Canelo vs Khan Cara a Cara 3992b

El 7 de mayo, cuando el inglés Amir “King” Khan choque guantes con el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez en las inmediaciones de la T-Mobile Arena de Las Vegas, EE.UU., habrá terminado con once meses y 22 días de inactividad dentro del boxeo.

Pasar mucho tiempo alejado de los ensogados se volvió algo normal para Amir Khan, ya que desde 2013, año en el que debutó en la división de peso welter, se ha enfocado en buscar combates millonarios ante los peleadores que generan el billete grande en este negocio. Lamentablemente fracasó en cada intento por coincidir en un ring con púgiles como el filipino Manny “Pacman” Pacquiao y estadounidense Floyd “Money” Mayweather Jr.

Cada vez que Maywetaher y Pacquiao lo vieron como un pretenso rival, Amir se atrevió a dejar tirados compromisos que estaba cerca de cerrar, aun cuando estos pudieron darle una mejor posición en futuras mesas de negociaciones.

A finales de 2013, el estadounidense Devon Alexander figuraba como campeón mundial welter por la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y el inglés se perfilaba como retador al título. Pero una vez que corrió el rumor de que podría ser el rival elegido para la reaparición del “Money” en mayo de 2014, dio un paso hacia un lado y se alejó del pleito con Alexander.

Un año después lo derrotó con facilidad, aunque Alexander ya no era campeón. Y la historia se repitió un par de veces más, al grado de perderse en 2015 del que tal vez habría sido el mayor reto de su carrera, un match con el actual monarca welter de la FIB el también inglés Kell “Special K” Brook.

Estuvo detrás del “Pacman” cuando éste anunció que pelearía una última vez antes de colgar los guantes y de la misma forma fue bateado. Esa es la razón por la que durante el 2015 Amir sólo vio actividad en una ocasión.

No se le puede reprochar a Khan que optara por combatir con tantas desventajas de tonelaje y pegada con tal de ganar una bolsa millonaria, simplemente está actuando de manera consecuente con lo que estuvo buscando estos últimos años. Y en este negocio-deporte las oportunidades son de quien las toma.

En los años 30’s figuró en la parte más alta del boxeo el estadounidense Henry Armstrong, un extraordinario peleador al que llamaban el “Terry McGovern negro” por el dominio que ejerció en la división de peso pluma. Cuando Armstrong se estableció como peso ligero se volvió imposible que consiguiera un choque con el campeón Lou Ambers, pero ello no impidió que siguiera adelante en su carrera y aprovechara una ventana que se le abrió a principios de 1938, subir a la categoría de peso welter y enfrentarse con el campeón Barney Ross.

¿Un campeón pluma que peleaba como ligero subiría a los welter a disputar el campeonato del mundo?

Nadie lo tomó como un “Freak Show” y las apuestas estuvieron tan cerca como 7 a 5 a favor de Ross. Y para los que hoy reclaman el “Peso Canelo”, aquel encuentro tuvo “chatchweight” para ambos pugilistas y un peso límite del que no podían sobrepasar antes de subir al tinglado.

Fuera de la revancha entre los pesados Joe Louis y Max Schmelling, el Ross vs Armstrong capturó la atención de la totalidad de los aficionados al pugilismo.

Hoy que usted reclama la forma en la que se está manejando el boxeo, déjeme decirle que hace 70 años este negocio no era diferente y lo mejor es que no siempre se cumple aquel adagio que reza que “por lo general un buen peso chico sucumbe ante un buen peso grande”. Henry Armstrong le dio una paliza a Ross y lo hizo regalando muchas más libras que las que Khan le dará al “Canelo” la noche de su pelea.

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