario al también mexicano Abner Mares, el 29 de agosto del pasado año, en el Staples Center, de Los Ángeles, California, donde se adueñó de la faja vacante pluma de la AMB.

“Estoy listo para cualquiera, pero quiero una pelea de revancha frente a Abner Mares”, expresó Santa Cruz al exponer sus objetivos inmediatos. “Pero estoy dispuesto a enfrentar a quien me pongan enfrente”.

Campeón mundial súper gallo en agosto de 2013, al imponerse por nocaut al colombiano Jhonatan “Momo” Romero, en Nueva Jersey, Martínez sumaba tres victorias, después de otro fracaso frente al inglés Scott Quigg, quien coincidentemente el mismo sábado 27 perdió por fallo dividido ante el irlandés Carl Frampton.

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