Takashi Uchiyama vs Jezreel Corrales 2bda1

Tokio.- Diseñado para el estreno triunfal de los boxeadores locales en el calendario 2016: ese bien podría haber sido el eslogan de los promotores del cartel boxístico que mañana miércoles acogerá el cuadrilátero del coliseo tokiota Ota-City General Gymnasium. En la casi de seguro abarrotada instalación capitalina –a pesar de la tradición de efectuar el evento en un día entre semana–, un trío de campeones japoneses debe revalidar sin mucho drama sus títulos avalados por la Asociación Mundial (AMB).

El invicto Takashi “KO Dynamite” Uchiyama, un hombre del que hace rato se espera que asuma retos más exigentes, será el protagonista del combate estelar de la noche. Uchiyama (24-0-1, 20 KOs), con un récord en peleas de campeonato de 11 triunfos, 10 de ellos por la vía de nocaut, y un empate –como único yerro en su palmarés–, arriesgará su cinturón de supercampeón superpluma (130 libras) frente al panameño Jezreel “El Invisible” Corrales (19-1, 7 KOs).

De no hacer honor a su apodo al pie de la letra y convertirse en un cuerpo incorpóreo cada vez que el nipón descargue su derecha dinamitada, el canalero se convertirá en otra de las víctimas –vigesimoprimera– antes del límite del anfitrión. A favor del peleador llegado de San Miguelito vale apuntar su actitud de hace unas horas, en el pesaje previo a la contienda con el veterano asiático de 36 años.

Corrales, 12 almanaques más joven que su oponente, necesitó un segundo intento para poder marcar en la báscula las 130 libras exigidas, un requisito indispensable para entrar al ensogado con la condición de retador. El Invisible tuvo que pasar por una sesión de sauna de dos horas, despojarse hasta de la vergüenza delante del público presente antes de finalmente conseguir, con un cartel de la JBC (Comisión Japonesa de Boxeo) cubriéndole las partes pudendas –y añorando ser menos visible que nunca–, suspirar aliviado al estampar 129,8 libras en la balanza.

El incumplir con una regla básica como el peso le habría traído también como consecuencia perder automáticamente la faja que trajo en la maleta, que lo acredita como campeón interino superpluma, igualmente recibida de manos de la generosa AMB. Ahora podrá dormir con ella… al menos una noche más.

Mientras el centroamericano sudaba copiosamente para no defraudar a los organizadores y terminaba ante la multitud venciendo su pudor como Dios lo trajo al mundo, Uchiyama, que detuvo la pesa en 129,6 libras de un golpe, estaría ya rehidratado y relajado, dando los toques finales a su preparación psicológica con vistas a la duodécima defensa de un cinturón que se agenció en enero de 2010 (TKO-12 vs. el mexicano Juan Carlos Salgado).

Su contrincante, al que muy pocos, más allá de su círculo de amigos y familiares, le conceden alguna oportunidad de victoria, demostró con tanta perseverancia que realmente desea aspirar a la corona del nipón y cree contar con la fórmula para hacer lo que otros 25 boxeadores no pudieron antes: doblegarlo en un encordado. Pero querer no siempre se traduce en poder.

Su casi heroico esfuerzo para adelgazar solo le servirá después del miércoles para agrandar el relato de su accidentado viaje a la Tierra del Sol Naciente. Lo exhibido en el ring por ambos hasta la fecha, indica que Corrales tomará el vuelo de regreso a Panamá con las valijas vacías, sin premio interino ni súper que empacar, y su segunda derrota, primera por la vía del cloroformo, a manos de Takashi.

Kono y Taguchi también partirán como amplios favoritos

En las trifulcas de respaldo, KO Dynamite Uchiyama será precedido por otro experimentado púgil, Kohei Kono (31-8-1, 13 KOs), quien retorna a la acción después de rubricar el triunfo más sonado de su trayecto profesional. El pasado mes de octubre, en el UIC Pavilion de la ciudad estadounidense de Chicago, mandó al retiro nada menos que a Koki Kameda, quien aspiraba a convertirse en el primer nipón con títulos mundiales en cuatro divisiones.

Kono, de 35 años, retuvo su cetro supermosca (115 libras) con un inobjetable éxito por votación unánime de los jueces y lo expondrá por tercera vez (en la primera defensa empató con el dominicano Norberto “Meneíto” Jiménez). Un prácticamente desconocido Inthanon Sithchamuang (28-7-1, 17 KOs) ha venido desde Tailandia para desafiarlo y tratar de sepultar en el olvido las penas de sus dos estancias anteriores en Japón, en las que terminó noqueado.

Por último, el tercer monarca de la AMB en representación de la bandera del disco solar (Hinomaru) y primer telonero del cartel será Ryoichi Taguchi, de 29 años, poseedor en el presente de los máximos honores de esta entidad boxística en la categoría mosca ligero (108 libras).

Taguchi regresará por primera vez al coliseo Ota-City General Gymnasium desde que se agenciara su actual cetro en diciembre de 2014. En aquella velada en la víspera del Año Nuevo, destronó al mejor exponente del boxeo asalariado nacido en Perú, Alberto Rossel, con un veredicto unánime que incluyó par de derribos propinados al sudamericano.

Para esta defensa, su tercera, el convidado es otro peleador de Sudamérica, Juan José Landaeta (27-8-1, 21 KOs), que nació en Venezuela pero vive y se entrena en la prefectura de Ishikawa. Landaeta, de 37 años, estará en su sexta pelea de campeonato (ostentó el cinturón interino peso paja de la AMB durante nueve meses en 2004), en las que acumula 4 fracasos (1-4-1), tres de ellos frente a japoneses y un par a la cuenta del mencionado Koki Kameda.

El tailandés Sithchamuang y el venezolano Landaeta, ambos peleadores de guardia zurda, no deben amargarle el show a la hinchada local. El asiático no llegará al duodécimo round frente a Kono (TKO-9) y el latinoamericano dejará escapar otra ocasión –su última– para titularse frente a Taguchi tras recibir una decisión adversa en las tarjetas.