Tyson Fury vs Wladimir Klitschko 2 Press bb51a

El ucraniano Wladimir Klitschko y el inglés Tyson Fury acaban de intercambiar los primeros golpes de su esperada revancha, pero… detrás de los micrófonos. En la Arena Manchester, la misma sede que acogerá el próximo 9 de julio la secuela de su aburrida primera pelea en Dusseldorf, del pasado mes de noviembre, los dos pesados comparecieron a una rueda de prensa y, como suele ocurrir, dejaron varias citas para el recuento periodístico, principalmente de la autoría del británico.

Fury (25-0, 18 KOs), quien arrebató al de Europa del Este todos sus cinturones en las más de 200 libras con aquel soporífero triunfo por votación unánime, volvió a la carga con sus acostumbradas payasadas, incluida una exhibición de su nada envidiable condición física actual.

“No llevo un estilo de vida estricto. Ni tan siquiera sigo el estilo de vida de un atleta. Sería absolutamente vergonzoso llamarme atleta. Nadie podría llamarme así. Tengo que mostrarles cómo luce (físicamente) un deportista”, dijo antes de ponerse de pie, quitarse el micrófono portátil y comenzar a deshacerse de su camiseta.

“Este es el campeón indiscutido del mundo en la división pesada”, afirmó mostrando la panza y frotándosela con orgullo. “Aquí tienen, ¿les parece este el cuerpo de un boxeador? Obviamente, no. ¿Me importa en alguna medida? No. Mira (dirigiéndose a Klitschko)… un gordo, ese fue quien te derrotó. Debería darte vergüenza, mi amigo…; es vergonzoso que te dejaras vencer por un gordo (como yo).”

Su actuación provocó la risa de muchos de los presentes, pero Wladimir, sentado en la esquina opuesta de la mesa, vestido de negro, apenas se inmutó y hasta podría decirse que lo miró de soslayo con cierta pena ajena. Sus palabras posteriores confirmaron que el británico, el primer hombre que lo venció en más de 11 años, no es para nada santo de su devoción, al contrario, lo considera un antimodelo de atleta y ser humano.

“Hay muchas personas que están ansiosas por tener un campeón que represente este deporte de cierta manera, de la manera correcta, incluido yo; alguien al que puedan mirar y decir, ´Sabes qué, él ha hecho un buen trabajo, estoy satisfecho con su resultado´”, señaló el pugilista con el segundo reinado más prolongado de todos los tiempos en la máxima división del boxeo rentado (9 años y 7 meses vs. los 11 años y 8 meses de Joe Louis).

“No apruebo las palabras que salen de la boca de Fury –continuó el exmonarca del planeta– ni las declaraciones que él ha hecho. Son muchos sus comentarios (criticables), por ejemplo: que los homosexuales, hombres y mujeres, y los pedófilos pertenecen a un mismo lugar; que las mujeres deberían estar siempre en la cocina o tumbadas boca arriba. Entonces –concluyó–, en esencia, esa es la manera en la que él (Fury) ve a Elton John y a la reina (Isabel II del Reino Unido). A aquellos que dicen y piensan lo mismo, y a ti, Fury, quiero decirles, (improperio).”

Klitschko (64-4, 53 KOs), a quien pocas veces se le ve perder la paciencia de esa manera ante las cámaras y micrófonos, y jamás ha empleado un lenguaje vulgar en público, afirmó también que se cobrará cumplida venganza de su verdugo “no sólo por él, sino por el mundo y por salvar la reputación del campeón de los pesados”.

El apodado Dr. Martillo de Acero, que hace apenas un mes cumplió 40 años, estará disputando tan solo su segunda pelea en el Reino Unido, después de la fácil victoria (TKO-7) que consiguiera frente al estadounidense Monte Barrett en julio de 2000 (en la Arena de Londres), en una carrera como atleta asalariado que iniciara tras colgarse la medalla dorada en los juegos estivales de Atlanta en 1996 y que el próximo noviembre arribará a las dos décadas.

Queda mucho trecho por recorrer del presente a la fecha de la revancha, pactada para el 9 de julio, pero el estado de forma en que se encuentra Tyson, aunque pueda revertirlo en poco tiempo, evidencia su falta de entrenamiento desde que se agenciara los cinturones de la Asociación y la Organización Mundiales (AMB –con categoría de súper– y OMB), así como el de la Federación Internacional (FIB), del cual fue posteriormente despojado, y el de campeón lineal que otorga la revista The Ring.

Habría que solidarizarse en cierta medida con Fury, de 27 años, después de verlo en el salón de conferencias con el torso desnudo, cuando con cierta envidia ha calificado a su compatriota Anthony Joshua de ser un “fisicoculturista con un cinturón de papel (recientemente lo cambió por ¨de plástico¨)”.

Precisamente el campeón olímpico superpesado (+ 91 kg) de Londres 2012 se benefició de la polémica decisión de la FIB de retirarle la faja a Tyson por no medirse de manera inmediata al retador obligatorio de la entidad en aquel entonces (el ucraniano Vyacheslav Glazkov) y darle a Wladimir la posibilidad del desquite según estaba estipulado en el acuerdo contractual de ambos.

Joshua, además de ser ahora dueño de un cetro que Fury considera que le pertenece por no haberlo perdido nunca en el ring, luce una musculatura que es la total antítesis de la figura regordeta mostrada por el soberano de la AMB y la OMB esta semana. “Cualquier cinturón que ande por ahí dando vueltas es una réplica, porque yo nunca lo perdí”, acotó cuando se le preguntó por el fajín rojo (el de la FIB) que tenía en la mesa junto al resto de los que ganó frente a Klitschko.

El ucraniano, aunque confesó que se incluye entre los fans de Joshua (16-0, 16 KOs) y que espera que sea él y no Fury quien asuma el relevo tras su retiro, lanzó una advertencia tanto a los dos ingleses como al tercer monarca en la categoría de máximo tonelaje, el estadounidense Deontay Wilder (36-0, 35 KOs), quien gobierna por el Consejo Mundial (CMB).

“Antes, todo estaba muy claro: un campeón, un solo apellido”, dijo Wladimir refiriéndose a la hegemonía que estableciera junto a su hermano Vitali, ya retirado. “Cuando el chef no está en la cocina, los cinturones se pierden. Cuando el chef se marcha, las ratas danzan sobre la mesa. Quiero demostrar quién es el chef en esta cocina.”

El púgil con el segundo mayor número de defensas exitosas de títulos de los pesados en más de un siglo de historia de este deporte, un total de 23 (contando las 5 que hiciera del de la OMB de 2001 a 2002), solo superado por las 25 del legendario Joe Louis, puntualizó además que la trifulca que tendrá lugar dentro de unos tres meses, en la Arena Manchester, no será una revancha, sino una venganza.

En lo extradeportivo –porque en lo puramente boxístico todavía está por verse–, la consecuencia más curiosa de esta sesión de guanteo verbal fue el anuncio que posteriormente hiciera la afamada casa de apuestas británica William Hill (pionera en la moda de las apuestas deportivas en internet).

Por primera vez en su historial de más de 80 años, William Hill recibirá dinero de los apostadores que quieran aventurarse no sólo con la predicción del resultado (victoria de uno u otro, o empate), como es habitual, sino también con el vaticinio del peso que marcará un boxeador (Fury) en la báscula (menos de 250 libras, entre 250 y 260, y más de 260).

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