David Haye Boxeador ca456

El británico David Haye, quien regresó al boxeo profesional a inicios de este año tras un hiato de tres calendarios y medio, ya tiene rival para su segunda pelea en 2016. El ex campeón mundial crucero (200 libras) y pesado (+200) ha elegido para su próximo combate al poco conocido kosovar, nacionalizado suizo, Arnold “La Cobra” Gjergjaj, un púgil que casi la totalidad de los aficionados al deporte de los puños verá por primera vez en acción el venidero 21 de mayo, en un pleito que es muy improbable que alcance los 10 asaltos acordados.

El autoapodado The Hayemaker continuará así con su nuevo intento por conquistar la cúspide de la máxima división del pugilismo en otra pelea que tendrá como sede a La O2 Arena de su Londres natal. Su contrincante, en representación de la bandera helvética desde su comienzo como atleta asalariado, supone un signo de interrogación mayúsculo dentro de los ensogados para media humanidad, pues solo aquellos que han asistido a los compromisos que ha dirimido en su Suiza adoptiva (donde vive desde los 14 años) o, en una ocasión, en Hungría, conocen algo más que las estadísticas con que llega acompañado.

Obviamente, no es este el caso de Haye, de 35 años, quien con toda certeza lo ha convidado después de examinarlo con exhaustivo cuidado, puede que hasta con una tomografía incluida. El boxeador británico no puede darse el lujo de cargar con otra derrota en esta tentativa final por volver a planos estelares y buscará ante La Cobra Gjergjaj un triunfo que emule el del pasado 16 de enero. Aquella noche, en la misma instalación de North Greenwich, David no tuvo misericordia con otro contrincante sin palmarés, el australiano Mark de Mori, al que despachó por la vía del cloroformo (TKO-1) en menos de un suspiro.     

Fue un regreso triunfal y enfático, necesario para un hombre que no calzaba los guantes en una reyerta oficial desde que, el 14 de julio de 2012, pulverizara en cinco rounds a su compatriota Dereck Chisora, pero que apenas le dejó tiempo para sacudirse el óxido de la inactividad. Otro éxito con similar contundencia le reportaría más minutos de fogueo y luego, aupado por su siempre efectiva autopromoción detrás de los micrófonos, lo colocaría en el radar de alguno de los actuales soberanos en las más de 200 libras: su coterráneo Tyson Fury, mandamás por la Asociación y la Organización Mundial (AMB y OMB); y los estadounidenses Deontay Wilder, monarca del Consejo Mundial (CMB), y Charles Martin, de la Federación Internacional (FIB).

Siguiendo la tradición del púgil de alto perfil que escoge a un don nadie para sumar otro nocaut a su récord, Haye (27-2, 25 KOs) defendió a capa y espada la idoneidad de su próximo contrincante en la conferencia de prensa que tuvo lugar el miércoles, en el hotel Grosvenor House, enclavado en la capital del Reino Unido.

“Para esta ocasión hemos elegido a un boxeador que está invicto en 29 peleas, con 21 nocauts. Entonces, tiene algo de pegada. (Gjergjaj) es joven, tiene 31 años, y está en el mejor momento de su vida. Es alguien que sabe cómo desplazarse dentro del ring. Tiene velocidad de manos, también rapidez de piernas y viene a ganar.”

“Necesito eso; necesito probarme y demostrarme a mí mismo que puedo. Además, es más alto que yo (1,96 m vs. 1,91 m), y es muy importante (para mí) enfrentarme a alguien con estas características, que me sirva como réplica de los boxeadores a los que me quiero medir en el futuro, los actuales campeones. Ellos son unas pulgadas más altos que yo.”

Como veterano conocedor de su oficio, David ha seleccionado a un oponente con un nivel ligeramente superior al anterior (De Mori) y, paralelamente, su mirilla está fija en el citado trío invicto de campeones mundiales, que, como bien afirma, lo supera en estatura. Mientras Haye apenas alcanza los 1,91 metros (nada espectacular en esta era de gigantes en su división), Fury se eleva hasta los 2,06 m; Wilder, los 2,01 m, y Martin también lo aventaja en ese aspecto físico con su 1,96 m.

Pero no solo estos tres, otro par de contrarios potenciales igualmente le saca unos centímetros: su paisano Anthony Joshua, próximo retador de Martin el venidero 9 de abril, mide 1,98 metros; y la misma altura exhibe el ucraniano Wladimir Klitschko (rival de Fury en fecha y lugar aún por determinarse), quien lo hiciera lucir tan mal en julio de 2011, a golpe de rectos de izquierda, en una pelea de unificación que se promovió con muchas fanfarrias y terminó convertida en fiasco por el dedo gordo del pie derecho que Haye –presuntamente– tenía lesionado.

De vuelta a su oponente de esta vez, el impronunciable Gjergjaj exhibe como carta credencial el haber servido de compañero de sparrings a los hermanos Klitschko (Vitali y Wladimir) y al propio Fury. En sus declaraciones, el oriundo de Kosovo no hizo más que recalcar las palabras del anfitrión y hasta, indirectamente, le mostró cierta gratitud por haberle invitado a la cita más relevante de su trayectoria deportiva.

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“Yo he venido aquí a ganar. Soy un gran aficionado de David Haye, pero he conseguido 21 nocauts y me iré del ring vencedor”, garantizó Arnold La Cobra, quien, presumiblemente, estará menos tiempo en pie sobre el encerado que el que tarden los presentes en La O2 Arena en familiarizarse con su apellido.

David, otrora dueño de los títulos mundiales del CMB y la AMB en la división de 200 libras y también del de esta última organización, con el añadido de supercampeón, en la categoría de los pesados, tuvo una visita inesperada durante el encuentro con los medios de comunicación en el hotel Grosvenor House que sirvió para anunciar el choque con Gjergjaj. El estadounidense Shannon Briggs, ex campeón mundial con un breve reinado en 2006 avalado por la OMB, irrumpió en el recinto de la misma manera en que lo ha hecho tantas veces en eventos anteriores de Wladimir.

Briggs, que a sus 44 años se resiste a acogerse al retiro, desafió a Haye con similares apelativos a los que empleara para provocar al menor de los Klitschko y lo instó a que boxee con un campeón real (en clara alusión a sí mismo, por más que cueste creerlo). The Hayemaker, con experiencia en el tema de montar un circo en el patio de otros, pues su aparición en la rueda de prensa posterior al duelo Vitali-Chisora concluyó con ambos británicos enzarzándose a trompadas (fuera y, más tarde, dentro del ring), le ofreció al veterano norteamericano una solución muy práctica.

“Él (Shannon Briggs) está acabado en el Reino Unido y hace mucho ruido gritándome ¨¡vamos campeón!…¨. Si quiere pelear en un combate de mi cartel boxístico (el 21 de mayo, en La O2 Arena) y quiere demostrarle al público británico que puede pasar el examen médico y entonces ser parte de la función; y si a los aficionados les gusta lo que ven (el desempeño de Briggs), entonces podemos hacerlo realidad (el Haye vs. Briggs).”

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