Abraham Recibe Golpe Zurdo Ramirez c2897

Hay momentos en el boxeo en que un mal desempeño contradice resultados previos, como si la trayectoria anterior careciera de sentido o justificación. Eso ocurrió la noche del 9 de abril en el MGM Grand, de Las Vegas, donde el joven mexicano Gilberto Ramírez con una sólida actuación dejó en evidencia al campeón mundial Arthur Abraham.

Exhibiendo superioridad técnica y táctica, además de en alcance y estatura, “Zurdo” Ramírez (34-0-0, 24 KOs) fue un gigante en el cuadrilátero, que puso de manifiesto las debilidades de “El Rey Arturo” Abraham (44-5-0, 29 KOs), quien en la sexta defensa cedió la corona súper mediana de la Organización Mundial (OMB) ante un adversario que lo superó en toda la línea.

Con su histórico triunfo, Ramírez, de 24 años, se convirtió en el primer mexicano en alcanzar un título en las 168 libras. Más allá de la victoria, Ramírez brilló a lo largo de los 12 asaltos, en los que pegó a su antojo al armenio radicado en Berlín, la capital alemana.

Desde el inicio se pudo constatar a un Ramírez de boxeo elegante, con un jab constante y rápidos desplazamientos hacia atrás y los laterales, después de combinar sus puños con fortaleza en el rostro y el cuerpo de Abraham.

Ramírez, como también mostró su coterráneo Oscar Valdéz, se ajustaron a un estilo totalmente opuesto al de la mayoría de los guerreros mexicanos, quienes se caracterizan por ir hacia frontalmente hacia adelante y liarse a golpes de principio a fin con sus adversarios, pero sin preocuparse de la defensa, ni de las consecuencias de su temeridad.

“Venimos a hacer historia y lo logramos. El plan era boxearlo y no dejarlo hacer nada, le gané todos los rounds”, dijo Ramírez. “Lo lastimé dos o tres veces y aunque sentí la mano pesada de él nunca me lastimó”, añadió.

Sin dudas, Ramírez, oriundo de Mazatlán, Sinaloa, se graduó con altas notas para adueñarse de la faja en la categoría súper mediana, aunque todo indica que debido a su elevada estatura, 6,2 pies (1,89 ms) e insuficiente masa muscular, seguramente escalará hacia los semipesados en un tiempo no muy lejano.  

Desde los primeros minutos, Ramírez manejó con efectividad el jab de derecha, que constantemente cruzó con ganchos y rectos de zurda al cuerpo de Abraham, un fornido peleador, que se mantuvo estático con su guardia cerrada, sin ninguna movilidad para evitar los golpes del azteca.

Mientras Abraham, de 35 años, avanzaba con los guantes pegado al rostro, Ramírez desembarcaba con gran precisión sus puños y se retiraba de la zona de impactos del europeo, que casi nada pudo hacer ante su oponente.

Las tres votaciones de 120-108 fueron justas de lo acontecido sobre el escenario de la sala Garden, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde se reunieron más de 14 mil fanáticos y un rato después el filipino Manny Pacquiao se impuso también unánime al estadounidense Timothy Bradley Jr., en un duelo que el ganador aseguró fue el último de su brillante carrera profesional.

Para Ramírez, quien antes de tomar el camino del pugilismo se vio obligado a trabajar como albañil, taquero y electricista, fue “el combate que deseé toda mi vida. Siempre soñé con ganar esta faja para mi familia”.

Ramírez había ganado por unanimidad los tres pleitos que efectuó el pasado año. En el último, ante el holandés Gevorg Khatchikian, el 20 de noviembre, en el hotel y casino Cosmopolitan, de Las Vegas, donde disputaron la faja Internacional de la OMB.

Abraham, de 35 años, en su anterior presentación se impuso en un disputado encuentro al británico Martin Murray, quien fue sancionado con un punto en el séptimo asalto por agarrar, en Hannover, Alemania.

Cuatro meses antes de ese triunfo, Abraham derrotó por nocaut técnico en el sexto episodio a su coterráneo Robert Stieglitz, en el cuarto enfrentamiento entre ambos y que como los anteriores, también tuvo en juego la faja de las 168 libras, versión Organización Mundial (OMB).

Abraham había vencido a Stieglitz por unanimidad en agosto de 2012, pero su rival ganó la revancha por la vía del cloroformo en el cuarto asalto, en marzo del siguiente año.

El tercer pleito fue a la cuenta de Abraham, por fallo dividido, el 1 de marzo de 2014, en la ciudad germana de Magdeburgo, mismo sitio donde sufrió el fracaso un año antes.

“Estoy muy contento de pelear en Estados Unidos y quiero ser el primer alemán en ganar un combate en Las Vegas”, dijo Abraham horas antes de la reyerta contra Ramírez. “Me he preparado muy fuerte para salir victorioso y espero conseguirlo este sábado”.

Pero Abraham no tuvo suficientes herramientas para cumplir con su deseo. Ramírez lo aventajó en casi todo, como si el bisoño fuera el dueño del título del orbe..