Julio Cesar Chavez Sr Mx 5437a

Independiente de quién tiene la razón, resulta lamentable, muy lamentable, que el legendario ex púgil mexicano Julio César Chávez, un inmortal del deporte de los puños, y su hijo se hayan enfrentado públicamente por presunta indisciplina del vástago ante las exigencias del entrenamiento.

Porque es una máxima tan sólida como un templo, que todo buen padre quiere lo mejor para su hijo y cuando ve que su retoño se despega en cualquier forma del camino recto, se decepciona, sufre y siente que el mundo se le viene encima, consciente que algo no ha funcionado bien y su ejemplo y orientaciones carecieron de efecto.

Al margen de los detalles que han enfrentado a los Chávez, me niego a aceptar que La Leyenda haya utilizado como último recurso la crítica ante los medios para cuestionar el proceder de su hijo, quien aparentemente había abandonado la preparación en Big Bear, California, donde se entrenaba bajo las órdenes de Robert García y Rocky Fúnez.

“Ya no puedo tapar, ya no puedo seguir fingiendo que Julio sigue siendo la misma persona de antes y eso me desilusiona”, dijo Chávez Sr. ante los micrófonos del programa A los Golpes, de ESPNDeportes. “Su indisciplina, el tratar de hacer las cosas a su manera y la verdad que sí, no estoy de acuerdo”.

Reconocido también como “El César” del pugilismo azteca, Chávez expresó que estaba muy preocupado ante el proceder del Junior, ex campeón mundial mediano, quien quizás hubiera caído en malos pasos.

“Si este muchacho, mi hijo, sigue con esta indisciplina, irresponsabilidad que tiene, yo lo mejor que deseo es que se retire, que no pelee”, enfatizó Chávez. “Este muchacho quiere hacer lo que quiere, entrenar lo que quiere, a la hora que quiera. Estoy decepcionado de su disciplina, de su apatía.

Casi de inmediato de conocer la opinión de su progenitor, Chávez Jr. publicó una foto suya en su cuenta de Instagram donde aparecía caminando en una playa con la leyenda. “#teamchavezjr” #Diospordelante #”El ignorante afirma; el sabio duda y reflexiona”.

Horas después, Chávez Carrasco añadió a ESPN Digital que “respeto mucho a mi papá, sé que no soy una persona perfecta y he tenido mis errores, pero él sabe que tengo cinco meses corriendo, que veo a mi hija sólo los fines de semana y sabe que eso es un sacrificio bien grande para mí”.

Reveló que se entrenaba con toda normalidad que debe estar física y mentalmente fuerte y muy motivado para la siguiente pelea, que entre los candidatos de mayores posibilidades tiene al sueco Badou Jack, monarca súpermediano del Consejo Mundial (CMB), en fecha probable el 30 de abril, en Texas.

“Quiero mucho a mi papá, pero las discusiones no me ayudan mucho como deportista”, aseguró Chávez Jr., triunfador unánime frente a su compatriota Marcos “El Dorado” Reyes, el 18 de julio del pasado año, en el Don Haskins Convention Center, de El Paso, Texas.

Chávez Jr. dijo que debe bajar de peso gradualmente, pero estará listo para combatir contra cualquiera dentro de un mes. “No me han confirmado la pelea con Jack y si no es con él estaré listo para Gennady Golovkin o quien sea”, acotó.

Al conocer las declaraciones de su hijo, Julio César Chávez respondió a través de su cuenta de Facebook: “Decidí escribir estas palabras y serán las últimas que escriba con respecto al tema. Como padre me siento realmente triste y ya no tengo nada más que decir . Lo dicho ya está dicho”.

Sin embargo, en el mensaje subrayó sus palabras anteriores: “Cuenta con mi apoyo, soy su padre, pero es mi obligación decirle las cosas que considero están mal. Esta carrera es muy dura y si no te entregas del todo puedes dejar la vida en el ring y eso es algo que por supuesto no quiero que suceda”.

En toda esta novela de fuego cruzado entre padre e hijo, causa mucho pesar que los Chávez no hayan podido “lavar los trapos sucios” en forma privada, porque en fin de cuentas los dos se aman y se hacen pobre favor exponiendo sus diferencias ante los demás

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