Oscar Valdez Box Mexico 490ad

Es mexicano de pura cepa, nacido y criado en Nogales, Sonora, su ciudad de residencia. Se llama Oscar Valdez (19-0-0, 17 KO’s), tiene 25 años, y es el actual campeón de peso pluma de Estados Unidos, reconocido por la influyente Organización Nacional de Boxeo (NABO).

Este joven pugilista de México se apoderó de esa faja de NABO en la noche del  9 de abril de 2016, en una de las peleas que sirvió de antesala a la que pudiera ser la última presentación del mítico filipino Manny Pacquiao, ante el estadounidense Timothy Bradley, en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada.

En la referida velada, Valdez liquidó por nocaut en el cuarto asalto al ruso Evgeny Gradovich (21-2-1, 9 KO’s), un incansable fajador que ha enarbolado como divisa el aguerrido “estilo mexicano”, una manera de asumir el boxeo que le deparó las simpatías de la afición del llamado “País Azteca”, y también el título mundial de los plumas avalado por la Federación Internacional (FIB).

Con su pugilismo a la mexicana, Gradovich, de 29 años, se apropió del fajín de la FIB , el 1 de marzo de 2013, ante el australiano Billy Dib, e hizo cuatro defensas exitosas, antes de ceder el cinturón, el 30 de mayo de 2015,  al británico Lee Selby, en Londres, capital del Reino Unido, en un accidentado y muy parejo pleito, en el cual el local recibió una votación mayoritaria de los oficiales.

Todo el historial del ruso quedó sepultado por los puños de Oscar Valdez el 9 de abril en Las Vegas, quien realizó una memorable presentación, con la cual rindió culto a la escuela cubana de boxeo, que ha dejado una profunda, y muy benefactora huella, en el quehacer boxístico del muchacho de Sonora.

Valdez, quien antes de dar el salto al profesionalismo brilló en el amateurismo, participó en más de una ocasión en fases preparatorias conjuntas cubano-mexicanas en la  llamada “Finca del Wajay” (gimnasio Olvein Quesada), que es el cuartel general de las selecciones de la Mayor Isla Antillana.

En el Wajay, se han entrenado mitos del boxeo como el ya desaparecido tricampeón olímpico de peso completo Teófilo Stevenson (Munich’72, Montreal’76 y Moscú'80), entre otros muchos astros de la escuela cubana, la más exitosa en el ámbito aficionado en todo el planeta, por su predominio en el olimpismo y las competiciones mundiales, en las últimas tres décadas del Siglo XX.

Otro producto de esa “Finca del Wajay” es el cubano Guillermo Rigondeaux (16-0-0, 10 KO’s), vigente campeón del mundo profesional de Peso Súper Gallo de la Asociación (AMB) y la Organización Mundial (OMB), un fiel exponente del estilo cubano, que se basa en la velocidad de piernas, y el eficaz golpeo, sin exponerse innecesariamente al castigo rival.

Oscar Valdez ha aplicado los principios de la escuela cubana, de los cuales se nutrió en los campamentos de preparación conjuntos cubano-mexicanos para justas polideportivas cuatrienales como los Juegos Panamericanos y las Juegos Olímpicos, concebidos en el contexto de un convenio bilateral entre las entidades rectoras del deporte aficionado de ambos países.

Fue Valdez el boxeador mexicano que mejor provecho sacó de esos intercambios, lo que de hecho, le convirtió en el pugilista de su país más laureado en competiciones para aficionados.

Además de tener el honor de haber representado a México en dos Juegos Olímpicos consecutivamente (Beijing’2008 y Londres’2012), Oscar guarda en su colección de premios deportivos la medalla de oro del Campeonato Mundial Juvenil organizado en 2008 en Guadalajara, México, donde brilló en la categoría pluma.

También en la bella ciudad jalisciense, el muchacho de Sonora conquistó el subtítulo panamericano de los gallos, en 2011, y un par de años antes, compitiendo en peso pluma, se adjudicó la presea de bronce en el Campeonato del Mundo de Milán, Italia.

Fiel al estilo que le encumbró como amateur, con una indiscutible influencia de la escuela cubana, Valdez ha ido superando obstáculos en el complejo ámbito del boxeo profesional, y ante un hombre fogueado y poderoso como el ruso Gradovich, escribió la que hasta el momento va siendo su “ópera prima” en el pugilismo de paga, al noquear el calificado oponente en la cuarta ronda, luego de dominarlo desde el inicio mismo del combate.

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