Amir Kahn De Fiesta 098ad

El pugilista británico de raíces pakistaníes Amir Khan (29 años) ha conseguido su sueño. Al margen de inconformidades, y sin temer a una marcada y desfavorable diferencia de peso, King Khan, se prepara para la más lucrativa pelea de su vida: por fin lo consiguió, y el 7 de mayo de 2016 será su día de fiesta.

En esa fecha, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas, Nevada, Amir Khan (31-3-0, 19 KO’s) se enfrentará al mexicano Saúl “Canelo” Álvarez (46-1-1, 32 KO’s), de 25 años, en un duelo entre un welter natural, Khan, que a lo sumo podría llegar a 155 libras el día de la pelea, y un mediano como “Canelo”, que ya ha escalado el cuadrilátero en ocasiones precedentes con entre 170 y 175 libras.

El hombre de México defenderá su corona mediana del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), una entonces vacante faja de la que se apoderó el 21 de noviembre de 2015, con un triunfo unánime sobre el boricua Miguel Cotto, quien fuera el propietario del título, antes de ser despojado por incumplir el pago de una cuota reglamentada por el CMB.

A simple vista, parece una pelea más, por un título del mundo.

Para Khan es mucho más que eso. Significa conseguir al fin un contrato que le reporte una lucrativa ganancia, gracias a que tendrá frente a él a quien es el mayor imán taquillero del momento, y candidato a convertirse en el número uno en recaudaciones en el Pago por Evento (PPV, siglas en inglés), tras la retirada del rey absoluto de todos los tiempos, el estadounidense Floyd Mayweather Jr.

Mucho lucharon Khan y su clan (y no es verso) para obtener un duelo de tanto lucro.  Lo intentaron para pelear contra Mayweather Jr,… Pero el “Money” nunca le dio la oportunidad al hombre del Reino Unido.  El afro estadounidense simplemente le utilizó como carnada, para atraer a los contendientes reales, cuyas carreras obtuvieron el gran beneficio de las multimillonarias bolsas que atrajo Floyd.

El mayor beneficiario fue el argentino Marcos René Maidana, quien se dio el lujo de acordar “premier” y revancha.  Lo de menos es que perdió las dos veces. 

Sus arcas recibieron un tan sonado incremento (no menos de cinco millones netos) que, de golpe, el sudamericano decidió retirarse de los encordados y asegura que el lucrativo negocio que concertó con Mayweather Jr. le posibilitó unas apropiadas inversiones, y ya no necesita volver a calzarse los guantes para ganarse la vida.

Ese era el golpe de suerte que Khan buscaba.  Y Maidana fue su principal obstáculo, porque antes de batirse con el argentino, Mayweather Jr. barajó el nombre del británico, y hasta se decía que la batalla entre ambos era inminente.  Simple especulación.

Por eso, a pesar de la desventaja que tendrá en peso corporal, Khan está plenamente satisfecho con el contrato para enfrentar a “Canelo”.  Es la oportunidad de obtener una tajada significativa en su carrera, que no ha sido del todo mala, ni mucho menos, pero que está necesitada de un incremento monetario significativo, y esta es la oportunidad.

King Khan confía en su técnica, en su relativo mayor alcance, de apenas un centímetro (180 contra 179), y en su renacer como profesional, pues acumula cinco triunfos consecutivos, después de un par de reveses que le sacaron de los primeros planos, ante los estadounidenses Lamont Peterson (10 de diciembre de 2011) y Danny García (14 de julio de 2012).

Relativamente igualados en estatura, la gran diferencia estará en la más corpulenta anatomía de Álvarez.  Y se sabe que en el boxeo, cada gramo cuenta a la hora de intercambiar golpes.

Pero Khan no teme.  Todo por el contrario, es reacio a las críticas de numerosos expertos que consideran “inapropiado” este duelo, un eufemismo con el cual algunos esconden el verdadero sentido de lo que otros muchos consideran una estafa mayúscula, convencidos de que el británico no podrá frenar de ninguna manera el tren de kilogramos adicionales que se le vendrá encima.

Y Khan sonríe.  No hay nada que temer, según sus allegados. 

Es su momento dorado en el boxeo, y se regodea en su quinteto de triunfos sucesivos, a costa de algunos pugilistas venidos a menos con el paso implacable del tiempo, entre los que sobresalen los estadounidenses Devon Alexander, y Chris Algieri, su más reciente víctima, el 29 de mayo de 2015, en Brooklyn, Nueva York.

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