Pacquiao vs Bradley Manos c61b2

En el crucial duelo entre dos ex campeones mundiales, el filipino Manny Pacquiao es favorito para derrotar al estadounidense  Timothy Bradley Jr., el 9 de abril en el MGM Grand, de Las Vegas. Pero los criterios no son absolutos, pues existen elementos de peso que pueden inclinar la balanza hacia el norteño.

Ahora con 37 años, el zurdo “PacMan” Pacquiao (57-6-2, 38 KOs) ha disputado 419 rounds, desde que debutó el 25 de enero de 1995, una diferencia favorable de 144 ante los 275 de “La Tormenta del Desierto” Bradley (33-1-1, 13 KOs), quien tiene 32 años e inició su carrera profesional el 20 de agosto de 2004, casi 10 años después del tagalo.

Además de mayor experiencia competitiva, Pacquiao también aventaja a Bradley al poseer seis coronas mundiales en divisiones diferentes (mosca, súpergallo, súperpluma, ligero, welter y súperwelter), en tanto Bradley exhibe en su trayectoria los títulos de las categorías súperligera  (CMB y OMB) y la welter de la OMB.

Gracias a su velocidad, rapidez y poder de los puños, Pacquiao ha sido reconocido como uno de los mejores púgiles de todos los tiempos, lo que sin dudas le abrirá las puertas del Salón de la Fama del boxeo internacional. Los relevantes triunfos propiciaron que el asiático recibiera el reconocimiento como “Mejor Boxeador” de la década que finalizó en 2010.

Pero los años han pasado inexorablemente y ya Pacquiao no es el mismo, como demostró en su desempeño ante Floyd Mayweather Jr., el 2 de mayo de 2015, cuando distó una enormidad de su etapa de esplendor. Esa noche en el MGM Grand, de La Ciudad del Pecado, Pacquiao fue una sombra de sí mismo.

Después se informó que el asiático sufría de un trauma en el hombro derecho que lo obligó a someterse a una intervención quirúrgica para reparar una lesión en el manguito rotador.  Aunque el preparador Freddie Roach asegura que Pacquiao está en óptima forma, existen dudas de si ha recuperado totalmente de la intervención quirúrgica y de la forma competitiva, tras 11 meses sin competir.

Igualmente, hay un velo de incertidumbre en cuanto a la motivación de Pacquiao para el combate, toda vez que los simpatizantes están convencidos que será el mismo tigre asesino que lo llevó a la cúspide, porque desea retirarse con una victoria, para alimentar su orgullo y la esperanza en el pueblo filipino

No obstante, los detractores afirman que el pensamiento de “PacMan” está enfocado en la continuación de la carrera política en su natal Filipinas, donde tiene un puesto en el Congreso, pero aspira a convertirse en uno de los senadores este mismo año.

El elemento más objetivo para inclinarse para un posible ganador es el análisis de los dos enfrentamientos previos entre Pacquiao y Bradley. Y a pesar que cada uno salió con el brazo en alto, primero el norteño por controversial fallo dividido en 2012 y después unánime el filipino un par de años más tarde, en ambas ocasiones Pacquiao demostró superioridad técnica y recursos sobre su oponente.

No obstante, han transcurridos dos años desde el segundo pleito bilateral (el anterior el 12 de abril de 2014) y la ecuación ha cambiado, no solo por los detalles inherentes al extraordinario peleador asiático, sino porque hay aspectos que favorecen a Bradley.

Uno de ellos es la unión con el entrenador Freddy Atlas, quien lo guió a un convincente triunfo por nocaut técnico en el noveno asalto ante el fajador Brandon “Bam Bam” Ríos, el 7 de noviembre del pasado año, en el Thomas and Mack Center, de Las Vegas, donde retuvo la faja welter de la OMB, la misma que abandonó para pelear con Pacquiao.

Bradley lució a gran altura y como nunca antes bajo la tutela de Atlas. Ante Ríos superó errores previos, se comportó en forma más inteligente e igualmente agresivo, incrementando la intensidad y el volumen de sus golpes.

Junto a sugerirle que utilice la velocidad y el control de los espacios, Atlas ha insistido en que Bradley debe ser disciplinado para cumplir con el plan táctico y no lanzarse en una guerra sin sentido, algo que puede significar un riesgo muy grande ante un oponente como Pacquiao.

Como hemos expuesto, existen aspectos favorables hacia uno y otro, por lo que el cuadrilátero tendrá la última palabra. Pacquiao es un veterano con amplia experiencia en peleas relevantes, pero Bradley no es un fácil cordero, como demuestra su currículo, y que ha reforzado sus virtudes ahora con las orientaciones del gurú Atlas.

¿Quién ganará? Difícil pronóstico, pero me inclino por un triunfo de Pacquiao por la vía de los oficiales.