En 2016 resurgió con fuerza la división pesada -Hacía falta que concluyera la llamada era Klitschko que establecieron los hermanos ucranianos Vitali –ya retirado– y Wladimir para que la máxima división del boxeo profesional despertara renovadas pasiones entre los aficionados. Esa será la teoría que esbozarán quienes hoy ven con satisfacción el rejuvenecido interés que ha generado el presente y futuro inmediato de los pesados.

Y parte de razón tendrán los que así piensan, pues, ciertamente, mientras los dos gigantes de Europa del Este dominaban con brazo de hierro a cuanto contendiente los retaba, la otrora categoría reina del pugilismo se iba sumiendo en una suerte de marasmo contagioso que se traducía en el poco entusiasmo que despertaban internacionalmente las peleas de campeonato, a excepción de Alemania, la nación adoptiva de los Klitschko.

Tyson Fury, de lo sublime a lo ridículo sin calzar los guantes

La historia que nos deja 2016 en comparación con almanaques previos no podía ser más contrastante y se comenzó a escribir a finales de 2015, cuando el británico Tyson Fury (25-0, 18 KOs) arrebató a Wladimir (64-4, 53 KOs) los cinturones de la Asociación y la Organización Mundiales (AMB y OMB), así como el de la Federación Internacional (FIB), en un combate soporífero disputado en Dusseldorf.

Ninguno de los tres títulos descansa hoy en las vitrinas del pugilista de Manchester, y no porque los perdiera en una pelea revancha con su víctima del ring teutón, pues la secuela de aquella trifulca se pactó, luego se pospuso y terminó por cancelarse.

Fury ni tan siquiera calzó los guantes por múltiples problemas fuera del cuadrilátero y precisamente su melodrama supuso un desconcierto en el orden que imperaba que este almanaque próximo a concluir no terminará de recomponer.

El inglés aplazó la revancha, inicialmente pactada para el 9 de julio, en su ciudad natal, por una lesión en el tobillo izquierdo. Y entre el anuncio de la nueva fecha –29 de octubre– y la presunta celebración del duelo, se destapó la caja de Pandora en la vida de Tyson: confesa adicción a las drogas y al alcohol, y un serio estado depresivo que su equipo calificó de “incapacidad mental” dieron al traste con el Fury vs. Klitschko II y provocaron que la OMB y la AMB le retiraran la distinción de campeón.

Deontay Wilder se reafirma en 2016 como el campeón del CMB

No sería suficiente el culebrón de un boxeador para calificar de interesante lo ocurrido a lo largo de 12 meses. Paralelo a este melodrama, en la división comenzaron a despuntar varias figuras que parecen destinadas a implantar su ley en lo adelante, convertidas en la razón principal del optimismo con el que la afición recibirá el Año Nuevo.

Primero, valga apuntar que el soberano del Consejo Mundial (CMB), el estadounidense Deontay Wilder (37-0, 36 KOs), de 31 años, se consolidó en su trono despachando en enero a un combativo Artur Szpilka (KO-9), de Polonia, y, en julio, a su compatriota de ascendencia mexicana, Chris Arreola (RTD-8), quien ofreció una demostración muy decepcionante.

Wilder fue víctima de otra suerte de desplante en el período de este recuento, pues el compromiso más lucrativo de su carrera, una defensa que debía efectuarse el 21 de mayo en Moscú, frente al favorito local Alexander Povetkin (30-1, 22 KOs), terminó en un atractivo plan que no se consumó. Una semana antes del pleito, la muestra de orina del ruso arrojó positivo en la prueba antidopaje por el uso de meldonio.

Libre de culpa gracias a un tecnicismo vinculado al consumo de esta sustancia, Povetkin chocará este fin de semana en Ekaterimburgo con el haitiano-canadiense Bermane Stiverne (25-2-1, 21 KOs), el hombre al que justamente Wilder destronó en enero de 2015. En juego estará la faja interina del CMB creada tras las lesiones que sufrió el campeón cuando vapuleó a Arreola, pero, sobre todo, la posibilidad de garantizar una cita por el principal premio en 2017.

Joshua (FIB) y Parker (OMB), los nuevos rostros de la división en 2016

De vuelta a los títulos que ganara Fury a Wladimir, el primero en ceder sin tan siquiera boxear fue el de la FIB, pues le fue retirado al inglés de manera injusta por otorgarle al ucraniano la posibilidad del desquite. La faja tiene nuevo propietario.

