Walters renuncia a 800 000 f477e

Fin del culebrón de Nicholas “Axe Man” Walters y Vasyl “Hi-Tech” Lomachenko: el púgil jamaicano rechazó la última oferta que le hiciera su promotor Robert “Bob” Arum y de esta forma le dio un portazo a su posible duelo con el ucraniano el próximo 11 de junio. Las consecuencias que aguardan por Walters (26-0-1, 21 KOs) al hacer trabajar doble a su apoderado aún están por verse. Para Lomachenko (5-1, 3 KOs), que lo intentó casi todo, el desprecio del caribeño ha derivado en una permuta de rival.

El bicampeón olímpico de Beijing 2008 y Londres 2012 afinará ahora la puntería tomando como blanco al puertorriqueño Roman “Rocky” Martínez (29-2-3, 17 KOs), a quien desafiará por el cinturón de la Organización Mundial (OMB) en la división superpluma (130 libras). “En esa dirección nos movemos”, afirmó Arum desde Las Vegas, donde se encuentra dando los toques finales al cartel en el que el filipino Manny Pacquiao dirimirá frente al estadounidense Timothy Bradley el –supuesto– último combate de su carrera. “Esa es la pelea que estamos intentando concretar (Lomachenko vs. Martínez). Ya no incluye a Walters”, sentenció el octogenario presidente de Top Rank Promotions.

El Hombre Hacha de Montego Bay deja sobre la mesa una oferta que la mayoría de sus colegas en la profesión no habría pensado dos veces antes de tomarla radiante de felicidad. Un cheque garantizado de 550 000 dólares fue la suma que acompañó el ultimátum de Arum, una cifra a la que se añadían los 300 000 de la misma divisa que Lomachenko prometiera restar de su salario ($ 850 000) y entregarlos al jamaicano si este lo superaba en el encordado.

Walters no quería menos de un millón (precisamente la cantidad que HBO se ha comprometido a abonar para hacerse con los derechos de transmisión del evento) y, decidido a que prevaleciera su orgullo, le dio la espalda a unos 850 000 dólares en perspectiva sabiendo que la historia para él no debe concluir ahí, pues ahora tendrá que atenerse a las represalias (de Arum) que más adelante pueda acarrearle su tozudez.

El choque estelar del 11 de junio, que tendrá al neoyorquino Madison Square Garden como escenario, será entonces un enfrentamiento entre vigentes campeones del mundo, pues Vasyl también gobierna avalado por la OMB, pero en las 126 libras (pluma). La coincidencia no termina con la entidad boxística en la que los dos se han coronado monarcas del planeta: el pasado también los une por mediación de un nombre, Orlando “Siri” Salido, un peleador de los que no conoce el paso atrás y ha llevado a ambos hasta el límite de sus facultades cuando lo han tenido en la esquina opuesta.

El veterano mexicano, de 35 años, ha sido el último en intercambiar golpes dentro de un ring con Martínez en un par de peleas brutales escenificadas en 2015 que, según se había anunciado con anterioridad, había dejado la escena lista para completar la trilogía en 2016.

En abril, el boricua mereció una votación unánime al propinarle a Siri dos derribos (en los rounds 3 y 5) y aprovechar también la deducción de un punto al azteca por un golpe bajo (en el 11). Cinco meses después, Rocky complació a la hinchada que pedía a gritos otra reyerta trepidante con el mismo oponente y casi termina pagando cara la condescendencia. El pleito terminó en empate dividido (115-113, 113-115, 114-114), pero muchos vieron ganar al sonorense, que lanzó y conectó más golpes que el de la Isla del Encanto.

Lomachenko también tiene su propio antecedente con Salido. En su segunda refriega profesional, el ucraniano fue en pos de un añejo récord, el de agenciarse un cetro mundialista en el menor número de combates, establecido por el tailandés Saensak Muangsurin en 1975. Podría decirse que el tiro le salió por la culata, pero sería injusto si no se aclara antes que la victoria por fallo dividido del mexicano (Siri: 116-112, 115-113; Vasyl: 115-113) estuvo marcada por la polémica arbitral, pues a lo largo de todo el pleito se valió de mil artimañas ilegales, principalmente de impactos por debajo de la faja, para castigar al de Europa del Este.

Las influencias del poderoso padrino del ucraniano, míster Arum, le garantizaron al menos igualar la gesta de Muangsurin; en su tercera contienda, con un veredicto mayoritario que debió ser inobjetable, se proclamó monarca del planeta en las 126 libras a expensas del estadounidense Gary Russell Jr. (el fajín había quedado vacante cuando Salido llegó pasado de libras al pesaje del choque con Lomachenko).

Tres defensas exitosas más tarde, la última de ellas en noviembre del pasado almanaque frente a un poco conocido Rómulo Koasicha de México (KO-10), Vasyl estaba en busca de mayores retos y accedió a jugarse su suerte con un púgil invicto como Walters, que primero le dio el visto bueno al contrato verbalmente y a la hora de rubricarlo se le antojó agregar otro dígito al numerito.

A todas luces, los ganadores en este melodrama son Hi-Tech Lomachenko, que ya puede encarrilar su preparación con un rival definido en mente sin correr el riesgo de dilatar la inactividad en el mejor momento de su carrera; Rocky Martínez, que estará por segunda ocasión consecutiva en una plaza de las históricas en el pugilismo rentado, después de estrenarse en septiembre en el MGM Grand de Las Vegas; y, por supuesto, como casi siempre ocurre, don Arum, que encontró en el puertorriqueño a un contrario más barato para su talismán olímpico y asegurará una buena concurrencia de boricuas para esa velada, un día antes del desfile anual que los oriundos de Puerto Rico realizan por las calles de Nueva York (el Puerto Rican Day Parade se celebra cada segundo domingo de junio).

El gran perdedor (en caso de que a alguien le quedara la duda): Nicholas Walters, sin millón dólares y sin un compromiso en el horizonte hasta nuevo aviso.