Manny Pacquiao Entrevista BN 0986a

Ferviente cristiano y “hombre de Dios” como se autodefinió hace pocos años, el peleador filipino Manny Pacquiao convirtió en una verdadera “confesión” la rueda de prensa, previa al combate ante el estadounidense Timothy Bradley, el 9 de abril, en el MGM Grand, de Las Vegas.

Con una exposición-recuento de su vida, Emmanuel Dapidran Pacquiao creó una verdadera aureola sentimental en el teatro David Copperfield, del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde fue respaldado incluso por su rival, quien reconoció la trayectoria del tagalo e hizo elogios para que sea elegido senador de Filipinas.

Como un predicador que intenta motivar al auditorio, Pacquiao, de 37 años, se refirió a varios temas de su exitosa trayectoria en el pugilismo rentado, pero también a asuntos de índole personal.

Aseguró Pacquiao que el venidero enfrentamiento será el mejor de esta trilogía entre ambos, aunque una apreciable cantidad de expertos y fanáticos lo consideran un contrasentido sin excesivo interés, más aún al ser incluido en el denominado pago-por-evento (PPV).

“Tengo ganas de pelear contra Timothy Bradley para darle al público una pelea que siempre recordarán”, dijo Pacquiao. “Voy a derramar hasta la última gota de mi ser, física y espiritual, y estoy seguro que Bradley saldrá más agresivo ahora con Teddy Atlas, por lo que no tengo dudas será la mejor pelea de las tres”.

Pacquiao estimó que después de un descanso competitivo de casi un año, tras el revés unánime ante Floyd Mayweather Jr. en mayo de 2015, “me siento renovado y espero que eso se pueda notar sobre el cuadrilátero el próximo sábado”.

Insistió que no le hacen mella las críticas de su actuación ante “Money” Mayweather, porque “creo que aún puedo competir al más alto nivel, no he sido noqueado y puedo dar un buen espectáculo y buenas peleas”.

No faltó en las palabras de Pacquiao la referencia a colgar los guantes y aunque aceptó que podría concretarse después del pleito ante Bradley, también dejó claro que primero desea ver lo que ocurre en la pelea y posteriormente en las elecciones para senador, y más tarde definirá con mayor claridad su futuro.

“Mi familia, especialmente mi madre, me ha estado diciendo desde hace dos años que ya me retire, pero no lo sé, (porque) el boxeo es mi pasión”, argumentó el zurdo asiático. “Pero necesito conocer que pasará en la política, necesitaría estar fuera del ring para saber si todo se ha acabado, (ya que) si me retiro, no tendré vuelta.

Al recordar su inicio y el camino recorrido en 21 años de carrera profesional, Pacquiao dijo que solo cobró el equivalente a cerca de 20 dólares estadounidenses, en su primera pelea, el 25 de enero de 1995.

“Creo que rebasé lo que tenía pensado en el boxeo”, argumentó Pacquiao. “He sido campeón en ocho divisiones cuando entré a este deporte y lo hice por necesidad, a veces no había para comer, dormí en la calle, la gente sabe de mi vida y ojalá esto pueda inspirar a otros”.

De acuerdo con la Comisión Atlética de Nevada, Pacquiao tiene garantizado un sueldo de siete millones de dólares, en tanto el de Bradley es de cuatro. No obstante, el promotor Bob Arum, que guía la carrera del asiático señaló que las ganancias del tagalo pueden ascender hasta $ 20 millones, en dependencia de los resultados del PPV.

Al margen de los ingresos económicos, la Organización Mundial (OMB) reveló que el ganador obtendrá un cinturón de diamantes, que ha sido elaborado con incrustaciones de diamantes y otras piedras preciosas.

“Es el premio a toda una carrera, es una batalla de súper campeones”, dijo Francisco “Paco” Várcalcel al informar en el encuentro con los medios, sobre el reconocimiento. “Cuando estos peleadores estén ya retirados, seguramente este cinturón será parte de un museo o un lugar importante y les va a recordar lo importante que fue este combate”.

Mientras Pacquiao ha conquistado seis coronas mundiales en categorías diferentes (además de otras dos de The Ring, la biblia del boxeo), Bradley exhibe dos: en superligero y welter.

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