Jose Santa Cruz Gallinita 345da

Perseguido por un fantasma que se le aparece hasta en los sueños y no le concede un momento de respiro, el entrenador mexicano José Santa Cruz respondió con fuertes insultos a un periodista que le preguntó sobre un posible duelo de su hijo contra el zurdo cubano Guillermo Rigondeaux.

“Es una gallinita encima del ring”, dijo molesto Santa Cruz padre al referirse al “Chacal” Rigondeaux, quien recientemente fue despojado del título de las 122 libras, correspondiente a la Organización Mundial (OMB) y también puesto “en receso” por la Asociación Mundial (AMB), por falta de actividad competitiva.

Desde hace varios años, el nombre del invicto Rigondeaux (16-0-0, 10 KOs) no ha faltado en cada entrevista que conceden los Santa Cruz (padre e hijo), aunque  “Terremoto” (32-0-1, 18 KOs) ahora posee la corona pluma, pero antes reinó también en gallo y súper gallo, categoría en la que eludió con múltiples excusas rivalizar versus el púgil nacido en el oriente cubano y radicado en Miami, después de abandonar la isla caribeña.

“¿Quién dice que Rigondeaux es técnico”, expresó colérico el técnico Santa Cruz al colega que hizo mención a Rigondeaux. “De técnica no tiene nada. Lo único que tiene es un montón de miedo y no pelea cuando se le presenta una pelea dura”.

Casi hasta los límites llegó el señor Santa Cruz en su intento de minimizar la calidad del cubano, al referirse a declaraciones recientes del ex campeón mundial mexicano Julio César “La Leyenda” Chávez, quien afirmó que sería un crimen enfrentar a Leo con Rigondeaux.

“La gente que diga que (Rigondeaux) es un peleadorazo, con todo respeto, no sabe de boxeo”, enfatizó Santa Cruz. “Una persona conocedora, del calibre de (Julio César) Chávez se pone a hablar cuando sabe que Leo tiene técnica y Rigondeaux ninguna técnica”.

Muchos expertos de la disciplina insisten en que Abner Mares es el único rival de calidad que ha enfrentado Leo Santa Cruz, a quien le buscan rivales de poca monta para que brille sobre el encordado, el más reciente ante el español Kiko Martínez, el 27 de febrero, en el Honda Center, de Anaheim, California.

En un combate de incesantes intercambios, Santa Cruz, de 27 años y radicado en California, venció por nocaut técnico en el quinto asalto al “La Sensación” Martínez, quien mostró gran agresividad, pero carencia de recursos técnicos, principalmente una pobre defensa, además de inferior alcance y estatura a la de su oponente.

Rigondeaux, por su parte, finalmente enfrentará al inglés James Dickens el 12 de marzo, en la Echo Arena de Liverpool, ciudad del condado Merseyside, en la región noroeste de Inglaterra, tras innumerables gestiones infructuosas de los que guían su carrera para encontrar algún oponente en las 122 libras.

 “Ni (Carl) Frampton ni  (Scott ) Quigg (el primero venció al segundo el 27 de febrero por fallo dividido)  desean saber de Rigo, pero lo que ellos ven como una amenaza para mí es una gran oportunidad”, dijo Dickens. “Todos tenemos debilidades y Rigo no es la excepción. Ese es mi trabajo, explotarlas cuando suba al ring y vencerlo”.

Rigondeaux, de 35 años, no escalaba el cuadrilátero desde diciembre de 2015, ya que la casi totalidad de los boxeadores de la categoría no aceptaban el enfrentamiento (incluido Leo Santa Cruz), pero ni la OMB ni la AMB hicieron algo para presionar a los ubicados en los primeros lugares de la clasificación, a fin de que aceptaran negociar el combate.

Como elemento adicional, Rigondeaux no tuvo un buen desenvolvimiento el pasado noviembre, cuando se impuso por unanimidad al filipino Drian Francisco, en el Mandalay Bay, de Las Vegas, donde se adueñó del cetro vacante Internacional Plata del Consejo Mundial (CMB).

Semanas después, Rigondeaux cesó los vínculos con el entrenador Jorge Rubio y se vinculó nuevamente con otro cubano, Pedro Luis Díaz, quien lo guió a un sonado triunfo ante el también tagalo Nonito “El Flash” Donaire, el 13 de abril de 2013, en el Radio City Music Hall, de Nueva York, donde unificaron los títulos de la AMB,  en poder del cubano, y el de la OMB, que ostentaba el asiático.

En ese entonces, Donaire se ubicaba entre los mejores libra por libra del mundo y era prácticamente invencible: sumaba 30 triunfos en línea y no conocía el amargo sabor del fracaso en los últimos 12 años.

Y al margen de que derrotó a Donaire sin discusión alguna y le pegó abundantemente como se puede observar en Youtube si se busca esa pelea, Rigondeaux, es consciente de que necesita modificar su estilo y adecuarlo a las exigencias del público.

En ese sentido expresó al diario El Nuevo Herald, de Miami, que en lo adelante “pienso dejar atrás todo lo viejo. Estas semanas (junto a Díaz) han sido de mucha reflexión y estoy comprometido a poner nuevas cosas en acción, que van a dar un vuelco a mi carrera”.

Rigondeaux precisó que como una forma de refutar a todos aquellos que lo consideran un “correlón”, en lo adelante se colocará en medio del cuadrilátero e intercambiará golpes con el adversario que lo enfrente.

“Para ganar, no tengo necesidad de moverme y los cambios no van a influir en seguir demostrando que soy el mejor”, enfatizó Rigondeaux. “No soy un boxeador nuevo, pero siempre hay espacio para el cambio”.

Habrá que esperar para ver si realmente Rigondeaux cambia su estilo elusivo y se decide a pelear más en la corta distancia, pues a través de 20 años en el pugilismo ha mostrado un efectivo golpeo de riposta, que lo condujo a la cima en el campo amateur y también en las filas rentadas.

Y entonces será interesante conocer qué opina José Santa Cruz sobre el pleito de su hijo ante Rigondeaux. Pero e independientemente de lo que haga el cubano, estoy convencido que jamás tendrá la oportunidad de cruzar guantes contra Santa Cruz.

Desde mi óptica José Santa Cruz tiene un criterio proteccionista al no exponer a su hijo, porque conoce a la perfección que “El Chacal” Rigondeaux figura entre los mejores libra por libra del mundo en la mayoría de los principales medios especializados, tanto en los sitios digitales como en periódicos y revistas.

Porque en lo referente a técnica boxística, Guillermo Rigondeaux está años luz de Leo Santa Cruz. Y aunque no lo diga, José Santa Cruz sabe que las posibilidades de su retoño de ganarle al zurdo caribeño son bien remotas. Ese es el verdadero motivo que esconde y por nada del mundo desea afrontar: la inevitable y humillante derrota de su hijo.

Comenta sobre este articulo