Inobjetable victoria de Manny Pacquiao c482d

Las Vegas.-Para beneplácito de su gran legión de seguidores en todo el mundo, el filipino Manny Pacquiao ganó en forma unánime e inobjetable al estadounidense Timothy Bradley Jr., el 9 de abril, en el hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde se presume el asiático efectuó el último combate de su carrera.

Ganador de seis coronas mundiales en divisiones diferentes, “PacMan” Pacquiao (58-6-2, 38 KOs) demostró ante Bradley Jr. (33-2-1, 13 KOs) a lo largo de los 12 asaltos, muchas de las virtudes que lo condujeron hacia la cima del pugilismo: rapidez, buena defensa y pegada.

Con mayor volumen de impactos, Pacquiao recibió el voto favorable de los tres jueces, todos por 116-110. Además el tagalo derribó a Bradley Jr. en par de ocasiones, en el séptimo y en el noveno, una pequeña prueba de que no ha desaparecido del todo su reconocida potencia en los puños.

Desde el comienzo Pacquiao salió hacia adelante y Bradley Jr. buscando colocar sus golpes de riposta, utilizando con mucha frecuencia el jab de izquierda, en un intento por neutralizar los avances del asiático, que todavía se desplaza con agilidad felina cuando su adversario lanza sus puños.

“PacMan” se presentó en excelentes condiciones físicas y poco a poco fue dominando el combate e impactando en mayoría en cada asalto. Bradley Jr.  En muestra evidente de simpatías, el público presente en la sala Garden aclamaba al asiático coreando su nombre cada vez que asestaba alguna combinación al estadounidense: “Manny, Manny, Manny”.

Después de un primer asalto de pocos intercambios, con ligera ventaja para el asiático, Pacquiao dominó en forma más clara en el segundo, donde hubo más acción por ambos contendientes. En el tercero, Bradley conectó dos potentes derechas al rostro de Pacquiao, quizás el mejor asalto del norteño. Pero puede decirse que no hubo más.

Más preciso estuvo el astro asiático en los siguientes, hasta que en el séptimo una izquierda cortica de Pacquiao envió a la lona a Bradley Jr. De inmediato el árbitro Tony Weeks hizo la cuenta protectora. Era la tercera caída del estadounidense en su carrera. De inmediato, el tagalo intentó rematar, pero llegó la campana salvadora.

En el octavo, Bradley Jr. buscó nivelar las acciones. Impactó con buenas combinaciones, sobre todo de la mano derecha. Tras una efectiva seguidilla de Bradley, Pacquiao soltó una risita, en muestra que no sentía la potencia de los puños de su oponente. En esos momentos resaltó la experiencia y explosividad de Pacquiao, que moviéndose hacia atrás y los laterales, neutralizó las arremetidas del norteamericano.

Bradley empezó bien el noveno. Presionó con varios golpes. Pero una tremenda izquierda en gancho de Pacquiao hizo caer hacia atrás al estadounidense. Se incorporó ligeramente mareado, sin embargo el tagalo no logró rematar para concluir el duelo.

Al llegar a la esquina, Teddy Atlas, el preparador de Bradley Jr., lo conminó a que se esforzara más por la victoria. “Estás perdiendo”, le dijo. “Es ahora o nunca”. Y aunque Bradley hizo lo que pudo para cambiar el curso del pleito, Pacquiao exhibió muy buena preparación física, un plan táctico exquisito y deseos de dejar el mundo del boxeo con un triunfo.

En los asaltos de campeonato, Pacquiao mantuvo su ataque y Bradley Jr. se aventuró un poco más, pero no lo suficiente para cambiar la votación. Perdió. Sin acotaciones que pongan en duda el resultado por mal funcionamiento de los oficiales. Ya en el postcombate ambos mostraron respeto recíproco e incluso se citaron para un desayuno como muestra de la amistad que los une.

Después del combate, cuando le preguntaron a Pacquiao si toma el camino del retiro, respondió en forma evasiva, pero el público estremeció la instalación con un “No” repetido. Al margen de su decisión, Pacquiao demostró que todavía es un rival de mucho cuidado para cualquier peleador de la división welter.

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