Tras un fugaz paso por las manos del estadounidense Charles Martin, el cetro terminó en poder de quien muchos consideran el hombre llamado a reinar en las más de 200 libras por un buen rato, una de las grandes revelaciones del boxeo en estos 12 meses: Anthony Joshua (18-0, 18 KOs).

El también oriundo del Reino Unido se ha convertido con solo 27 años en el preferido de sus hinchas a fuerza de nocauts. Campeón olímpico de Londres en la categoría de más de 91 kilogramos, Joshua igualmente se ha robado el show como profesional y terminó el curso en cuestión con la corona de la FIB, dos reválidas y un trío de anestesiados, Martin (KO-2), Dominic Breazeale (TKO-7) y Eric Molina (TKO-3), todos de Estados Unidos.

Su bautizo de fuego llegará el 29 de abril de 2017, en el mítico Wembley Stadium londinense. Klitschko regresará de una ausencia de 17 meses sin pisar los encordados en refriegas oficiales para retarlo y recuperar el título de la FIB, además del que concede la AMB, que se mantendrá vacante hasta que uno de los dos medallistas de oro en citas estivales (Wladimir, de Atlanta 1996) termine ese día con su brazo en alto.

El otro veinteañero que viene en ascenso, aunque no con el glamour que ha acompañado a Joshua, es el imbatido neozelandés Joseph Parker (22-0, 18 KOs). En gran medida, por los conflictos existenciales del polémico Fury, el púgil de raíces samoanas (24 años) ha sido el último en reclamar parte del reinado que Klitschko unificara.

Parker se impuso el pasado 10 de diciembre, en sus predios de Auckland, al mexicano-estadounidense Andy Ruiz Jr. (29-1, 19 KOs), al que arrebató la etiqueta de invicto en una reyerta que el anfitrión dominó por un estrechísimo margen. La controversia que desató el veredicto entre los simpatizantes del perdedor no empañó la euforia de la afición de Nueva Zelanda: Joseph hizo historia al convertirse en el primer pugilista de su país que se adjudica un campeonato pesado.

Pronósticos para 2017 en las más de 200 libras

Del megacombate de Londres, entre Joshua y Wladimir, emergerá el dueño de los títulos de la FIB y la AMB. Atendiendo a la acelerada progresión del astro inglés y a la pobre demostración del ucraniano en su última salida al ruedo, sumada a su prolongada inactividad, debe ser el primero quien prevalezca e imponga su juventud a la experiencia del de Europa del Este.

Pero no se puede olvidar el posible retorno de Tyson Fury y los intercambios verbales poco amistosos que ya este ha sostenido con Deontay, con lo cual, un duelo entre ambos a finales de 2017 es una idea que pinta muy bien para sus cuentas bancarias y, sobre todo, para complacer a los aficionados que gustan de los shows circenses en las ruedas de prensa.

Por último, Parker, el rey OMB, tiene al también inglés David Haye como su retador obligatorio, pero el sendero hasta el segundo semestre le ha quedado despejado, pues el boxeador londinense ya eligió a su compañero de baile para marzo (Tony Bellew). El ídolo de Nueva Zelanda podría entonces decantarse por el primo de Fury, Hughie, para estrenarse en el nuevo almanaque.

Después, el de Oceanía tendría que quemar las naves y medirse al peligroso Haye, o, en un acto temerario por lo precipitado, desafiar a Wilder o a Joshua e ir en busca de la extensión de sus dominios en un enfrentamiento para el que aún no parece estar listo.

En todo este entramado de emparejamientos, podrían recibir invitaciones dos veteranos que viven realidades opuestas. El invicto cubano Luis Ortiz (27-0, 23 KOs; 37 años), que finaliza un almanaque muy discreto con tres éxitos intrascendentes, en el que incluso perdió su título interino de la AMB, podría vérselas con Joshua ahora que comparten a Eddie Hearn como promotor.

El otro entradito en años, pues recién festejó los 46, es el estadounidense Shannon Briggs (60-6-1, 53 KOs), presente en cuanta cartelera boxística protagoniza un pesado de renombre, especialmente los referentes británicos en la división (Joshua, Haye…). Aunque lo más sabio a su edad por recomendación médica sería colgar los guantes, hasta que alguno de los antes mencionados no le propine una paliza como la que Vitali le recetó, Briggs continuará preguntando a gritos por el campeón.