Amir Khan Entrenando 94d58

Existe un viejo adagio que dice que un buen boxeador pequeño puede derrotar a un buen boxeador grande si logra sumar otro elemento a su juego: determinación. 

En 1963, cuando el campeón mundial de peso welter Emile Griffith se propuso conquistar la corona del peso medio que entonces ostentaba Joey Giardello, se encontró en su camino con Rubin “Huracán” Carter, con quien disputaría una eliminatoria. O al menos así se percibía, ya que el monarca de los medianos se comprometió a medirse al ganador de la justa. 

El choque ocurrió el 20 de diciembre en la Civic Arena de Pittsburgh, EE.UU., un par de semanas después de que la Asociación de Escritores de Boxeo (BWA, por sus siglas en inglés) seleccionara a Griffith para que recibiera la placa Edward J. Neil que lo acreditaba como el mejor boxeador del año. 

Carter era un mediano de proporciones pequeñas y aun así había diferencias muy marcadas en el tono muscular entre los dos; el campeón del mundo había realizado sus dos anteriores combates en la división de peso medio y se mostraba confiado en que tendría éxito frente al “Huracán”. 

El resultado sorprendió a todos, Rubin Carter barrió con Emile Griffith en el mismo primer round, asestándole un aparatoso nocaut con el que estuvo cerca de sacarlo del ring. 

Los tres minutos que conforman el primer round de una pelea son los de mayor vulnerabilidad para todo boxeador, ya que por lo regular no calienta lo suficiente antes de subir al ring y ello abre la posibilidad de que un golpe en frío y bien colocado pueda mandarlo a dormir a los brazos de Morfeo. De allí parte la regla no escrita del round de estudio, en el que se arriesga poco para evitar ser pillado. 

Y que se lo digan a Amir “King” Khan, que es el púgil que inspiró este artículo. Una de sus derrotas ocurrió precisamente en el primer asalto, cuando el colombiano Breidis Prescott lo puso en la lona en dos ocasiones y lo dejó tan lastimado que el réferi no dudó en parar la refriega. 

Casi tres años después del descalabro ante el “Huracán” Carter, se materializaría el objetivo de Emile Griffith de ceñirse la faja de los medianos, cuando un 25 de abril de 1966 en el Madison Square Garden de Nueva York, EE.UU., en una demostración de coraje y determinación venció por decisión en quince rounds a Dick Tiger. 

Determinación fue lo que encaminó a Manny Pacquiao a la conquista de la correa de peso súper welter ante Antonio Margarito, a pesar de las enormes diferencias de talla. Determinación fue lo que llevó a Carmen Basilio a ganarse la inmortalidad en la lucha en donde destronó al entonces soberano de peso medio Ray “Sugar” Robinson. 

Bert Sugar citaba con frecuencia aquel viejo adagio. Incluso inició una crónica de ese épico enfrentamiento entre Basilio y Robinson de la misma forma que lo hace el suscrito en el presente material. 

Expertos sostienen que es imposible que Amir Khan se imponga sobre Saúl “Canelo” Álvarez en la contienda que protagonizarán el 7 de mayo en la T-Mobile Arena de Las Vegas, Nevada, porque entre ellos hay un abismo en cuanto a tonelaje y pegada. Y fanáticos en todo el universo del boxeo repiten la misma postura sin siquiera hojear los libros de historia. 

Habérselo dicho a Roy Jones Jr. cuando asaltó la división de peso completo y le arrebató el cetro mundial a John Ruiz.