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A mediados de septiembre de 2015, durante la presentación del UFC 193 en Melburn, Australia, la entonces campeona gallo del UFC “Rowdy” Ronda Rousey se dirigió a su retadora Holly “La Hija del Predicador” Holm con bastante menosprecio. 

“Holly es una campeona mundial de boxeo, no una campeón mundial de AMM (Artes Marciales Mixtas) y creo que soy mejor que cualquier otra chica en cada área de las AMM,” aseguró Rousey. 

El boxeo es precisamente una de las áreas de las Artes Marciales Mixtas, pero el exceso de confianza llevó a Ronda a creer que las habilidades que había ido obteniendo gracias al trabajo con su entrenador Edmond Tarverdyan le bastarían para desarmar la principal fortaleza de una multi-campeona con once años de experiencia en esa misma área. 

La atleta mejor pagada del UFC hacía castillos en el aire y prometía ante las cámaras y grabadoras de los reporteros, que en los siguientes años repetiría su éxito en deportes como el jiu-jitsu y el pugilismo. 

El 14 de noviembre, Holm entró a la contienda organizada en el Etihad Stadium de Melburn prácticamente como un cordero al matadero. Pocos le daban chances de imponerse sobre una peleadora que sólo había necesitado de 64 segundos para despachar a sus últimas tres víctimas. El resultado fue un impresionante nocaut en su favor. 

“La gente esperaba que se cumplieran las probabilidades sobre el papel, no sabían nada de mí. Llegué como el ‘underdog’ y todo ese bombo y en el evento del UFC más visto en la historia, que se promocionó tanto. Eso hizo más dulce la victoria,” reveló Holly Holm en un programa especial transmitido por UFC Network. 

Su incursión en combates de MMA ocurrió en 2011 y antes de ingresar al circuito UFC en 2014, logró acumular un record de 7 victorias sin derrotas, con 6 nocauts; la mayoría de las detenciones fueron producto de patadas y rodillazos que formaban parte de su sistema desde antes de que pensara en dedicarse al pugilismo, ya que también fue peleadora de kick-boxing. 

Cuando debutó en el UFC lo hizo en el Staples Center de Los Ángeles, EE.UU., dentro del respaldo de un PPV estelarizado por Ronda Rousey. La rival de “La Hija del Predicador” fue Raquel Pennington, a quien venció por decisión dividida en tres rounds. 

Holm jamás estuvo en un evento tan grande y le atribuyó a los nervios el poco brillo que mostró en su victoria. Pero en su siguiente aparición en el UFC contra Marion Reneau, volvió a cruzar la larga ruta dejando un sabor agridulce. 

Tras el espectacular nocaut asestado a Rousey, se reveló que su equipo de trabajo la mantuvo amarrada y trabajando a medio gas durante sus dos pleitos previos con Pennington y Reneau, para no darle armas a la ex campeona y sorprenderla cuando el choque se materializara. Pues sabían que más temprano que tarde se encontrarían en el octágono. 

Este sábado en la pelea semifinal del UFC 196 que se celebrará en Las Vegas, EE.UU., Holly Holm expondrá título de peso gallo ante la retadora obligatoria Meisha “Cupcake” Tate, una ex campeona de Strikeforce con bases en lucha, que sin lugar a dudas representa el mayor test de su carrera. 

Es contra “Cupcake” que se sabrá si su último triunfo obedeció a que se conjugaron su mejor noche y la peor de Rousey o que en realidad “La Hija del Predicador” es una atleta fuera de serie que dominará las AMM de la misma forma en la que lo hizo en el boxeo. 

“La ventana de oportunidad en esta carrera es muy pequeña, muy corta y quiero sacar el máximo provecho mientras estoy en ella. No me malinterpreten, gané el título en una pelea donde fui dominante, ni siquiera fue por un golpe de suerte. Pero mantenerlo será aún más difícil de lo que fue obtenerlo y en este momento la única pelea que tengo en la mente es con Meisha Tate,” finalizó Holm.